Beatriz Álvarez, concejala de La Paz

Nacida en Laja y lingüista de profesión, asegura que la mujer de pollera es un ícono de la cultura, la tradición y la identidad paceña.
sábado, 16 de julio de 2016 · 00:00
Leny Chuquimia /  La Paz

Tras su escritorio, Beatriz Álvarez Jawira, concejala de La Paz, se prepara para hablar de su origen, su cultura y de ella misma. Entre sus manos lleva un cuaderno cuadriculado en el que anota "todo lo que no quiere olvidar”. 
Su oficina no tiene adornos suntuosos. Los pocos muebles   parecen  salidos de un anticuario.  

    Lo más cercano a ella es un vaso de agua y una computadora en la que trabaja  día a día para actualizarse en el uso de la tecnología.

Su vestimenta es sobria. La cubre una manta clara de encaje que deja ver el tono rosa de su blusa, sencilla, al igual que ella. Saluda con un apretón de  manos  firme y cálido.    

"Yo vengo de la cultura de donde se fundó La Paz: Laja Marka. Vengo  de hacer pan de Laja; de hacer y pisar el chuño; de comer papa k’ati  con ph’asa (especie de rocas blancas y arenosas); de sembrar y cosechar la tierra”, detalla para explicar su infancia y adolescencia. Etapas que acompañó con la lectura de las estrellas y el cosmos: "Todo eso es parte íntegra de mi identidad”. 

  Hasta los 18 años su contacto con la ciudad se limitaba a los domingos de mercado, en los que llegaba con su familia  a la hoyada para comprar y vender productos. "A esa edad yo decidí venirme a la ciudad para superarme. Mi padre era profesor y  siempre me apoyó y ayudó para estudiar, pero aún así no ha sido fácil”, evalúa.

  A su llegada, buscó un trabajo y se preparó para ingresar a la carrera de Lingüística  de la Universidad Mayor de San Andrés  (UMSA), de donde años después se graduó con el título de licenciada.    Acostumbrada a una vida en comunidad, al ingresar a una sociedad en continuo movimiento,  individualista y aún con rasgos de discriminación hacia la mujer que viste pollera, Álvarez se sintió "shokeada”.

"En mi cultura aymara siempre vivíamos de manera colaborativa y aquí no era así. Al entrar a la universidad había mucha discriminación y racismo. No ha sido fácil para mí que vestía pollera y que venía de una cultura originaria.
 
Sabía que mi esfuerzo tenía que ser el doble y esa fue mi meta”, sostiene sin titubear ni bajar la mirada.

 Al verse entre las contadas mujeres de pollera que se atrevían a abrirse paso en el mundo académico se propuso recuperar, promocionar y fomentar  su cultura y su idioma. "Era mi contribución  personal a mi identidad y a la de los pueblos originarios del país”.

Así llegó al gobierno municipal, trabajando en atención y enseñando aymara a los funcionarios públicos. Esos años el actual alcalde  Luis Revilla   fue su alumno.

Tras 10 años de trabajo, un matrimonio  y dos hijos, un nuevo reto llegó a su vida. "Me dijeron que presente una propuesta para ver si podía postularme como concejala en las elecciones de 2015. En ese cargo iba a poder hacer más, pero era una decisión difícil porque tenía que renunciar a mi trabajo de una década. Yo tenía un ítem y sabía que ser concejala implicaba  riesgo”, sostiene.   

El 1 de junio de 2015, Álvarez fue posesionada como secretaria general del Concejo Municipal de La Paz, instancia  a la que llegó tras ser elegida como primera concejal por SOL.bo. Desde entonces su labor no ha parado. En su hogar es la primera en despertar   y la última en dormir pasada la medianoche.

 "Tengo un papel de madre y esposa que no puedo descuidar. Al igual que para muchas mujeres,  mi día empieza preparando el desayuno para mis pequeños y dejando todo listo para cocinar el almuerzo al llegar a mediodía”, asegura.     Aún así, el trabajo le pasa una factura que es cobrada por su pequeño hijo, quien le dice "señora” en lugar de mamá para recriminarle entre bromas.

 Antes de salir de su oficina sólo queda una pregunta. Ante  tantos escollos y discriminación ¿alguna vez ha pensado en dejar la pollera? "No. Nunca se me pasó siquiera por la cabeza”, responde con la voz firme y llena de orgullo.

Hoja de Vida

  •   Familia Beatriz Álvarez tiene 34 años de edad. Es casada y madre de  un niño de cinco años y una niña de  dos.
  •   Carrera  Es licenciada en lingüística y le fascina la docencia. Actualmente  es concejala del municipio.
  • Objetivo  Es impulsora de interculturalidad.

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