Sara Quispe, chofer del PumaKatari

Cuando tramitó su licencia le dijeron que “vaya a cocinar”. No se rindió y tras manejar camión, mini y taxi, hoy doma al Puma.
sábado, 16 de julio de 2016 · 00:00
Leny Chuquimia  /  La Paz 

A las 14:00, el bus  BA-05 arriba a la parada de la ruta Inca Llojeta aledaña al Teatro al Aire Libre. Tras el parabrisas, Sara Quispe sonríe, se despide de los pasajeros que desembarcan  y saluda a los que suben. "¿Han visto? La chofer del PumaKatari es una cholita”, es el comentario general.

"Sarita”, como la llaman sus compañeros, tiene 33 años  de los que los últimos  15 los pasó frente al volante. Unas trenzas gruesas y largas  sobresalen de su manta negra de flecos color plata. En su mano derecha, cuatro anillos -a juego con  aretes y   sombrero- brillan sobre la caja de cambios, que se cubre apenas bajo una pollera de pliegues interminables.      

  Desde hace más de un año  es una de las cuatro conductoras mujeres de La Paz Bus. Su compañera Mercedes Quispe, también de pollera, fue  la primera. "Yo hubiera entrado con ella, pero pedían licencia C y la mía  era  B. Hice el trámite y  me presenté a la segunda convocatoria para choferes de los Puma”,  cuenta.

 Desde muy pequeña  tuvo que trabajar para salir adelante. Asegura que conducir siempre fue su sueño y lo mejor que le sucedió. El primer vehículo que  manejó fue un camión, luego un minibús, después un radiotaxi y ahora doma diariamente al PumaKatari.

      "También lo hice por mis dos hijos, para sacarlos adelante y darles el ejemplo.  Al principio fui ayudante y  voceadora de minibús y entonces don Israel -con quien trabajaba-,  al verme con mis hijos, me dijo: ‘Ya no sufras, yo te voy a enseñar a manejar, así vas a trabajar’. Y aprendí”, relata.

Tramitar la licencia para la categoría  C  no fue ningún  problema, a diferencia del trámite de su primer  permiso de conducir. "No ha sido  fácil.  Me dijeron que no podían dar licencias a mujeres y que yo debía ir a mi casa a cocinar. Yo me fui llorando, pero no me di por vencida”, dice.

 Fue uno de los  dirigentes del Sindicato  Bolívar quien le  ayudó a que  Tránsito le otorgue la licencia para conducir  con la que empezó a trabar  en la ladera este, donde   entonces vivía.  "Pero siempre pasa algo. Con mis hijos vivíamos en el Valle de las Flores hasta que el deslizamiento se llevó todo. Me quedé sin nada. Empecé de nuevo, como todos los que tuvimos que hacerlo”.

  A Sara no le quedó más que buscar un lugar donde vivir. Encontró una casita en la zona Sur y, por la distancia a su primer empleo, tuvo que buscar otro sindicato y empezar a trabajar en diferentes empresas de radiotaxis.
"Tenía hartos pasajeros que me buscaban directamente. Llevaba y recogía  personas del aeropuerto,   de eventos, conciertos y fiestas; incluso a sus hijos me confiaban porque una chofer mujer da más seguro”, asevera con  picardía y orgullo. 

Sonríe al hablar de sus hijos, uno de 18 años y otro de 10,  y al contar lo   felices   que se sienten al verla al volante del Puma. "Hasta la gente me felicita. Pero antes no era así, te discriminaban por ser mujer y más por ser de pollera”, sostiene. 

 No  era raro que en las calles, al verla,  los choferes  le gritaran: "Andate a tu casa, nos   haces quedar mal”. O que no le permitan el paso  con sus  vehículos, para evitar que recoja pasajeros. "Pero ahora ya no es así, ahora es normal ver cholitas al volante”, reafirma con firmeza.

Como todo chofer, sufrió algún accidente del que felizmente sólo quedaron abolladuras y mucho aprendizaje.  "Es que  tengo mi angelito en el cielo”, dice al referirse   a su tercer hijito que  falleció.

Gran mujer,  madre ejemplar y  muy buena amiga son las virtudes con las que sus compañeros  la  describen. "A su lado no hay día malo o aburrido, ella te saca sonrisas todo el tiempo. Los mismos usuarios del Puma la quieren”, comenta la  anfitriona con la que trabaja,  Yamilka Yujra.  

  Para Sara, la fuerza, el valor y las ganas de salir adelante son  características de la chola paceña. Cuando ella maneja el PumaKatari, estos rasgos se evidencian  en su mirada atenta, mano firme,  sonrisa cálida y el sombrero borsalino  que todo pasajero distingue a través  del retrovisor.
 
Hoja de Vida
 
  • Edad Nacida en La Paz, Sara tiene 33 años y es madre de dos muchachos.
  • Carrera Comenzó conduciendo  un camión y ahora es conductora del PumaKatari.
  • Chofer Entró a los sindicatos  en una época en la que la mayoría   de éstos sólo recibía choferes varones.

23

Comentarios