Bolivia, a pesar de todo

sábado, 06 de agosto de 2016 · 00:00
Alguien dijo que no hay más que una historia, la del hombre, y que todas las historias locales o nacionales no son otra cosa que simples capítulos de esa historia mayor. Página Siete recapitula algunos de los principales hitos del nacimiento y la formación de Bolivia a partir de los hombres que le dieron vida y forjaron su devenir. 

Desde mucho antes de la "dramática insurgencia” de Bolivia como nación independiente, para citar a un conocido historiador, los habitantes de esta tierra debieron afrontar las más duras pruebas interpuestas por el hombre y la naturaleza a sociedad alguna, desafíos que, sin embargo, lograron superar con temple y valor. No fue un transcurrir fácil, sino una lucha permanente por la supervivencia, primero, y el desarrollo, después, muchas veces en situaciones límite.

Los patriotas del entonces Alto Perú lucharon 16 años para conseguir la independencia. "De los frutos del árbol de la libertad  se servirán otros…”, le había dicho uno de ellos al Tambor Vargas. Y así fue. Los frutos legados han alimentado el camino de Bolivia a lo largo de su historia. Para consolidar la heredad, los bolivianos debieron enfrentar también tres guerras internacionales, una guerra fratricida e innumerables convulsiones sociales internas.

"Todo lo que ocupo es mío”, había sido la premisa que impulsó a Brasil a avanzar sobre las codiciadas riquezas del Acre. La misma filosofía expansionista alentó a Chile en la ocupación de las costas bolivianas del Pacífico. Los conflictos de Chile, Brasil y Paraguay redefinieron las fronteras de Bolivia, pero no la amilanaron.  "Ahora eres patria, Chaco, / de los muertos sumidos en tu vientre/ en busca del alma que no existe en el fondo de tus pozos”, escribió Augusto Céspedes (1936). Lo mismo pudo haber dicho del patrimonio perdido en los otros conflictos.

Tan cruentos como dolorosos fueron los enfrentamientos internos, desde la llamada Guerra Federal, entre conservadores y liberales, hasta las "guerras” del agua y el gas, revueltas que cambiaron el rumbo de Bolivia, sin contar los años oscuros de las dictaduras militares, a las que derrotamos con democracia.  

Como dijo Ernesto Sábato, "la historia no es mecánica, porque los hombres son libres para transformarla”, y los bolivianos supieron transformar los obstáculos en desafíos para buscar nuevos horizontes, tal vez pensando en que -como dijo Séneca- "nadie ama a su patria porque es grande, sino porque es suya”.


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