EL PERSONAJE

Eduardo Abaroa, el defensor épico

sábado, 06 de agosto de 2016 · 00:00
   
Eduardo Abaroa nació en San Pedro de Atacama el 13 de octubre de 1838. En su juventud, según el libro Guano, Salitre y Sangre de Roberto Querejazu Calvo, ambicionando tener alguna profesión, no encontró otra oportunidad que las clases de teneduría y contabilidad que le dio un amigo. Se casó con Irene Rivero, con quien tuvo  cinco hijos.

A mediados del mes de febrero de 1879, Abaroa  viajó a la población de Calama  -se relata en el texto indicado- por obligaciones de trabajo,  relacionadas con la explotación de la mina de plata Inca, ubicada cerca de esa localidad.

"Quienes lo mataron, al ver caer su cuerpo, creyeron que abatían, que derribaban su insolencia, que silenciaban su grito de cólera. Se equivocaron. Lo hicieron inmortal, lo colocaron sobre un pedestal desde el cual, con su imagen perpetuada en bronce, iba a alentar a sus compatriotas a no cejar en sus esfuerzos hasta recuperar una salida al mar”, escribió el historiador Querejazu Calvo.

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