La lucha por recuperar la riqueza del caucho

Después de las batallas para defender el territorio, Bolivia decide ceder el Acre por dos millones de libras esterlinas por el Tratado de Petrópolis.
sábado, 06 de agosto de 2016 · 00:00
Daniela Romero Linares
Página Siete / La Paz

 

"Todo lo que ocupo es mío”. Bajo esa premisa, Brasil tomó la decisión de avanzar a cualquier territorio para tomar posesión. Su punto más codiciado era el oeste por sus riquezas; por consiguiente, su objetivo era Bolivia. 

Cuando se llega al periodo en que Bolivia y Brasil se vuelven países independientes, 1825 y 1822, respectivamente, hay una necesidad de redefinir las fronteras. Mientras nuestro país y otros de la región defendían la doctrina de reconocer los tratados firmados en los tiempos de la colonia, Brasil hizo caso omiso y comenzó a establecerse en cualquier lugar al que arribaba, cuenta el periodista Wálter Auad, quien escribió el libro Relaciones Brasil-Bolivia, en una entrevista con una radioemisora local.

El momento en que Brasil comienza a expandirse de forma más intensa fue durante la sequía de 1877, poco después de firmar el primer tratado de limites. Este avance ingresa en lo que era  territorio boliviano, y hasta 1899 hubo un importante avance brasileño que llegó hasta las regiones donde estaban los ríos Purus y Acre.

A pesar de que Bolivia no tiene una fuerte presencia en esas regiones, el Gobierno de José Manuel Pando decide tomar el control de la frontera, por lo que creó en enero de 1899 la aduana de Puerto Alonso para  cobrar impuestos por la importación de la goma.  

Rápidamente, Puerto Alonso se convierte en un centro de conflictos debido a la reacción armada por parte de los siringueros brasileños y también por banqueros que fueron afectados en sus intereses. Ante el impuesto boliviano, ellos decidieron no pagar y pronto declararon la "República independiente del Acre”.

Es en ese momento de la historia  que aparece Nicolás Suárez, quien al ver la penetración  brasileña y la violencia contra los siringueros que no lograron defender unas 20 barracas,   reunió a todos sus trabajadores para organizar la defensa. El encuentro fue en  Porvenir, la barraca mayor de Suárez, cuenta el historiador Raúl Calderón, en diferentes textos de historia.

Los bolivianos decidieron organizar la Columna Porvenir,  Suárez instruyó a su trabajador más destacado, el indígena Bruno Racua, que prepare un grupo selecto de flecheros para sorprender a los brasileños y así poder recuperar la región de Bahía.

Suárez sabía de las habilidades y destrezas de Bruno Racua en el arte del manejo de la flecha, mientras tanto él organizó la Columna Porvenir, con un directorio elegido por los trabajadores y con 250 siringueros,  recuerda Calderón.

 Nicolás Suárez tomó el rol que debió asumir el Estado boliviano; el Gobierno, por su parte, decidió  enviar, desde La Paz, tropas defensoras que demoraron prácticamente un año en llegar al lugar.

La batalla más heroica  fue la de Bahía (actual Cobija), que se produjo el 11 de octubre de 1902,  la cual dejó 57 muertos y propició la fuga de los brasileños, evitando así una mayor pérdida territorial para Bolivia.

Frente a las constantes batallas y a la dificultad de sentar soberanía, Bolivia concluye  que no tiene las condiciones de asumir el control de su territorio, por lo que decide arrendarlo a un consorcio americano británico.
 
Sin embargo, Brasil, con el temor de que el Acre se convierta en un enclave colonial, hace los esfuerzos necesarios y logra indemnizar al consorcio.

En febrero de 1903 se firmó un Modus Vivendi que señalaba la desmovilización de las tropas bolivianas y la suscripción de un nuevo tratado. Si bien Pando no fue parte de la independencia de la República de Bolivia, destaca en su historia la defensa del territorio del Acre como punto fundamental para la soberanía boliviana. 

Finalmente, Bolivia y Brasil firman el tratado de Petrópolis, el 17 de noviembre de 1903, mediante el cual Brasil ocupa un  espacio boliviano de aproximadamente 191.000 kilómetros cuadrados,  por dos millones de libras esterlinas.

Por el documento, el país vecino se compromete a conceder pequeños territorios próximos al Acre y a la cuenca del río Paraguay; a construir un ferrocarril entre las ciudades de Riberalta y Porto Velho, para la exportación del caucho; a permitir a Bolivia utilizar los ríos brasileños para el transporte de mercaderías hasta el Atlántico; asimismo, a  permitir  construir aduanas en las ciudades brasileñas de Corumbá, Belém y Manaus, así como en otras ciudades brasileñas fronterizas, entre otros.

De esta manera, el Gobierno de Pando y el Gobierno brasileño ponen fin a la Guerra del Acre y a las tensiones que durante tres años pusieron en vilo a ambas naciones.


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