La Real Audiencia consolidó la conquista en Charcas

La creación de la institución colonial estaba establecida para 1551. Sin embargo, la Cédula Real que la creó se emitió en 1559 y comenzó a funcionar en 1561.
sábado, 6 de agosto de 2016 · 00:00
 Gonzalo Díaz Díaz de Oropeza
Página Siete / La Paz
 
Los españoles ingresaron por primera vez al territorio de Charcas tres años después del primer contacto entre Francisco Pizarro y el inca Atahuallpa. En julio de 1535, Diego de Almagro, acompañado de los incas Paullu y Willaq Uma, encabezó una expedición que tenía como destino el actual territorio chileno. 

Ya dentro del territorio del Collao, el sumo sacerdote de Copacabana Apu Challku Yupanqui se unió al contingente de incas y españoles. Según las investigaciones de los historiadores Tristan Platt y Pablo Quisbert, en Paria, Almagro fue acogido por el mallku de los Killaka, Warachi. 

De ese lugar, el grupo fue conducido a Aullagas, a orillas del lago Poopó, donde fue recibido por el hermano de Warachi. Almagro, quien quería encontrar fortuna en el actual territorio chileno, desconocía que a pocas leguas estaban los yacimientos más ricos del Tahuantinsuyo: Porco y el Cerro Rico. 

Con los tres incas, el español continuó hasta Tupiza. Ahí le entregaron 70.000 pesos de oro indicándole que procedían de la tierra de los araucanos. La expedición de Almagro no tuvo éxito. Retornó a Perú en 1537, cuando comenzó la guerra civil entre los conquistadores. 

Almagro, que pertenecía al bando realista, fue ejecutado en 1538 por orden de Hernando Pizarro. Ese mismo año, en Cochabamba se libró una batalla que decidió el destino de uno de los principales yacimientos de minerales de la región. 

En el libro Qaraqara – Charka de Tristan Platt, Therese Bouysse – Cassagne y Olivia Harris, se cuenta que en 1538 en Cochabamba, las naciones Qaraqara, Charka, Killaka, Karanqa, Yura, Chichas y Chuy, se aliaron contra Gonzalo Pizarro. Este ejército fue comandado por el mallku de los Qaraqara, Kuysara.

El resultado no fue favorable para el ejército confederado de los incas y los señoríos aymaras. Y luego de la derrota, el inca Paullu convenció a los señores aymaras para rendirse y "dar la Obediencia a su Majestad”. Esto se sabe por una Probanza de Méritos de 1599, publicada en el libro referido.

De acuerdo con Platt y Quisbert, en estas conversaciones, el inca Paullu también convenció a los mallkus Kuysara y Moroco, de Qaraqara y Charka, respectivamente, de entregar la mina de Porco al emperador Carlos V.
 
También es de suponer -dicen Platt y Quisbert- que se decidió mantener en secreto la existencia del Cerro Rico, que finalmente fue revelado a los españoles en 1545. 

En este hecho, jugaron papeles determinantes personajes como el indio Diego Huallpa y el español Antonio Quijada. El título de "descubridor” cayó en Huallpa, que era hijo de un noble que tenía la misión de resguardar los emblemas del Inca. 

Para Platt y Quisbert, el hecho de que Diego Huallpa fuera quien "descubrió” los minerales del Cerro Rico puede considerarse como parte de una estrategia urdida por el inca Manco Inca, quien mantenía un último reducto de resistencia en Vilcabamba.

Detrás de la revelación del Cerro Rico - dicen ambos historiadores - estaba un grupo de nobles incas que tuvieron el objetivo de servir al rey "con un nuevo tesoro y fuente de poder” en desmedro del bando de los Pizarro y los encomenderos. 

La guerra civil entre los españoles culminó en 1554. Entonces, los minerales de Porco y del Cerro Rico estaban siendo beneficiados en los hornos indígenas conocidos como huayras.

La ocupación del territorio de Charcas quedó consolidada con la fundación de instituciones que rigieron la sociedad colonial. La más importante de ellas fue la Real Audiencia de Charcas, cuya creación estaba establecida para 1551, según la historiadora Eugenia Bridikhina. Sin embargo, la Cédula Real que la creó se emitió en 1559 y el tribunal comenzó a funcionar en 1561.

A fines de 1572, el virrey Francisco de Toledo llegó al territorio de Charcas. Este legislador fue autor de una serie de reformas que regularon la vida en la sociedad colonial por casi tres siglos. 

Poco antes de llegar a Potosí, Toledo había ordenado la ejecución de Túpac Amaru, hijo de Manco Inca, quien resistía en Vilcabamba. Así había apagado el último foco de resistencia inca.

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