EL PERSONAJE

Víctor Paz Estenssoro

sábado, 06 de agosto de 2016 · 00:00
John F. Kennedy, ícono y paradigma de las democracias occidentales en la década de los años 60, reconoció su liderazgo hemisférico. "Lo que usted está tratando de hacer en su país es lo que todos nosotros, en todos los países de este hemisferio, esperamos hacer por nuestros pueblos”, le dijo en Washington a fines de octubre de 1963. Para Kennedy, Víctor Paz Estenssoro  -el último jefe de Estado con el que se entrevistó, un mes antes del magnicidio de Dallas- era un líder modélico latinoamericano. Para los miles de obreros y campesinos que lo llevaron al poder tras conquistarlo por la vía de las armas, era simplemente "El Jefe”.  

Pensando en que su liderazgo era imprescindible para culminar las obras iniciadas por la Revolución del 9 de abril de 1952, Paz Estenssoro impulsó la modificación del artículo constitucional que prohibía la reelección, logrando ser nominado para un tercer período en las elecciones de 1964 con el general René Barrientos Ortuño como compañero de fórmula. Su intento prorroguista tuvo el mismo final que la aventura reeleccionista de Hernando Siles, padre de Hernán y Luis Adolfo: el golpe militar.

Cuando se aprestaba a retornar del exilio en Lima para participar en unas elecciones que finalmente no se concretaron, uno de sus colaboradores le preguntó cuál era el programa del partido. "El programa es el poder”, le respondió, según una de las tantas frases que le atribuye la mitología movimientista. El hombre que se refería al poder como un "maravilloso instrumento” sabía de la importancia de tenerlo, pero la historia demostró que es fácil perderlo cuando se intenta retenerlo contra viento y marea. 

Paz Estenssoro nunca vio su derrocamiento como un punto de inflexión en la historia boliviana. Cuando hablaba de la dictadura barrientista -relata Sergio Almaraz-, parecía que se refería a "un grave contratiempo que, de todos modos, pasará”. De hecho, para él pasó. Siete años después, en agosto de 1971, se convirtió en protagonista del ciclo militarista que se inició el 4 de noviembre de 1964 al apoyar el golpe de Hugo Banzer Suárez, a quien dio sustento político en cogobierno con la Falange Socialista Boliviana (FBS).

Mil veces vapuleado, el político tarijeño –nacido el 2 de octubre de 1907- supo capear, como nadie, los vendavales más duros y dramáticos que una historia como la boliviana puede deparar a un político de larga distancia. Elegido para un cuarto período en 1985, cuando pidió el apoyo de sus compatriotas porque "Bolivia se nos muere”, nunca fue un hombre de consensos. Pero en algo coincidieron los historiadores a su muerte, el 7 de junio de 2001: fue un verdadero estadista.    

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