Alfonso Zapico, dibujante español y autor de novelas gráficas

“El cómic está más presente en los encuentros culturales”

El premiado ilustrador es uno de los invitados especiales de la XXI Feria Internacional del Libro de La Paz (FIL).
martes, 06 de septiembre de 2016 · 10:05

Anahí Cazas y Tamara Barragan  / La Paz

"Creo que el cómic, tanto aquí como allá (Bolivia), está creciendo en diversidad de obras y autores, llega a más público y está más presente en eventos culturales (como la Feria Internacional del Libro)”, asegura Alfonso Zapico, dibujante español de trabajos gráficos infantiles y juveniles y autor de novelas gráficas para adultos.

Y tiene razón. El premiado ilustrador es uno de los invitados especiales de la XXI Feria  Internacional del Libro de La Paz (FIL).  El  autor conversó con Página Siete sobre    el proceso de creación de sus obras y  sus personajes,  entre otros temas.  El dibujante cuenta que conoce poco de Bolivia, pero  asegura que tiene muchas ganas de conocer  los trabajos de los ilustradores del país.  

¿Cómo ha sido el proceso de creación de Café Budapest?

Café Budapest nace de la curiosidad acerca de un conflicto todavía vigente, el conflicto palestino-israelí en Oriente Próximo. Es una historia un poco naïf en su origen, una historia de amor imposible entre un violinista judío que llega a Jerusalén huyendo de la Europa devastada de la II Guerra Mundial y una joven árabe que conduce un camión de frutas y verduras. El trasfondo es lo que más me interesaba: ¿qué ocurrió en esa parte del mundo en 1947 para desatar un odio tan profundo?

¿Cómo fue la experiencia de seguir los pasos de Joyce para crear Dublinés?    ¿Cómo decidió retratar a este autor en una novela gráfica?

Dublinés es un viaje dibujado y un viaje vivido. Es un experimento, me agarré a este autor al que admiro y decidí dibujar su periplo europeo para fabricar un libro y para obligarme a mí mismo a viajar y crear por el camino, a experimentar la vida del artista ya no tan adolescente. Con Dublinés llegué a Francia, país en el que dibujé las tres cuartas partes del libro  y ha sido una prueba superada con éxito.

¿Qué importancia tuvo para usted esta obra y qué opina del impacto que tuvo su biografía gráfica sobre este autor?

Debo mucho a Dublinés, porque en España este libro ganó el Premio Nacional del Ministerio de Cultura, un  galardón  importante y que puede ayudar a la visibilidad y reconocimiento de las obras que estoy dibujando ahora. También es mi libro más traducido, porque Joyce es universal y gracias a él he entrado en mercados editoriales como Estados Unidos, Alemania, Francia o… ¡Grecia!

En La Balada del Norte, ¿por qué decidió abordar este tópico?

Es un libro especial, hablé de la tierra natal, de los orígenes, de la II República Española en los convulsos años que precedieron a la Guerra Civil. Se ha publicado el tomo 1, aún faltan los otros dos (será una trilogía). Llevo siete años lejos de mi casa en España y mucho me temo que ya no volveré, así que pensé que sería buena idea viajar con mis dibujos, contando una historia tan trágica como épica.

En  Francia vista desde dentro (de un lyceé), ¿por qué decidió presentarla en un formato digital? Este año he sido profesor asistente de español en un liceo francés. Para un dibujante de cómic, que siempre trabaja solo, esta experiencia es tan enriquecedora que es obligatorio compartirla. Lo bueno del formato digital es que se puede actualizar cada día o cada semana, es instantáneo y se comparte por redes sociales. Lo malo es que da la sensación de que no perdura, de que desaparece en el marasmo de internet…

¿Cómo decide las temáticas que investigará para desarrollar sus diferentes novelas gráficas?

Depende del momento, depende de la historia. Normalmente todos los temas que toco tienen un gran componente histórico o literario. Pero cada libro es un reto, un experimento nuevo, un espacio vacío que hay que rellenar. Lo que me mueve, más que cualquier cosa, es la curiosidad, la necesidad de cuestionarme todo y de enviarles también a los lectores esas cuestiones.

¿Cómo trabaja en la creación de sus personajes para poder contar el entorno a través de ellos?El trabajo es arduo y lento. No se trata sólo de esbozar en una página a un personaje de frente y de perfil, caminando o sentado. El reto es meterse dentro del pellejo de ese personaje, escribir los diálogos ajustándose a cómo piensa y cómo habla, dibujarlo y creérselo como si fuera real. Porque en el fondo, es real; al menos en mis páginas.

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