Siete autores comparten sus experiencias a propósito del lema de la FIL

¿Cómo influye la ciudad de La Paz en sus escritores?

Las montañas y la gente juegan un papel determinante en la obra de los creadores. No todos los autores describieron a la ciudad en sus inicios.
martes, 06 de septiembre de 2016 · 09:46

Gonzalo Díaz Díaz de Oropeza  / La Paz 

 "Huele a electricidad. Como está apagándose la luz del Sol y se están prendiendo las luminarias imagino que de los cables trasciende ese olor a electricidad”. Así describió el ganador del Premio Municipal de Cuento Franz Tamayo 2015, Ricardo Mikio Obuchi Ugarte, el olor que percibe cuando sale a caminar por las calles paceñas entre las 18:00 y 19:00. Él acostumbra pasear  a esas horas. Sobre todo recorre el trayecto entre la avenida 6 de Agosto y la plaza Alonso de Mendoza.

 

El aire, el olor a electricidad, la aglomeración de la gente en lugares emblemáticos -como la plaza San Francisco- y los músicos callejeros  dan un sabor especial a sus salidas. Todo esto es parte de la cultura y patrimonio paceños, que justamente configuran el eje temático de la FIL 2016: "Orgullo paceño”.

Ataviados con gorros de lana   -como aparece Jaime Saenz en una famosa fotografía tomada por Alfonso Gumucio Dagron-, siete escritores compartieron en un lugar emblemático como el Montículo, la experiencia de escribir en La Paz.

Quienes no nacieron en La Paz, pero escriben en ella, obviamente, tienen una percepción distinta. "Muchas veces me he sentido extranjero. Aunque, como escritor uno siempre está fuera del mundo”, afirmó Manuel Vargas, que es oriundo de Vallegrande.  

"La Paz está en el centro de muchas cosas”, afirmó  al recordar que llegó para estudiar la carrera de Literatura, que es la única en el país. En sus inicios él escribió sobre infancia en el área rural cruceña.

 

Pero no todos los escritores comenzaron a escribir sobre su ciudad. Quizás ese alejamiento era una característica de una generación. "Se resumía en rechazar el escribir sobre tu ciudad y país (...) Cuando eres chango es común, no es extraordinario”,  afirmó Wilmer Urrelo. Sin embargo, en sus obras recientes hay una presencia poderosa de La Paz.  "No en el sentido de descubrir ‘qué linda es esta ciudad’ o las macanas que han hecho Saenz y demás. Más bien muestran a una ciudad gris y fría”, aclaró.

Incluso tiene una percepción sobre los habitantes. "La gente es muy mala (...) Eso se ve todo el tiempo; eso de que el paceño es cariñoso es una mentira. Yo lo compruebo todos los días (...) Para las personas que tenemos que movernos con bastón o silla de ruedas es mucho peor”, indicó.

Otro escritor que se alejó de la ciudad de La Paz  en sus inicios es Rodrigo Urquiola. "Cuando escribí mi primer libro quise alejarme de la ciudad porque, quizás, la veía demasiado cercana o había cosas que no quería ver en ese momento”, explicó. Ese alejamiento inicial, luego lo condujo a un acercamiento. Los paisajes del sur son la mayor influencia de este escritor.

Hay una tradición de conexión con los paisajes de La Paz, sobre todo con las montañas. Ellas, junto a los personajes y situaciones, pueden detonar un sinfín de historias, crónicas o poemas. "Es un banco de historias la ciudad de La Paz”, afirmó la poeta y narradora  Claudia Daza.

Incluso la forma de hablar de sus habitantes es una veta rica para explotar a la hora de crear. Todo aquello está presente en la creación de Daza. También se ocupa de problemáticas sociales, ya que muestra a la ciudad  como "el lugar donde se genera violencia, donde también hay historias de trata y tráfico espeluznantes”.

Para la escritora Mariana Ruiz, la gente de la urbe paceña tiene una particularidad. "La gente está consciente de sus escritores”, indicó. Todo el mundo sabe quién es Saenz aunque no lo haya leído. Otros referentes muy paceños y muy presentes son Víctor Hugo Viscarra , Juan Pablo Piñeiro, Manuel Vargas y Wilmer Urrelo. "Son gente que se reconoce”, indicó.

Esta característica más los paisajes que se aprecian desde los miradores y, últimamente, desde el teleférico, configuran a la ciudad de manera particular. "Es una experiencia estética La Paz”, dijo. "En otras ciudades más planas o que no tienen tanto horizonte o que no están rodeadas de montañas, tal vez, no te plantees tantas preguntas. Esta ciudad sí tiene eso que es maravilloso. Puedes subir  al teleférico y mirar   a  las montañas cuando están nevadas”, invitó.El autor Enrique Rocha Monroy afirmó  que en toda su obra está presente la ciudad, pero en especial en "historia gloriosa”. En su más reciente libro titulado El café del gordo de la lotería y en los que presentará en esta versión de la FIL -El atraco de Kalamarka y El rostro de la furia- la historia de la ciudad siempre está presente. "En 1548 fue fundada por Alonso de Mendoza y tenemos varios siglos de existencia”, afirmó. "Ahora ya es una metrópoli grande, linda y  hermosa”, añadió.

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