Bacterias que lleva el río regresan a La Paz en alimentos

Las aguas de este afluente, que arrastran la contaminación de toda La Paz, son usadas para el riego de las verduras que consume gran parte de la población.
jueves, 19 de octubre de 2017 · 00:00
Carla Hannover  / La Paz 
 
Nuestro río tutelar nos cuenta a su paso la historia de la ciudad, y nos comunica asimismo los sucedidos del futuro. Pues si se aleja y al mismo tiempo se queda, es porque siempre retorna.
Jaime Saenz, 1969
 
El Choqueyapu, como muchos otros ríos, tiene un carácter circular, sólo que en este caso concreto este carácter resulta hace ya décadas nocivo para los paceños, quienes junto a las autoridades  miran el problema con indiferencia.
 
Esta ruta circular que persigue este río comienza en el norte de la ciudad, donde  nace cristalino de los nevados emplazados en ese punto. Conforme  entra en la urbe y a medida que la recorre es contaminado en su mayoría por desechos domésticos, aguas servidas del alcantarillado  y luego por desechos industriales, así hasta llegar al sur paceño. 
 
A esa altura, sus aguas contaminadas riegan los cultivos de frutas, verduras y hortalizas, que se producen en el lugar, que posteriormente consumirán los ciudadanos y que por efectos de la ingesta y digestión volverán al río, dado que el alcantarillado domiciliario de la ciudad desemboca principalmente en este afluente o en sus ríos tributarios. 
 
Es de esta forma que  el Choqueyapu se enferma; pero pese a ello, sus aguas son utilizadas en gran parte para el riego de  frutas y verduras  que se producen al sur y que  son consumidas por  gran parte de la población.    
 
¿Cuáles son los problemas que acarrea esta situación? En la búsqueda de respuestas, el equipo  de Página Siete realizó una investigación, desde agosto hasta octubre, sobre los efectos que causa la contaminación de este río, las gestiones realizadas por las instancias llamadas a velar por el bienestar de esta cuenca y sobre quienes viven en  sus alrededores; además, de su incidencia en la producción de alimentos y por ende en la salud de la población.
 
Los temas referidos a los niveles de contaminación del río y las gestiones que a la fecha realizaron o no –en este caso– por parte de las instituciones obligadas a velar por esta cuenca se abordaron en un primer dossier que se publicó hace tres semanas bajo el título: Choqueyapu: indiferencia ante la alcantarilla paceña. 
 
En el mismo se evidencia que pese a que este afluente ha sido objeto de estudio desde hace más de cuatro décadas, ni alcaldías, ni gobernaciones, ni el Gobierno central han podido realizar acciones concretas y efectivas para sanear sus aguas y mucho menos han podido buscar  soluciones que permitan reducir sus niveles de contaminación.
 
Por el contrario se mostró cómo la Alcaldía de La Paz sigue apostando por su embovedado, que en opinión de expertos, es lo menos recomendable si lo que se busca es sanear las aguas. A principios de año, el Gobierno Municipal de La Paz presentó un proyecto de embovedado del río Choqueyapu  a partir de la curva de Holguín hasta Obrajes, con miras a construir un distribuidor que mejore el problema del tráfico vehícular y que oculte el mal olor que desprende este afluente. 
 
No  responden si este proyecto está tomando en cuenta las recomendaciones del Plan Maestro Metropolitano que, en 2013, indicó que a esa altura se deben instalar alcantarillas recolectoras de las aguas servidas que se generan en el centro de la ciudad para conducirlas hasta la futura Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) que será emplazada en la zona de Mallasa. 
 
Sobre la planta de tratamiento, funcionarios de la Alcaldía señalaron que  se están elaborando los términos de referencia para la contratación de la empresa que se hará cargo de la construcción de la obra. Sin embargo, señalan que esto sólo será posible  en tanto el municipio llegue a acuerdos y soluciones sobre los conflictos limítrofes que tiene en ese sector con la alcaldía de Mecapaca.
 
Un río 100% contaminado
 
 
De igual forma, en el anterior dossier, luego de un estudio elaborado por los técnicos del Instituto de Ingeniería Sanitaria de la Universidad Mayor de  San Andrés, a solicitud de Página Siete, se pudo evidenciar que la contaminación del río registra este 2017 una tendencia al incremento en casi un 100% en relación a los datos registrados en 2002, que ya eran altos. 
 
Ese incremento se evalúa  principalmente por medio   la Demanda Química de Oxígeno (DQO)  y la Demanda Bioquímica de Oxígeno (DBO), que son, entre otros, los principales parámetros que permiten medir el grado de contaminación en cuerpos de agua. 
 
Este incremento en la contaminación se traduce en una importante presencia de colifecales, es decir bacterias de origen fecal, que a la altura del área de Mecapaca, zona que se caracteriza por la producción de vegetales, frutas y hortalizas,  llega a ser alarmante, ya que supera lo establecido en un río clase A, que es la categoría apta para uso en riego. Según el Reglamento en Materia de Contaminación Hídrica del país, un río clase A se caracteriza por tener "aguas naturales de máxima calidad, esto las habilita como agua potable para consumo humano sin ningún tratamiento previo, o con simple desinfección bacteriológica en los casos necesarios verificados por laboratorio”. Pero además, es una categoría habilitada para "riego de hortalizas consumidas crudas y frutas de cáscara delgada, que sean ingeridas crudas sin remoción de ella”,  tal cual se producen en Mecapaca.
 
Un río clase A debe registrar como máximo entre cinco a 50  organismos de colifecales por cada 100 ml, en el 80% de las muestras analizadas.  Según el estudio elaborado por el Instituto de Ingeniería Sanitaria, a la altura de Mecapaca la presencia de colifecales supera los  cinco millones  por cada 100 ml de agua. 
 
Es decir, que esas aguas superan con creces los parámetros establecidos por la el Reglamento Ambiental en Materia de Contaminación Hídrica vigente en el  país. Pese a ello, se las usa para el riego de cultivos porque los comunarios no tienen otra opción, dado que  muy pocos tienen acceso al agua potable para consumo y  no tienen planes de acceso al agua para riego. 
 
Un río sin clasificación de aguas  
 
 
Para que hayan gestiones y acciones concretas con miras al saneamiento del río, se requiere con urgencia que las autoridades tanto del Ministerio de Medio Ambiente y Aguas, como las de la Gobernación  y de las Alcaldías de La Paz y Mecapaca trabajen en la clasificación de las aguas del río. 
 
Sin embargo, el Choqueyapu espera estas acciones hace más de dos décadas, cuando se aprobó el Reglamento en Materia de Contaminación Hídrica del país (DS 24176), que otorga esa responsabilidad a las instancias mencionadas. "La clasificación de cuerpos de agua (...) será determinada por el ministerio del área. Para ello, las instancias ambientales dependientes del prefecto –en este caso Gobernador–  deberán proponer una clasificación, adjuntando la documentación suficiente para comprobar la pertinencia de dicha clasificación”, se lee en el capítulo III (art. 4). 
 
Esta documentación debe contener  como mínimo el "análisis de aguas del curso receptor a ser clasificado, que incluya al menos los parámetros básicos y fotografías que documenten el uso actual del cuerpo receptor”, entre otros. 
 
Según  el gerente de auditoría ambiental de la Contraloría General del Estado, Roberto Pérez, "en el país se olvidaron del tema por completo”. Cuando se les habló en 2013 de la planificación con miras a la clasificación de las aguas del río "las autoridades no tenían conocimiento del tema”.
 
En la actualidad, La Paz es el departamento más rezagado en el tema. Según Pérez, ya se   tiene lista  la clasificación del Piraí, en Santa Cruz, y en el caso del río Rocha, en Cochabamba, ya presentaron su clasificación pero  ésta tiene observaciones que están siendo corregidas. 
 
Este medio consultó con el Ministerio de Medio Ambiente y Aguas por  el retraso en la clasificación de las aguas del río, pero a la fecha no responden las consultas. 
 
Sin embargo, desde la Alcaldía de La Paz  explicaron que desde 2012 se comenzaron a elaborar monitoreos ininterrumpidos  del río paceño basados en una metodología coordinada con el ministerio del área. Esto  permitirá  a futuro establecer la clasificación de  los cuerpos de agua del río, sin embargo, no se sabe cuándo se tendrá a ciencia cierta esta clasificación.
 
¿El resultado? La Paz registra alta incidencia en diarreas

 

 
En esta segunda parte de la investigación  se evidencia que Mecapaca, pese a ser un municipio productor,  se caracteriza por ser la zona  con menor acceso al agua potable y saneamiento de toda el área metropolitana de La Paz. 
 
Esta situación se agrava si se considera que según el Censo Nacional Agropecuario 2013, sólo en ese municipio, de 7.715 personas encuestadas, 5.761 se dedican al agro en una superficie agrícola de 2.264,5 hectáreas.
 
¿En cuánta verdura se traduce esto? El Instituto Nacional de Estadísticas no tiene los datos y a decir de expertos que han investigado el  tema, sólo los productores y las redes de mayoristas, que compran parte de sus verduras y las distribuyen a los mercados,  son los que pueden dar cuenta de ello.
 
 En  consecuencia los productores no tienen más remedio que regar sus cultivos con aguas del río y esto tiene una incidencia en la salud del departamento, dado que esas verduras se comercializan  en los principales  mercados de La Paz y El Alto.
 
Sumado a ello, en este dossier  se abordan temas referidos a  la contaminación del río a la altura de Mecapaca que continúa siendo importante;  a las investigaciones referidas a  la calidad de los alimentos y los suelos en las zonas productoras de ese municipio que se hallan contaminados por las aguas del río que se usan para riego y otras prácticas del cultivo; a la situación de los productores y su imposibilidad de acceder a agua de calidad; a  la falta de certificación de calidad de la producción de verduras por parte del Senasag y la incidencia en enfermedades diarreicas tanto  en ese municipio como en el departamento, cifras  que resultan preocupantes. Según datos del Servicio Departamental de Salud (SEDES), La Paz se encuentra a un paso de caer en una  epidemia de Enfermedades Diarreicas  Agudas  (EDAS). 
 
Esto  se complementa con información   del Instituto Nacional de Laboratorios de Salud (INLASA)  pues desde esa instancia señalan  que el 70% de casos de EDAS están vinculado al consumo de alimentos contaminados, entre estos verduras. 
 
Estos y otros temas se desarrollan en esta segunda parte de la investigación, que fue realizada en el marco de la Iniciativa para el Periodismo de Investigación en las Américas, del International Center for Journalists (ICFJ), en alianza con Connectas. Este trabajo también fue posible gracias al apoyo del "Fondo Spotlight" otorgado por la Fundación Para el Periodismo y el European Journalism Centre.

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