Filas de hasta 4 horas, el drama por la boleta de impedimento

Decenas de personas que tramitaban la documentación en el colegio Hugo Dávila reclamaron que en el lugar se habilitara una sola máquina.
lunes, 4 de diciembre de 2017 · 03:00

Eduardo Dabdoub  /  La Paz

“Desde las 8:30 estoy en fila. Ya son las 11:00 y no avanza. He tenido que dejar a mi mamá solita”, contó Estela Huayta, una alteña que  por cuidar a su madre enferma en el Hospital Obrero de La Paz  no pudo  votar en las  elecciones judiciales 2017.  La mujer se encontraba en una fila de alrededor de 400 personas en el colegio Hugo Dávila, ubicado en Miraflores,  para sacar el certificado de impedimento.

La queja  fue  general. La única máquina del recinto  habilitado para la depuración de personas que no puedan votar  se encontraba en  un costado de la cancha del colegio. Dos mesas con funcionarias sentadas, pero sólo con una  que se encargaba de atender las filas, generaron malestar entre todos los depurados que hicieron  una fila que zigzagueba alrededor de la cancha, hasta subirse a las graderías de la misma.

Desde allí  se escucharon  silbidos constantes contra personas que se infiltraban en las filas y por la lentitud de la atención. “Sólo nos habilitaron una máquina y otra computadora para  ver si las personas están registradas en mesas. El trámite debería durar menos de un minuto”, dijo Rocío Mónica Alcón, responsable del recinto del colegio Hugo Dávila  del Órgano Electoral Plurinacional.

“¿Cómo puede ser posible? La Corte debería tomar previsiones. Tengo que trabajar para   volver  a Coroico”, reclamó Guido Sardón Ramos, maestro de ciencias sociales en  los Yungas. “Hace dos horas he llegado y todavía faltan como 150 personas o más”, protestó el   profesor que se quedó en La Paz para  realizar trámites de la gestión escolar. 

Como en el colegio Hugo Dávila, en Miraflores, hubo otros 13 recintos electorales en los que se podía conseguir el certificado de impedimento. “No somos un pueblito, somos La Paz para que hayan 10 máquinas para todos”, lamentó  Juan Carlos Cortez, que esperaba su turno en el Tribunal  Electoral Departamental de La Paz.

En este recinto  las filas fueron  menores, pero no por ello pequeñas. Unas 70 personas giraban la esquina de la cuadra en la que se encuentra la Corte. “Todo estaba rápido hasta que, parece, se cayó el sistema y se acumuló la gente”, dijo  Leonardo Miranda, de 28 años, que acompañaba durante  una hora y media  a su esposa para que obtenga el certificado de impedimento porque  se encuentra   registrada en Cochabamba.

Cédulas de identidad  perdidas, turnos de trabajo alejados de casa, viajes y enfermedades impidieron que la gente pueda sufragar en sus recintos electorales. “Siempre habrá  personas que no votaremos  por X o Z motivo. No hay previsión. Es la segunda vez que me pasa”, lamentó Silvana Chávez, que esperaba su turno  detrás de 25 personas para  conseguir   su certificado de impedimento. Y entretanto, Huayta  ya había dejado  a su madre sola en el hospital  tres horas antes para buscar el certificado. “Está para largo”, se oyó decir en las filas.

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