Violeta Ayala, con el cine como arma

La cineasta cochabambina Violeta Ayala denunció la represión a las personas con discapacidad en el documental The Fight. Entiende el arte como instrumento de cambio y quiere que su hija se nutra de las raíces quechuas que la enorgullecen.
domingo, 06 de agosto de 2017 · 00:00
Leny Chuquimia 
Periodista
 
"Contadora de historias”,  así  se define la cineasta boliviana   Violeta Ayala   Grageda. No cree en el arte sino cuando éste "cuestiona y molesta”. Cuando es capaz de denunciar la esclavitud en los campamentos de refugiados en Argelia, el racismo que prevalece en Noruega o la dura  lucha de las  personas con discapacidad en Bolivia. 
 
Para relatar estas historias el cine es su mejor  herramienta. Y el resultado de su trabajo son ya tres films: Stolen (2009), The Bolivian Case (2015) y The Figth ( 2017).  Todos ganadores de  premios en  festivales  mundiales. El cuarto -Cocaine Prison- llega a con grandes expectativas pues será estrenado en el Festival Internacional de Cine de Toronto.
 
 Ayala nació en Cochabamba hace 39 años. Está casada con Dan Fallshaw y es madre de una pequeña  llamada Suri,  quien  comparte los gestos y  rasgos faciales heredados de sus progenitores.  
 
Dejó Bolivia en agosto de 2000. Antes, junto a su madre (fallecida en 1995),  conoció el mar y por un semestre, antes de terminar el bachillerato,  vivió en  Europa. El 2000 no migraba  en busca de una vida mejor sino  de su padre a quien no volvió a ver desde el día en que se fue, cuando  ella aún era  pequeña. 
 
Nieta de Vitaliano Grageda, importante dirigente de la CSUTCB, asegura que  la firmeza de su identidad viene de una familia con  un fuerte compromiso político y que en su línea materna mantiene el quechua como marca de su origen . "Al dejar el país no tenía  una imagen idealizada del extranjero, porque yo siempre he sabido de dónde vengo”. 
 
En Australia se graduó de Comunicaciones y Periodismo,  trabajó en SBS en televisión y radio y también hizo teatro. Ahora, detrás de la cámara, considera a sus películas  como a sus hijas. Todas son igual de importantes y  aportan cosas diferentes.
 
 Recuerda a detalle una conversación con  Dan, quien tiempo después sería su pareja, que le impulsó a   emprender su primer largometraje:  Stolen. 
 
"Hablábamos de mis deseos de ser cineasta  y le conté  de una historia en Mauritania. Él me preguntó: ‘¿Por qué no vas?’. Respondí que  no tenía  una cámara y no podía ir sola”. La propuesta  fue: "Viajo contigo a filmar”. 
 
"Y lo demás es historia. Esa fue nuestra primera colaboración”.  Después de un gobierno dictatorial de Taya por 28 años, ambos se convirtieron  en  los primeros cineastas independientes en esta región.  
 
El controvertido documental estuvo en más de 80 festivales incluyendo Toronto. Ha ganado 16 premios y ha sido difundido por PBS. Pero lo más importante -para Ayala- es que generó una atención que   logró que la esclavitud sea criminalizada en el Sáhara occidental y en los campamentos de refugiados Saharawis en Argelia. "Antes de Stolen nadie hablaba de la esclavitud en esta área, después, hasta Human Rights Watch ha investigado y denunciado”, afirma orgullosa.
 
  The Bolivian Case (El Caso Boliviano) sigue la historia de tres jóvenes noruegas  detenidas en el aeropuerto de Cochabamba con 22 kilogramos de cocaína. Ha estado en 40 festivales y fue  nominado a los premios Platino y Fénix. Fue difundido en Colombia e Israel y ahora es distribuido por Ibermedia a todos los canales públicos de Latinoamérica. "Ha creado consciencia sobre el racismo en Noruega, aunque el documental haya sido censurado en ese país”.
 
Sin duda, el más cercano para los bolivianos es el corto The Fight (La Lucha) estrenado en el The Guardian y que  ha ganado un premio en Sheffield. El documental muestra la segunda caravana de las personas con discapacidad que partió de Cochabamba con rumbo a La Paz en petición de un bono mensual de 500 bolivianos. Violeta  acompañó la marcha y la denuncia que hizo la dirigente Rose Mary Guarita en Ginebra sobre la represión.
 
Incansable, ya ha empezado una nueva historia. Esta vez en Australia donde trabaja  un documental sobre la resistencia de los indígenas. "Mucha gente no sabe que los verdaderos habitantes de esa tierra son los aborígenes, que han vivido en la región por  80.000 años, que la colonización  a exterminado a más de un millón de indígenas o que son las personas que más  se suicidan en el mundo pero siguen luchando”.
 
Pronto se estrenará Cocaine Prison en el Festival Internacional de Torornto y, como ella misma afirma, el material ya es difundido en Estados Unidos. Pero entre manos  aún guarda sus sueños. "Voy a llevar a la pantalla grande la historia de mi abuelo, El Comunista. Y ahora tengo otra película en el horno en Bolivia”, adelanta sin muchos detalles.
 
 Muchos dicen que para contar historias hay que encontrarlas y no hay mejor modo que viajando. Violeta es una viajadora empedernida que en su retoño ha encontrado la mejor compañía. En sus cortos tres años Suri ha viajado al lado de Ayala por 10 países, haciendo nuevos amigos en cada destino.
 
" Ella ha visto muchas cosas, desde la marcha de las personas con discapacidad en La Paz hasta las protestas de trabajadores en París o los campamentos indígenas en el desierto australiano”. 
 
Sus principios no la abandonan y marcan su camino. "Creo que el mundo ha llegado a un punto donde uno tiene que elegir de qué lado va a luchar en donde sea que esté. El poder se ha vuelto dominante y los humanos estamos hipnotizados”.
 
De Bolivia recuerda las montañas, la cancha, los duraznos, la farmacia de su madre y la casa de su abuela. También   recuerda las trancaderas y caseras del mercado, los niños en las calles, los micros llenos, una   sopa de maní a mediodía y  la desigualdad social en la que aún vive el país.  
 
"Volví a mi país el 2010, no todo el tiempo pero si por muchos meses al año. Desde entonces  ésta es la primera vez que estamos  lejos  por tanto tiempo”. 
 
A la fecha ha pasado exactamente un año "y no necesariamente porque fue nuestra elección”. Asegura que filmando The Fight hubo acusaciones y amenazas que califica como "terribles”. Desde entonces junto a su familia ha vivido cinco meses en parís y siete en Australia.
 
 Pero asegura que la ausencia no será eterna. " Mi hija tiene que aprender quechua. Quiero que ella hable y escriba en la lengua de sus ancestros”.

"Hago cine porque es la manera en la que le doy sentido a mi existencia. Soy contadora de historias y en este caso el cine es mi herramienta. No creo en el arte de ser por ser, tiene que cuestionar, molestar y también dar esperanza”, señala Ayala, siempre con firmeza.
 
HOJA DE VIDA
  • Nació  Violeta Michelle Ayala Grageda  nació en Cochabamba, Bolivia, el  16 de febrero de 1978.  Dejó el país en agosto de 2000 y desde entonces vivió en Estados Unidos y Europa sin  dejar   Bolivia del todo.      
  • Estudio  Se graduó  en la carrera de Periodismo de la universidad Charles Sturt en Australia. 
  • Exterior Cuatro filmes le han abierto las puertas de los festivales más importantes del mundo. El primero fue Stolen, que descubrió la esclavitud en los campos de refugiados al suroeste de Argelia. Le sigue The Bolivian Case y  The Fight  que  pone en palestra la protesta de las personas con discapacidad. El último, Cocaine  Prison,  se estrenará en el Festival Internacional de Cine de Toronto.

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