En el Viedma el personal hasta reza para conseguir fármacos

jueves, 18 de octubre de 2018 · 00:19

Wara Arteaga / Cochabamba

“Dios si es tu voluntad, llévatelo, pero si quieres que siga, dale los medicamentos que necesita”. Es la plegaria que Adriana hizo como un último recurso para salvar la vida de uno de sus pacientes. Cuenta que en el área de oncología del Hospital Viedma duele ver cómo y después de mucho esfuerzo el cáncer se lleva algunas vidas, pero duele más no poder pelear porque no hay recursos.

Recuerda que la primera vez que hizo una plegaria fue cuando se cumplió el tercer mes de la implementación de la nueva sala de oncología del Viedma, hace 14 años. Adriana (nombre ficticio), quien trabaja en ese nosocomio, recuerda bien la escena porque al día siguiente de encomendar a Dios la vida de su paciente, como enviada del cielo llegó al hospital una joven que donó las 10 dosis de filgrastim. “Me dijo: ‘se me ha muerto un pariente y tengo la impresión de que estos medicamentos van a vencer’. Me entró una sensación de alegría y paz”, explica.

Es casi octubre y Adriana se encuentra con nuevas historias dolorosas. Por ejemplo, una joven del Chapare, de 22 años, con leucemia mieloide acaba de abandonar el tratamiento por falta de recursos.

“Los niños tienen más apoyo a través del Ministerio de Salud. Los adultos con cáncer no reciben apoyo, buscamos a fundaciones para que nos puedan colaborar con los pacientes que no tienen dinero, muchas veces los enfermos deben ir a la televisión para conseguir recursos económicos”, dice la responsable de la unidad de oncología del Hospital Viedma, María del Carmen Torrico.

Para Adriana, quien trabaja en el hospital, la crisis de la atención de los enfermos con cáncer es a nivel nacional. “No sólo es Cochabamba, no hay un hospital exclusivamente para el oncológico. No hay laboratorios, radioterapeutas y expertos en paliativos. No hay medicamentos, además los tratamientos son costosos”, detalla.

La tipología más frecuente en Cochabamba es el cáncer de cuello uterino, seguido de mama y de próstata. “En el Viedma hay todas esas patologías en pacientes desde los 15 años”, explica Torrico. Este hospital público cuenta con tres médicos oncólogos y un cirujano oncólogo. Pero no ofrece el servicio de radioterapia. “Los que necesitan son derivados al hospital de la Caja Petrolera, los que no tienen dinero dejan el tratamiento. Otros se van a Sucre porque hay un equipo de cobalto”, cuenta.

La cobaltoterapia, pese a ser un equipo obsoleto y los riesgos, resulta más económico que someterse a radioterapia en otros departamentos.

“El trato de los médicos es muy bueno, de todo el personal”, explica Carlos Blacutt, quien fue diagnosticado con cáncer de testículo hace un tiempo. Teme dejar en la orfandad a su hijo de nueve años y por eso sigue al pie de la letra todo su tratamiento.

“Vendía habanos. Me iba bien, recorrí toda Cochabamba”, recuerda. Con una bata celeste y arrastrando un palo que hace de bastón y de colgador para su suero, Carlos dice que necesitan medicamentos y equipos.

Adriana, otra paciente, cuenta que sus amigos organizan una quermés para recaudar fondos para su tratamiento. “Ruego a Dios de que un día el gobierno se apiade de los enfermos porque la atención en centros privados es muy cara”, comenta.

La oncóloga pediatra, la más requerida

Cuando la médica oncóloga Beatriz Salas llegó a Cochabamba, después de realizar su especialidad en México el año 2010, atendió por mucho tiempo a los niños con cáncer en los pasillos del Hospital Viedma.

Es paceña, pero vive en Cochabamba, y por el cariño que tiene a sus pequeños pacientes rechazó en diversas ocasiones ofertas de trabajo en Tarija y otros departamentos.

Es la única médica oncóloga del departamento. “En Cochabamba hasta hace poco había un oncólogo pediatra, (pero llegó para realizar año de servicio obligatorio)”, explica Ramiro Coca, responsable del Programa de Enfermedades no Transmisibles del Servicio Departamental de Salud (SEDES).

Esta médica cumplirá su servicio obligatorio hasta finales de octubre. “La doctora no puede sacar ni vacaciones”, indica la representante de los padres de los niños con cáncer.

“La doctora entraba a las 8:00 y salía a las 18:00, a veces se quedaba hasta la medianoche”, recuerda Carla Frías, representante de la Fundación Oncofeliz.

La especialista realizaba la tarea de jefe de servicio y médica. Además, se encargaba de la administración, ahora se asignó a otra persona para administrar el área.

Frías explica que cuando Salas ingresó al hospital, lo hizo como voluntaria. “Peleó por el ítem”, cuenta.

“Si un niño con cáncer se pone mal un sábado o domingo en la noche, en emergencias no lo quieren atender”, dice. Es que el servicio de emergencias no tiene alguien especializado en pediatría oncológica. Y es que los médicos que atienden emergencias temen tomar una mala decisión e interferir en el tratamiento de los niños.

El SEDES alista programa especializado

Hablar de cáncer en Cochabamba es como resolver una de las ecuaciones más difíciles. Las autoridades departamentales trabajan en crear un programa de lucha contra el cáncer y de esa manera contar con datos actualizados y detallados sobre la situación de esta enfermedad.

El cáncer es una de las tantas tipologías que por el momento están contempladas en el grupo de enfermedades no transmisibles.

“En los últimos años, el número de pacientes se triplicó porque no hay una base de pesquisaje temprano, porque en las primeras etapas el cáncer tiene cura, pero no hay políticas de salud en promoción y prevención. También necesitamos gente especializada en salud pública”, dice Adriana, una trabajadora del área.

“Trabajamos para gestar un responsable del programa que se denomina: “Lucha contra el cáncer, así podremos tener datos disgregados, los de los diferentes programas nos enviarán información y tendremos un informe consolidado”, adelanta Ramiro Coca, responsable del Programa de Enfermedades no Transmisibles del Servicio Departamental de Salud (SEDES). “(Entonces) cuando nos pidan, tendremos todos los datos que nos llegan”, adelanta Coca sobre el programa.

Se sabe que la gestión pasada se registró 720 casos de cáncer de cuello uterino. “Sólo la Caja Petrolera (atiende radioterapia). Soñamos que el hospital de cuarto nivel, el oncológico de Tolata se cumplan. Cuando tengamos esos proyectos, tendremos quimioterapia, radioterapia y todo un gabinete. Seremos referente de todo el país”, explica Coca.

“Se necesita una atención integral para el paciente oncológico. Se requiere infraestructura, especialistas y equipos, como un acelerador lineal”, detalla Adriana.

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