En Trinidad ni siquiera se puede hacer quimioterapia

El hospital Germán Busch atiende casi todas las especialidades, pero todavía no tiene una unidad de Oncología. El centro fue construido a inicios de los años 70.
jueves, 18 de octubre de 2018 · 00:25

Isabel Mercado /Trinidad

“Nada. Aquí no podemos hacer nada”, así de rotunda es la respuesta del médico Alejandro Saavedra, cirujano de emergencias del Hospital Germán Busch -más conocido como Hospital Trinidad- cuando se le pregunta cómo ayudan a los enfermos con cáncer de esa ciudad y del departamento.

Un largo camino de tierra, descampado y árido, conduce a la entrada del principal hospital beniano. Tiene algo más de 100 camas y atiende casi todas las especialidades. Pero cáncer no: en todo el departamento de Beni no hay una unidad de Oncología y los pacientes, que son diagnosticados con esta enfermedad, son inmediatamente enviados a Santa Cruz, el Oncológico de esa ciudad es el centro de referencia.

A pesar de sus precariedades de equipamiento e infraestructura, el Hospital Trinidad no muestra el hacinamiento y descontrol que se perciben en los centros de atención de salud de La Paz o Santa Cruz.

El domingo que visitamos sus instalaciones, unas 10 personas aguardaban en la entrada para ser atendidas en la unidad de emergencias.

El calor de más de 35 grados hace que algunos busquen cobijo en los pasillos del nosocomio, por donde cruza un refrescante viento de primavera.

Construido en los años 70, el hospital tiene un diseño adecuado a una ciudad tropical como Trinidad, con amplias galerías y escaleras descubiertas. Aunque las instalaciones no están debidamente mantenidas, existe un ala nueva, construida hace nueve años, en la que se encuentran quirófanos y unidades de atención de terapia intensiva. Los cuartos de internación son amplios, pero albergan, casi todos, a más de un paciente. La unidad de emergencia es precaria, pero limpia y eficientemente atendida por dos médicos cirujanos.

“Esperamos que en breve Trinidad inaugure su nuevo hospital de tercer nivel, donde seguramente habrá una unidad de oncología”, menciona el doctor Saavedra. Actualmente en Beni sólo hay hospitales de segundo nivel.

Un dolor recurrente

Mariángela Bravo es trabajadora social del seguro Cordes (Caja Integral de las Corporaciones de Desarrollo), un sistema que acoge a trabajadores de diversas empresas e instituciones en todo el país. Su función es asistir a los pacientes en casos complicados o enfermedades terminales para facilitar su tratamiento. “Soy la que da las malas noticias y la que debe ver cómo ayudar a los enfermos que no pueden ser tratados acá (…) Yo, cuando escucho de un paciente con probabilidad de tener cáncer en Trinidad, ya empiezo a sufrir, es un dolor recurrente”, cuenta.

“Tenemos un solo mamógrafo en todo Trinidad”, lamenta Mariángela, quien asegura que todas las mujeres de su familia han muerto con cáncer de mama y se siente especialmente consternada porque muchas mujeres trinitarias no acceden oportunamente a este examen clave para la prevención de este tipo de cáncer.

Lo mismo, sostiene, pasa con otro tipo de exámenes de diagnóstico que podrían prevenir la evolución de esta dolencia, y que no son accesibles en Beni. “Cuando nos aparece un caso de cáncer, los médicos le dicen al paciente: señor, usted tiene cáncer, tiene que irse a algún otro lugar del interior. Eso es todo. ¿Tiene cáncer de seno Tiene que ir a Santa Cruz a hacerse tratar. Así de simple”.

Esto es confirmado por el doctor Saavedra del Hospital Trinidad, quien comenta que si bien consiguen diagnosticar estos casos, no pueden más que administrar paliativos. No pueden hacer quimioterapia y tampoco otros tratamientos para el cáncer. “Los referimos (a los pacientes) a Santa Cruz o dónde puedan ir, pues todo depende de sus propios recursos”, sostiene.

Solidaridad: la única esperanza

Mariángela toma como propias las historias de sus pacientes y peregrina en búsqueda de soluciones que les alivianen, al menos, el dolor.

“He tenido casos terribles. Un día llegó una chica del TIPNIS y me llamaron. Fui a la subcentral. Cuando llegué, la chica estaba en una hamaca. Tenía 16 años, y una niña -producto de una violación- de un año. Sus quejidos se escuchaban hasta la calle. Con su pantalón abierto y su barriga hinchada, sus tobillos parecían unas pelotas. Yo pregunto: ¿por qué no la llevaron al hospital Y me dicen, porque nos dijeron que ya no podían hacer nada. La chica tenía cáncer y estaba agonizando. Ni siquiera tenían para ponerle unos calmantes hasta que cierre los ojos. Me presté la ambulancia de COSSMIL y la llevamos donde el amigo de un amigo que es ginecólogo. Él la vio en el Obrero, clandestinamente, y le puso calmantes. Tenés que recurrir a esas cosas; a pedir favores. Es lo único a lo que, a veces, rogando, se puede aspirar”.

Pando: pacientes cruzan la frontera a Brasil

El departamento de Pando no cuenta con servicios de oncología. Los pacientes con cáncer se resignan a enfrentar la enfermedad sin tratamientos. Los que cuentan con recursos económicos buscan atención en otros departamentos o cruzan la frontera a Brasil.

Según el médico del hospital Roberto Galindo de Cobija, Wilson Salazar, sólo el 20% de los pacientes logran salir al eje del país o cruzar las fronteras rumbo a Brasil para encontrar atención.

“Es lamentable ver que los pacientes con cáncer en Pando no puedan ser atendidos por la falta de médicos en oncología, equipos y un hospital de tercer nivel”, dice.

Pando sólo cuenta con un oncólogo, pero este profesional no puede trabajar porque no tiene las condiciones. Los enfermos sólo logran la prescripción de algunos medicamentos para calmar el dolor. Y los terminales son internados.

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