La Paz generó casi un millón de toneladas de escombros

El municipio habilitó apenas cuatro áreas para acumularlos. Sin embargo, en la ciudad hay más de 30 botaderos clandestinos.
jueves, 04 de octubre de 2018 · 03:00

Gabriel Díez L. / La Paz

Sólo en 2017, el municipio de La Paz generó 714 mil metros cúbicos de escombros, según datos de un estudio de Swiss Contact. Esto equivale a cerca del millón de toneladas de escombros. Producto de ello es que muchos barrios de la ciudad se han convertido en botaderos de estos residuos. Este medio identificó al menos 30 lugares clandestinos donde la gente los acumula.

Sucede que cuando el ciudadano o una empresa constructora genera escombros se ven obligados a pagar transportistas para que se deshagan de estos desechos donde se pueda, pues si los dejan en sus aceras corren el riesgo de sufrir una multa por parte de la Alcaldía. Ahí comienza el problema.

Producto de esta dinámica es que muchas veces, los camioneros recurren a barrios alejados de la ciudad para dejar los escombros. En algunos casos negocian con la junta de vecinos para que les permitan botar estos desechos.

En los últimos cinco años (2013-2018), La Paz otorgó 2.457 permisos de construcción, que generan este tipo de desechos, pues los últimos años la ciudad ha sufrido una transformación de sus barrios, principalmente residenciales, que han pasado de tener casas de una planta a altos edificios.

La Ley 1333 de Medio Ambiente (1992) manda que cada gobierno municipal debe reglamentar la disposición de escombros; esto no se ha hecho efectivo en La Paz. Han pasado 26 años desde esta disposición y la sede de Gobierno aún no cuenta con ese reglamento aunque desde el municipio dicen que se trabaja un proyecto de ley sobre el tema.

Ahora, no es que La Paz esté desproveída de normativa. En la actualidad tiene las ordenanzas 001/98 y 076/04 y la resolución municipal 427/97. Sin embargo, estas normas sólo se enfocan en cobrar multas a quienes botan los residuos fuera de lugar y no así en la gestión de los mismos.

También tiene el Reglamento municipal de aseo urbano, tratamiento y disposición final de residuos sólidos (2014) que habla sobre el servicio de aseo urbano y que contempla la recolección de escombros; al parecer, dicha disposición no se cumple.

Los escombros en La Paz son manejados de manera inadecuada según el abogado de la Secretaría Municipal de Gestión de Riesgos de La Paz, Isaac Cusicanqui. Su manipulación y disposición final es muy difícil de controlar, añade el arquitecto Freddy Brañez, técnico de esa oficina.

Más construcciones

En los últimos años, La Paz experimentó un crecimiento de las construcciones de edificios en diferentes barrios, principalmente en Obrajes, Calacoto y Miraflores. “Cuando se emprende con una edificación nueva siempre se generan escombros: desde la demolición de la casa hasta terminar los detalles”, explica el director de la carrera de Ingeniería Civil de la Universidad Católica Boliviana, Mauricio Prudencio.

Botaderos clandestinos

Sólo en la sede de Gobierno existen al menos 30 lugares que pueden ser considerados botaderos clandestinos de escombros. Esta cifra se incrementa cuando se mira en el área metropolitana, que abarca seis municipios incluyendo la ciudad de La Paz, en la que los botaderos de escombros superan el centenar.

Según la Alcaldía paceña, a lo largo de la ciudad existen cuatro buzones (áreas permitidas de descarga de escombros) temporales que se encuentran en el río Cotahuma, río Rojo por Gramadal, Tranca Jahuira a la altura de la calle 35 de Chasquipampa y otro en el río Orkojahuira en Villa Fátima. Generalmente, estos buzones temporales responden a rellenar obras en ríos y similares. Pero acceder a los mismos no es sencillo, pues para botar los escombros allí se requiere una gestión con el municipio.

Esta nota es parte del Dossier "Invasión de escombros, el problema olvidado", investigación realizada en el marco del Fondo Concursable Spotlight IV de Apoyo a la Investigación Periodística en los Medios de Comunicación que impulsó la Fundación para el Periodismo con el apoyo del European Journalism Centre.