El 23% de áreas protegidas son invadidas por la mancha urbana

jueves, 13 de diciembre de 2018 · 00:00

Gabriel Díez Lacunza  / La Paz

Al menos el 23% de las áreas protegidas municipales (APM) de La Paz están invadidas por la mancha urbana de la sede de Gobierno. En cada una de las 21 áreas existe una afectación que va desde pequeñas proporciones hasta altos porcentajes dependiendo de su ubicación y cercanía con regiones pobladas.

Estos datos corresponden a una investigación realizada mediante el Instituto de Ecología de la carrera de Biología de la Universidad Mayor de San Andrés. El responsable de dicho estudio es Yamil Maidana Tuco, tesista de esa carrera. La información facilitada por Maidana tiene un alcance hasta el 2013 y, es posible, que el porcentaje de avasallamiento haya aumentado en los últimos cinco años, afirma. 

Los asentamientos, en su mayoría ilegales, con distintos tipos de edificaciones son los casos más recurrentes. La tala de árboles y consiguiente destrucción de espacios verdes conduce a la eliminación de ecosistemas de diferentes especies de flora y fauna. Esto, a su vez, genera riesgos potenciales como la no retención de aguas subterráneas –pudiendo ocasionar movimientos de tierras– y la no retención de dióxido de carbono.

La investigación de Maidana tomó como parámetros  mapas de 1992, 2001 y 2013. En esos 21 años, el solapamiento de la mancha urbana creció de 12,8% al 22,8% hasta hace cinco años.

“Haciendo a un lado aquellas AP que se encuentran inmersas dentro la mancha urbana y que por ende muestran un solapamiento casi del 100% (Parque Urbano Central, laguna Cota Cota y cerro Ticani), están aquellas áreas que se encuentran colindando con la mancha urbana paceña que presentan el mayor solapamiento: Bosquecillo de Bolognia (40,74%), Gran jardín de la Revolución (49,41%), Valle de la luna y cactáreo (33,29%) y el Parque Mallasa (29,47%), en orden descendente”, se lee en ese documento.

Andrea Vargas es exguardaparque municipal y da fe de los distintos problemas que atraviesan las áreas protegidas por esta sobreposición de mancha urbana. En “Cóndores Lakota”, por ejemplo, afirma que existe terraceos y proyectos de construcción de urbanizaciones. Andrea tiene 28 años y conoce la mayoría de las APM del municipio paceño.

En el Gran Jardín de la Revolución, que pasó de APM a área forestal en 2015, explica que cunde la tala y los chaqueos para la habilitación de terrenos. Añade que en ese lugar los vecinos están tan bien organizados que no dejan entrar ni a personal de la Alcaldía ni a gente de bomberos. 

Similar panorama advierte en Las Ánimas, con parcelas de plantaciones de vegetales y residuos sólidos desperdigados. Lo mismo identifica en Pura Pura con el añadido de incendios forestales y loteamientos y un campo de tiro que supuestamente montó la Policía. Los terraceos para urbanizaciones, según Vargas, también son evidentes en la parte superior de Auquisamaña e incluso existe un camino que hicieron y que atraviesa esa área protegida.

El crecimiento urbano  amenaza

En La Paz existe un nivel de crecimiento que genera un problema social de consecuencias medioambientales, afirmó la secretaria municipal de Gestión Ambiental, Mariana Daza, durante las V Jornadas Ambientales celebradas en septiembre en La Paz. Los migrantes –añade–, al no tener dónde vivir, necesitan un espacio físico; a partir de ello existe afectación “enorme” en áreas naturales/verdes. “Esto ha rebasado la capacidad de planificación del GAMLP en términos de crecimiento de la mancha urbana”. 

Esa figura y los asentamientos ilegales, explica el abogado ambientalista Vladimir Muñoz, generan conflictos entre los vecinos de las zonas afectadas que quieren preservar esos espacios naturales y los “nuevos dueños” que aparecen con papeles y permisos de construcción. “El crecimiento de La Paz hace que operen loteadores y empresas constructoras”.

El Reglamento General de Áreas Protegidas, de 31 de julio de 1997, en su artículo 7 establece que “en la declaratoria de un AP y/o en su Plan de Manejo se podrá delimitar zonas de amortiguamiento, corredores biológicos y áreas de influencia”. Según el jurista, urge una ley específica de delimitación de áreas protegidas y el hecho de que no se logre “es un problema estructural de voluntad política”.

 Las áreas protegidas del  municipio de La Paz y sus problemas

  • Vigentes  Según la Ordenanza municipal 259/2015 de fecha 20 de mayo de 2015, existen 21 Áreas Protegidas de la ciudad de La Paz. 
  • Ubicación   Las mismas se encuentran en el Parque Urbano Central; Jardín de la Revolución; Cerro de Llukancari y Taraqui; Cerro de Ticani; Parque de Mallasa; Valle de la Luna y Cactario; Parque de Aranjuez; Laguna de Cota Cota; Cóndores Lakota; Jonkhomarca; Keyllumani; Huayllani; Bosque de Bolognia; Cerro de Aruntaya (23 de marzo); Serranías de Aruntaya; Cuchilla, Chuquiaguillo y quebradas del río Callapa; la Cumbre; Bosquecillo de Pura Pura; Siete Lagunas; Cerros de Challaloma, Cóndor Samaña, Serranías de Amor de Dios, Serranías coloradas de Florida y Azusinani (prefectura); Muela del Diablo y Pachajalla (prefectura).
  • Problemas   Los principales factores de riesgo para las áreas protegidas municipales en La Paz son el loteamiento, la tala indiscriminada de árboles y los incendios forestales ocasionados por chaqueos.
  • Legislación   Para el abogado Vladimir Muñoz urge una ley específica de delimitación de áreas protegidas y el hecho de que no se logre “es un problema estructural de voluntad política”. Actualmente sólo se tiene el Reglamento General de Áreas Protegidas, de 31 de julio de 1997. 

  
 

 

 

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