La chola paceña, mucho más que un ícono pop

La productora y conductora de radio Yola Mamani analiza la imagen de la chola que se ha convertido en una protagonista de la industria creativa de La Paz.
lunes, 16 de julio de 2018 · 02:08

Alejandra Pau / Periodista

Es un personaje, un símbolo de identidad y referente de  pujanza. La chola paceña es la mujer que se ha convertido en un icono a fuerza de trascender  espacios y sin duda  está de moda.  Ilustradores, artistas y diseñadores gráficos  la han convertido en la musa recurrente de una  industria creativa independiente afincada de La Paz.   

Yola Mamani Mamani, aunque todos le dicen Yolanda,  es conductora y productora del    Noticiero de las Mujeres  de Radio Deseo. Hasta el 2016 desempeñó los mismos roles en el programa radial  Soy trabajadora del hogar con Orgullo y Dignidad. Es estudiante de Sociología de la UMSA y pertenece a la cooperativa Sin patrón Ni patrona, que ofrece  servicios de limpieza. 
A iniciativa de su tía y como muchas otras “cholas urbanas” del siglo pasado migró   a los nueve años a La Paz  desde su natal Santa María Grande, una comunidad de Warisata, provincia Omasuyos.  

Junto a Mamani Página Siete recorrió algunas tiendas de la calle Sagárnaga que abrieron sus puertas a creativos  independientes, así como por mujeres artesanas, que plasman a la chola paceña en diferentes soportes modernos. La visita le provocó  sentimientos encontrados y más de una reflexión respecto a lo que pasa con la imagen de la chola en el presente.

En las tiendas y espacios están disponibles  decenas de productos cada una con una interpretación muy particular de esta   protagonista en cuestión.  

Postales que llevan  la ilustración de una cholita leyendo a Simone de Beauvoir, la muñeca de una chola cachascanista,  la fotografía de una awicha soltando una carcajada plasmada en una polera son algunos de los artículos.  

Una mujer de pollera completamente tejida a mano y que carga a  una wawa en su aguayo fue uno de los hallazgos en una tienda. Mientras que en otra, un posavasos mostraba a la chola  con tatuajes,  junto a una taza que la mostraba como una      ilustración   artística. Lo mismo pasó con cojines y tazas y, cómo no, también se la encontró en cientos de   stickers, en uno de ellos estaba vestida como Alex DeLarge de la Naranja Mecánica.

La Chola  Mecánica es una creación de Arxondo.

Ver a la chola paceña en variados y diferentes soportes provocó en Mamani  un sentimiento de  orgullo; pero, al mismo tiempo, fue una razón para a cuestionar si se trata de una moda efímera que la ha convertido en un souvenir y ¿cuánto de su identidad se transmite realmente en estos artículos?  

“Sí, considero que es lindo que algunas de estas personas que se dedican a esto quieran revalorizar a la chola,  creo también que puede ser  una cuestión de moda. Ser chola está de moda, me gustan algunas cosas; pero creo que hay otras en las que parece que solo porque pones su imagen  o algo de su indumentaria ya vende”, detalló la productora.

A partir de lo observado, Mamani considera que  la imagen de chola paceña sigue siendo utilizada por los artesanos bolivianos para hacer productos de alta calidad hechos a mano, algo que no es nuevo. 

Sobre los  emprendedores jóvenes que  utilizan la imagen de la chola  para hacer    diseños modernos, le parece que articulan un  nuevo mercado y que  las propuestas  que se destacan  son las que muestran a la mujer luchadora, “bocona”, independiente,   que se enfrenta al sistema de alguna forma. No obstante,  observó que cuando no se transmite su esencia los  diseños  caen en lo superficial.

La historia  y el “souvenir”

En una zona turística, como la calle Sagárnaga y sus alrededores, en donde los extranjeros son los principales compradores, la locutora  se preguntó ¿cuántas de las personas que adquieren algún artículo con la imagen de la chola conocen el rol que han desempeñado en la historia de Bolivia? 

Cuestionó entonces si los compradores saben de sus luchas; de la discriminación que tuvieron que vivir, y que para Mamani no se ha eliminado del todo.  Si alguien les cuenta sobre  la transición que vivieron desde no tener acceso a la educación a  estar relegadas a empleos como trabajadoras del hogar,  y finalmente  a  conquistar espacios, profesiones y cargos de mando. 

“Y si te pones a pensar en eso, somos más que un souvenir, más que un símbolo de la ciudad porque sus luchas continúan”, enfatizó.  

Recuerda que hace poco más de una década  sus compañeras  del Sindicato de Trabajadoras del Hogar   tenían varias prohibiciones. Por ejemplo, sus  empleadores no  dejaban que usen pollera porque argumentaban que gastaban mucha agua para lavarlas, que hacían caer las cosas, que  eran muy abultadas y que se veían feas colgadas en el tendedero, actitudes   que delataban     discriminación.

El único día en que podían usar su vestimenta era el domingo, el resto de la semana usaban pantalón o  uniforme. 

Para Mamani, este  movimiento  moderno y alternativo es una  apropiación de la imagen de la chola que puede ser una moda o  una tendencia. Una de las cosas que la sorprendió fue ver  a un maniquí con una pollera convertida en minifalda. Fue interesante para la productora imaginar que una joven preferiría usar esa prenda y no  la original de  chola genuina.

 

Al emular, la historia de la vestimenta de la chola paceña, la productora radial  la describe -al igual que  varios  autores e investigadores- como una creación colectiva que si bien fue una apropiación resultado de una imposición de los españoles, las mujeres aymaras la hicieron suya y le dieron su impronta.

Sin embargo, las versiones modernas o alternativas interpretadas  por un diseñador  o creativo responden a un proceso individual. “Sería interesante saber también cuál es la relación de estos diseñadores con las cholas en el día a día para entender cómo se inspiran”, añadió.  

 La apropiación y la musa

El artista gráfico, Alejandro Archondo, o Arxondo, es uno de los creativos que toma la imagen de  chola paceña como un recurso temático para sus propuestas. 

Asume  esta relación  como “el enamoramiento de una mujer fascinante” y empoderada desde los histórico, social y cultural, una mujer  que ha sabido apropiarse de muchos espacios.   

Desde su experiencia como creativo se trata de una apropiación respetuosa. Por supuesto, tomando en cuenta de que es un personaje, un icono que genera atención e impacto visual como simbólico.

 En ese marco,   es necesario hablar con franqueza respecto   a que algo que fascina y gusta pasa a tener un potencial comercial que en este caso  apunta a los turistas y a las nuevas generaciones de  bolivianos.  

“Sobre esto es necesario plantearse generar ética con estética (...).  Creo que somos un país de personajes, pero me refiero con esto  a que es necesario establecer un contexto, un diálogo con la profundidad que amerita, en este caso con la chola paceña”, apuntó.

Ello posibilitará pasar de la fascinación y un souvenir a que  un artista o emprendedor    conozca  y se adentre en el mundo del “cholaje”, así podría comprender  hasta qué punto esto lo enriquecerá como creativo; pero también  en qué medida puede enriquecer al personaje que lo inspira.  

Embarcarse en este proceso  podría definir si la imagen de la chola paceña será una moda perecedera  o algo duradero como lo es su ajayu en la vida real.

Para el creador de la marca Munay, dedicada a hacer indumentaria,  el reto radica en reflejar la complejidad de la chola paceña en el mismo diseño, más allá de incluir parte de su historia en una etiqueta, por ejemplo.

   “Por eso, a mi marca le  interesa reflejarla como una mujer  poderosa, orgullosa,  fuerte, que  es el pilar de la familia (...). Nosotros buscamos  transmitir algo con la misma imagen que está inmersa en el diseño”,   enfatizó Poma.    
 
 La industria creativa

La investigadora de las industrias creativas y culturales de La Paz, Valeria Salinas Maceda, considera que hay que hacer una  diferenciación entre el rescate a la chola como un icono patrimonial, con cualidades y valores más allá de la vestimenta; y  el ámbito  en el cual se crea moda, y otros elementos contemporáneos, para mostrarla en un entorno más moderno. 

Este último es un fenómeno  que se ha dado porque la chola paceña ha trascendido escenarios y construcciones sociales. Ahora se ve a una chola muy diferente a aquella  la década del 90 que estaba marcada por la discriminación. 

En cuanto a la utilización de la imagen de la chola paceña en este contexto tiene sus pros y contras.   Las ventajas   radican en el hecho de que  un grupo mucho más joven de la sociedad está utilizando a este icono de La Paz para generar una  industria creativa y cultural. 

“Es como que este grupo  tiene la capacidad de, a través de la creatividad, poder producir nuevos bienes y servicios que utilizan un elemento tradicional de nuestra cultura para llevarlos a otros espacios tal vez mucho más interesantes o llamativos para un público más joven y sobre todo turistas”, destacó la economista. 

Sobre las desventajas, explicó  que en el momento en que la chola paceña deje de ser una inspiración central y pase a ser mercantilizada, en ese momento se producirá una aculturación. 

Para evitarlo, se tiene que mantener una esencia real de lo que se está representando. Se puede fusionar la imagen tradicional con elementos contemporáneos, artísticos o creativos; pero no se trata de que exista vía libre para su deformación. 

Mistura,  Mink’a, Época. Martes de Ch’alla y Te quiero Bolivia son las tiendas que participaron del recorrido y abren las puertas a los  creativos independientes. 
 FOTOS:  Freddy Barragán / Página Siete

Para Mamani, si bien  algunos creativos utilizan a la chola paceña para reivindicar parte de sus características, es necesaria una reflexión sobre si en otros casos se transmite o no  su riqueza y complejidad;  pero además sería interesante analizar las razones por las que se optó por reivindicarla  ahora que está de moda y no antes. “Nosotras siempre hemos estado aquí”, aseguró. 

Salinas coincide en  que,  para no caer en lo banal o “cool” de usar la imagen de la chola, hay que  realizar un trabajo en el cual la persona que propone un artículo creativo sepa qué hay detrás  de la chola. Que  conozca su historia y su participación  activa y propositiva en  hitos importantes que hacen y construyen a la ciudad de La Paz. 


“Ojalá que no sea una cosa de moda, porque la moda pasa (...). A mí me da bronca que nos digan que las cholas solo somos un símbolo o icono de La Paz, cuando las cholas no somos pues solo eso. Somos mujeres luchadoras, que batallamos día a día con la discriminación para superarnos, para demostrarle a esta sociedad que una chola sabe desempeñarse en diferentes ámbitos”, concluyó Mamani, al finalizar el recorrido por una de las zonas más turísticas de La Paz.

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