Violación, alcohol y trabajo infantil, causas para ir a la calle

Según los rangos etarios existen diferentes factores expulsores del hogar y estar en situación de calle. Sin embargo, el foco está en la violencia intrafamiliar.
jueves, 09 de agosto de 2018 · 00:00

Gabriel Díez Lacunza / La Paz

La violencia sexual y problemas con el alcohol al interior del hogar son los principales factores para que gente de todas las edades decida vivir en la calle. En ello coinciden diversos investigadores y estudios sobre el tema.

Y es que las violaciones y el alcoholismo son recurrentes en el cotidiano paceño. Sólo en 2017, en La Paz, se registraron 397 casos de violencia sexual. En tanto que siete de cada 10 bolivianos consumen bebidas alcohólicas, según datos del Viceministerio de Seguridad Ciudadana publicados en abril de este año.

La violencia sexual es el principal factor expulsor.
Producción / Archivo / Página Siete

Cuando se comenzó a investigar el problema de la gente en situación de calle en el país, ya por la década del 80, la violencia sexual, consumo de alcohol además del trabajo infantil saltaron como las principales causas para que se dé esta situación.

Las violaciones son la razón principal para que los niños, niñas y adolescentes opten por escapar de sus hogares para así evitar más agresiones. El alcohol, en cambio, es el factor principal para que los adultos opten por dejar o sean expulsados de sus hogares; este vicio también está presente entre los jóvenes.

Sin embargo, no son los únicos, existen otros elementos que fueron identificados a lo largo de los años como expulsores hacia la calle. Uno de ellos, la violencia intrafamiliar en sus diferentes tipos: verbal, psicológica y física, que también son responsables de que muchos niños o adolescentes dejen sus hogares.

La edad determina el caso

La iniciación temprana en el ámbito laboral, la muerte y/o abandono de los progenitores, la rebeldía, los hábitos de delincuencia, cuando los padres son sólo proveedores económicos y descuidan otros aspectos de la formación de sus hijos y “malas influencias” son algunos de los factores que inciden en que niños, niñas y adolescentes vivan en las calles.En el caso de jóvenes mayores de 20 años y adultos en general, el consumo de alcohol y problemas derivados fueron detonantes para que no retornen más a sus hogares. Por otra parte, la gente adulta mayor que vive en la calle da cuenta más que nada de situaciones de abandono, despojo de bienes o herencias y no tener dinero suficiente como para pagar un cuarto en alquiler.

Los cajeros se convierten en opción para dormir en la calle.
fOTO:Archivo

Trabajo infantil, a un paso de vivir en la calle

Especialistas coinciden en que el trabajo infantil en muchas ocasiones representa un gran riesgo para los menores por la cercanía de un entorno “nocivo” que podría propiciar una temprana salida y estadía en la calle.

“Su etapa de diversión, de juegos, de esparcimiento, es reemplazada por jornadas de trabajo y, en algunos casos, por el desarrollo de actividades disociales”, explica el sociólogo Antonio Moreno Valdivia. Como una consecuencia de la migración campo-ciudad y las pocas oportunidades laborales, los menores “se ven obligados a colaborar con la economía familiar, lo cual genera un acercamiento prematuro y forzado al contexto de la calle”, indica una publicación del 2011 de la ONG Maya Paya Kimsa (MPK).

El director de la fundación Munasim Kullakita -cuya traducción del aymara al castellano quiere decir “Quiérete, Hermanita”- Ariel Ramírez, afirma que los niños trabajadores son una población que tiene un alto riesgo de caer en situación de calle.

“Estos niños comparten un mismo contexto. El niño en situación de calle está, por ejemplo, en la San Francisco, el niño en situación de trabajo infantil también está ahí y el niño que acompaña a su mamá en el tema de comercio informal también y en algún momento se van a conocer”, indica.

El nylon y el cartón son dos elementos de sobrevivencia.
Foto:Gabriel Díez / Página Siete

El trabajo infantil está amparado por ley

El problema se agrava en el país porque el trabajo infantil esta amparado en el artículo 129 del Código Niño Niña y Adolescente, que autoriza que menores desde los 10 hasta los 14 años puedan trabajar.

La norma causó polémica, pues no faltaron quienes la apelaron. De hecho, el 9 de febrero de este año se dio a conocer la sentencia 025/2017 del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) que dictamina que el artículo 129 del mencionado código es inconstitucional.

Pero tres días después de la noticia, la secretaria de Coordinación de la Unión de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores de Bolivia, Estefani Yucra, firmó un pronunciamiento rechazando tal medida del TCP. En esa carta afirma que las cuestiones legales no cambiarán la “triste realidad” y que seguirán existiendo “niños trabajando desde los cinco años” porque es su derecho y necesitan hacerlo para vivir dignamente y no mendigar.

Hacia el 2012 existían aproximadamente 100 mil niños, niñas y adolescentes trabajadores, según datos del censo de ese año.

Ambientes del albergue municipal Zenobio López, ubicado en La Paz.
Foto:Gabriel Díez / Página Siete

Los niños dejan su hogar para frenar agresiones

Las violaciones en el seno familiar son el principal motivo para que esta población salga a las calles, se lee en la investigación Violencia a niñas y adolescentes en las calles de El Alto (2007) de Antonio Moreno, Ismael Moreno y María Colomo. A veces los que terminan diciendo “alto” son los hijos e hijas, antes que las madres, y se van de la casa, complementa la directora de MPK, ONG con sede en El Alto, Janneth Pérez Molina.

“¿Sufrió violación sexual?”, se lee en una parte del documento del 2007. De un total de 50 encuestadas, 29 respondieron sí, 17, no y cuatro se abstuvieron de responder. De esas 29, 16 afirmaron que el hecho fue perpetrado por su padre o padrastro y las otras 13 dijeron que fue en la calle. Cuando se preguntó por la edad de la primera relación sexual, tres dijeron que fue a los seis años o menos, 21 expresaron que fue entre los siete a nueve años, 17 dijeron entre 10 a 12 años y nueve respondieron de 13 a 15 años.

“A través de la investigación hemos comprobado que la mayoría de las niñas han salido de su hogar precisamente por violencia sexual; no son los factores económicos, los factores culturales como muchas investigaciones señalan, no. El factor determinante es la violencia sexual”, afirma Antonio Moreno en entrevista con Página Siete.

El alcohol es un factor expulsor entre gente joven y adultos.
Producción Archivo / Página Siete

Como consecuencia, uno de los desencadenantes para que existan mujeres en situación de violencia sexual comercial es el abuso sexual en casa, dice el responsable operativo de Personas en Situación de Calle de la alcaldía de La Paz, Mirko Terán. En El Alto, según investigaciones de Maya Paya Kimsa y de Munasim Kullakita, esta situación es más visible a través de las historias de vida que recabaron a lo largo de los años.

“Varias de ellas nos dicen que cuando tienen que ir a ‘hacer pieza’ con una persona adulta sienten asco porque nunca han tenido un acto sexual y si lo han tenido ha sido a través de una violación y la amiga le recomienda que inhale para repeler el asco hacia el mal llamado cliente”, explica Ariel Ramírez.

Las oficinas de esta fundación están ubicadas a unas cinco cuadras de la Ceja de El Alto. En una de las rondas nocturnas que hacen las educadoras de calle y a la que asiste el equipo de Página Siete es posible ver cómo muchachas menores de 18 años esperan a algún “cliente”. Después de conversar brevemente con ellas viene la confirmación de las educadoras: la mayoría tuvo problemas de agresión sexual en sus hogares y ahora viven en esta situación.

Es difícil abordarlas con la pregunta incómoda, más aún si están en constante alerta de que la Policía no haga patrullaje y las disperse. Sus miradas son desconfiadas pese a que reconocen a las tres mujeres de Munasim Kullakita y dosifican cada palabra, cada elemento que pueda brindar alguna información que las comprometa.

En el caso de la violencia intrafamiliar ésta es la causa de mayor impacto (33%) para salir a la calle, según el Diagnóstico Situacional de Niñas, Niños y Adolescentes en Situación de Calle, publicado en 2014 por Unicef y el Viceministerio de Seguridad Ciudadana. En tanto que el abuso sexual de padres, hermanos u otros parientes representa el 8%.

En El Alto, ese mismo estudio indica que el 45% de menores en situación de calle salen de sus hogares debido a la violencia intrafamiliar. Mientras que el 9% lo hace tras haber sufrido abuso sexual.

El artículo 34 del Código de Familias (2014) establece el deber de convivencia de los hijos con sus padres y que los primeros no pueden abandonar el hogar “siempre y cuando no sean objeto de abuso, explotación, maltrato o violencia física, psicológica, sexual o negligencia”.

En Bolivia, cada día 13 mujeres son víctimas de alguno de los delitos sexuales contemplados en la Ley 348. Para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia: abuso sexual, violación, violación de infante, niña, niño o adolescente, acoso sexual, estupro, actos sexuales abusivos y padecimientos sexuales, según datos de la Coordinadora de la Mujer.

De alcoholismo y otros vicios

La mayoría de los casos de gente adulta que vive en la calle está relacionada en origen con la bebida. Existen, por supuesto, excepciones a la regla pero el común denominador suele ser ése.

“Muchas de estas personas han empezado como bebedores sociales, luego se han vuelto problemáticos y luego dependientes del alcohol”, sostiene Nieves Guevara, parte del equipo del Programa de Atención en Situación de Riesgo de la Alcaldía paceña.

Bernardo (nombre ficticio) viste una chamarra gamuza con polar color café. Su apariencia es desaliñada, tiene cabellos frondosos y ya cumplió 45 años. Tiene la mirada tímida y cuenta en voz bajita que sus familiares lo echaron de su casa porque bebía mucho.

A Bernardo le sorprende cómo llegó a “caer en el vicio” sin darse cuenta y desde hace varios días duerme donde el sueño lo pesca. En una fría noche de miércoles cena una carne con fideo en la avenida Periférica de La Paz con su amigo Ángel (ficticio), también alcohólico.


Samuel (no es su nombre real) tiene 25 años pero aparenta más. Los viernes almuerza en el refugio municipal Zenobio López de la avenida Zavaleta. Conoció la calle a los 16 años a esa edad también comenzó a consumir alcohol, ahora suele dormir cerca de los puentes Trillizos. En un momento quiso rehacer su vida y se casó hace tres años; vivía en Villa Fátima con su esposa y su pequeña hija. “Por el problema del alcoholismo me ha dejado”, relata.

Permítanos un minuto de su tiempo.

Para desarrollar el periodismo serio e independiente, esencial en democracia, que usted aprecia en Página Siete, contamos con un equipo de reporteros, editores, fotógrafos, administrativos y comerciales de primer nivel.

Los ingresos con que Página Siete opera son producto de nuestro trabajo; no contamos con prebendas de ninguna naturaleza.

Si usted desea apoyar el esfuerzo que realizamos, suscríbase a P7 VIP, para recibir de lunes a viernes una carta informativa por correo electrónico, que contendrá un resumen de las noticias y opiniones más interesantes de Página Siete, a un costo de sólo Bs 15 al mes.

Para suscribirse haga clic aquí o llame al número 2611749, en horas de oficina.

Valorar noticia