Accidentes laborales: entre negligencia, omisión de normas y “pactos de silencio”

Los bajos ingresos y las escasas oportunidades hacen que los obreros acepten trabajar bajo riesgo.
jueves, 14 de febrero de 2019 · 00:00

 Gabriel Díez Lacunza  / La Paz

Para encontrar a don Máximo A. hay que ser paciente. Luego de casi una hora de buscarlo  por las callejuelas de un condominio en la zona Sur de La Paz, su menuda figura se hace presente. Viste una polera de la selección argentina, la de Messi, un buzo deportivo y una gorra verde con ojos bordados, como de niño. Max, como le dicen, tiene 65 años, es el portero del lugar y perdió un hijo el año 2015.

“No sabía que estaba yendo a trabajar de albañil, tenía que ir al prefacultativo para ingresar a la universidad para ser abogado”, cuenta con la mirada hacia el suelo. Álvaro tenía 19 años y ayudaba en una obra en Cota Cota para ganar algún dinero. Cierto día, mientras colaboraba en un encofrado, resbaló y cayó por lo menos dos pisos de altura. “Creo que no tenía seguridad, casco, nada”, recuerda Max. El accidente fue fatal.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), investigaciones especializadas y gremios de obreros, los empleos y oficios donde existe más riesgo de sufrir accidentes, por no tomar en cuenta normas de seguridad, son la construcción, la minería y la industria. A ello se suma, en algunos casos, la negligencia de empleadores y empleados que desencadena en accidentes laborales que incluso pueden derivar en muerte.

En el área de la construcción cada mes hay víctimas, es común. “Al mes tenemos unos cuatro muertos aproximadamente. Nadie dice nada de eso. Hay compañeros que trabajan sin experiencia alguna y los contratistas los reciben; van sin experiencia, una falseada y ya ‘está chau’”, dice el secretario ejecutivo de la Federación Trabajadores de la Construcción de La Paz, Sixto Chura (45).

A su vez, diferentes obreros y dirigentes del sector de la construcción explican que las áreas donde más se generan accidentes laborales son en el trabajo de fachadistas, muros de contención, electricidad, andamios y excavaciones. Ello está relacionado a las precarias condiciones en las que se desempeñan.

“La situación del trabajador de la construcción está caracterizada por bajos ingresos, escasas oportunidades de elevar su nivel de conocimiento y una creciente falta de oportunidades para conseguir otros puestos de trabajo más seguros y rentables. A esta situación hay que sumar el riesgo cotidiano y permanente que se ha convertido en parte de su trabajo”, se lee en el acápite para Bolivia del Perfil diagnóstico en seguridad y salud en el trabajo de los países de la subregión andina de la OIT, publicado el 2007.

A lo largo de 2018 se registraron accidentes en construcciones en diferentes puntos del país. Marcelino V. (45) murió aplastado por un muro de contención en una construcción en Miraflores, La Paz. Santiago B. (21) en Cochabamba y Everth B. (19) en La Paz corrieron la misma suerte en situaciones similares. En Potosí, el 7 de junio, un albañil quedó herido y otro falleció luego del desplome de un muro mientras hacían trabajos para zapatas.

En otras circunstancias, Juan K. (57) el 28 de junio de 2018 cayó de una altura de cuatro pisos mientras colocaba un andamio en un edificio en Santa Cruz. Según el abogado de la empresa contratante, se le dieron los implementos de seguridad, pero no los utilizó.

Foto:Freddy Barragán / Página Siete

En Tarija un albañil de aproximadamente 20 años falleció luego de recibir una fuerte descarga eléctrica. Lo mismo le sucedió a Édgar L. (36) el 7 de noviembre en Llallagua. El andamio en el que Édgar estaba fue colocado cerca de una línea de alta tensión y bastó un mal movimiento para que sucediera el accidente fatal.

Esos tan sólo son algunos casos que trascendieron y fueron difundidos por los medios de comunicación impresos y audiovisuales. Sin embargo, la gran mayoría de accidentes tanto en el sector de la construcción como en otras actividades no son públicos. Hay quienes sí tienen un seguro, principalmente en la Caja Nacional de Salud, pero hay también los que no.

“Pactos de silencio”

En algunos casos ante un accidente, generalmente con resultados fatales, se generan los llamados “pactos de silencio”. Son arreglos promovidos más que todo por dueños de obras, contratistas y, en algunos casos, también por empresarios, para que los damnificados o sus familiares no acudan al Ministerio de Trabajo, como debería ser, ante un accidente con heridos y/o muertos.

En el único  documento encontrado sobre este tema y publicado en 2005, la COB da cuenta de que  en el sector de la construcción entre 1990 y 2001 a nivel nacional se reportaron 757 accidentes de trabajo y 29 de esos con resultados fatales. Esa cifra “baja” en apariencia se debe,  dice el texto, a que los accidentes laborales en su mayoría no se denuncian. De igual manera, de los 4.153 accidentes registrados en La Paz por la Caja Nacional de Salud (CNS) durante 2017 –información entregada para este reportaje– sólo 92 se consignan al ámbito de la construcción.

El economista y experto en temas laborales Rodolfo Eróstegui, conocedor de las distintas facetas del ámbito laboral, da fe de la existencia de los acuerdos para que los accidentes no trasciendan a las instancias correspondientes (CNS, Ministerio de Trabajo, entidades aseguradoras, etc.). Comenta que se trata de una práctica común.

“Les dicen que van a correr con todos los gastos ‘y te voy a dar 2.000’ dolarcitos. (Los afectados muchas veces) no saben que tienen que denunciar y lo primero que hacen es llamar a la Policía. La familia de los trabajadores no conoce, es gente muy humilde”, relata Eróstegui sobre esta problemática.

En caso de trabajadores asegurados a la CNS que sufran un accidente de trabajo, el empleador y el interesado deben seguir una serie de procedimientos. Un paso importante en esta labor es el llenado, por parte del primero, del Formulario SP 004/97 que se recaba de manera gratuita en la AFP correspondiente. Ahí se inicia el trámite.

De manera complementaria, el Código de Seguridad Social incluye una lista valorativa de lesiones que dan lugar a incapacidad parcial o permanente. De ahí derivan rentas temporales o definitivas para las personas afectadas. Sin embargo, existen casos en los que los empleadores no quieren que los accidentes se conozcan.

“La empresa, el contratista o el dueño de casa primero te ofrece y te dice ‘tanto te voy a dar, calmate’. Como la gente es de escasos recursos se conforma y ahí muere el problema para que no haya una denuncia. Eso es lo que pasa mayormente. (…) Siempre tratan de camuflar accidentes y muertos, no sale a la prensa; a veces desaparecen y aparecen muertos y camuflan. Se aprovechan de familias humildes. La mayoría de los accidentes se ocultan”, afirma el dirigente constructor Sixto Chura.

Otro testimonio “de peso” es el del secretario ejecutivo nacional de la Confederación de Constructores de Bolivia, Valerio Ayaviri, quien afirma que a veces los empleadores eluden acudir al Ministerio de Trabajo porque ya fueron contactados por sus empleadores para que no procedan con las denuncias. “Automáticamente van acordando con el empresario y la familia y ahí se queda. A veces les dan 1.000 o 2.000 dólares y arreglan”.

Bajito, quizá de 1,60 de estatura, don Máximo A., quien viste la polera de Messi, recuerda cómo fue perder a su hijo Álvaro de 19 años. Cuando se le pregunta qué hizo la empresa luego de ese accidente fatal, le cambia el semblante, se lo nota molesto e incómodo. “¿Para qué tanta pregunta? –retruca–, no hay necesidad de que yo tenga que hacer reclamos, nada, ya pasaron años”.

Punto de vista
cns, DEPARTAMENTO DE MEDICINA DEL TRABAJO


“Obreros temen a las represalias”

La División Nacional de Higiene y Seguridad Industrial dependiente del Departamento Nacional de Medicina del Trabajo realiza el registro y seguimiento a los accidentes de trabajo en función a los reportes realizados por las empresas e instituciones afiliadas a la Caja Nacional de Salud. Sin embargo, es evidente que existe un gran porcentaje de empresas y trabajadores que no realizan este reporte.

Las empresas tienen susceptibilidad a realizar este reporte, debido a que lo consideran perjudicial. Sin embargo, según lo establecido en el Código de Seguridad Social en el caso de Accidentes de trabajo con bajas médicas, el ente gestor debe cubrir el 90% del haber a diferencia de las bajas por enfermedad profesional y enfermedad común que corresponden al 75% y el total de los gastos en la atención.

En el caso de los trabajadores, (éstos) no realizan el reporte por temor a represalias del empleador. Sin embargo, es útil notificar de manera inmediata cualquier accidente de trabajo dado que el tiempo establecido para la presentación de este documento es de  cinco días para el área urbana 10 días para el área rural.

 

Obreros  y empresarios son  cómplices en el incumplimiento de las normas que establecen  protección y  prevención

El rubro de la construcción en Bolivia se rige por  la Ley 545 del 14 de julio de 2014 que ratifica el Convenio 167 de la OIT sobre seguridad y salud en la construcción. Mientras que el 5 de octubre de 2015 se aprobó mediante el Decreto Supremo 2936 el “Reglamento de Seguridad en la Construcción”. Pese a ese marco normativo, obreros y empresarios terminan siendo cómplices cuando estas disposiciones no se cumplen.

Además, en los últimos dos años se aprobaron las nueve Normas Técnicas de Seguridad y Salud en el Trabajo (NTS). Su elaboración estuvo a cargo de distintos sectores entre los que se destaca el Ministerio de Trabajo y ejecutivos de los trabajadores en construcción en su mayoría. Estas normas están relacionadas a iluminación, ruido, trabajos en altura, manipulación de escaleras, andamios, trabajos de demolición, trabajos de excavación, trabajos en espacios confinados y a la presentación y aprobación de programas de seguridad y salud en el trabajo.

Independientemente de la existencia del marco normativo que incluye los pasos a seguir para dar parte a las autoridades a partir de un accidente laboral, la aplicación de estos instrumentos está condicionada a factores económicos, intereses de empleados y empleadores, así como a cuestiones “culturales” y de “idiosincrasia”. En muchos casos unos y otros se echan la culpa de forma mutua en relación con el por qué no se cumple con la norma.

Primo Choque, secretario de Relaciones de la Federación de Fabriles de La Paz, asevera que el problema es que el empresario “siempre” desconoce la norma. “El empleador no asume las previsiones de seguridad industrial. No hay condiciones. El trabajador tiene que estar bien protegido para entrar en cualquier sector. Hay zonas de alta tensión sin protección, sin EPP”.

Sin embargo, según el perfil sociodemográfico y económico de los trabajadores del sector de la construcción en Bolivia, elaborado por Rodrigo Mogrovejo y Joel Mendizábal para la OIT y publicado en 2016, desde la visión de los empleadores, sí se cumple, en su mayoría, con las normas y se entrega los EPP según corresponde. No obstante, los empleadores también admiten que “existe mucha informalidad e ilegalidad” entre empresas o contratistas que evaden las normas, según ese documento.

“Los trabajadores no usan implementos porque son incómodos. Perciben que es una falta de cultura de seguridad”, es su descargo. Añaden que en “obras grandes” hay controles para verificar que los trabajadores estén aptos. Sobre el punto, el economista y experto en temas laborales Rodolfo Eróstegui afirma que toda la legislación existente está pensada a partir del concepto de empresa como algo grande.

Ello, a su juicio, hace que las empresas “importantes” al ser inspeccionadas por personal del ministerio siempre o casi siempre tengan todo “en orden”. Sin embargo, observa que los problemas y la mayoría de los accidentes se dan en empresas pequeñas o donde un particular es el contratante y donde es más difícil que se les provea a los trabajadores de EPP y condiciones seguras de trabajo. Coincide con este criterio el fabril Primo Choque. “Las empresas transnacionales cumplen medianamente. (Pero) las empresas pequeñas no saben lo que es seguridad industrial”, afirma. A su vez, el secretario de Conflictos de los fabriles de La Paz, Evelio Ramos, dice que hay gerentes a quienes no les interesan las condiciones de trabajo. “La empresa busca siempre decir que fue ‘por negligencia’ y eso a los trabajadores nos molesta harto. Nadie va a dañarse un miembro a propósito”, destaca.

Parado frente al mercado Yungas de La Paz, Abraham Quiso Cala (45), secretario general del Sindicato de Trabajadores Particulares en Construcción Central Yungas, tiene su visión del problema. “No tenemos casco, nada. Cuando nos contratan, así como estamos, así vamos. Nosotros mismos tenemos que cuidarnos. Y para comprarse se necesita presupuesto”.

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