“En muchas ocasiones nos ha tocado ir hasta la morgue”

La funcionaria cuenta que cuando obreros o albañiles sufren accidentes fatales en construcciones casi nunca encuentran quién dé información sobre lo ocurrido.
jueves, 14 de febrero de 2019 · 00:00

Gabriel Díez Lacunza  / La Paz

La responsable de Seguridad Ocupacional, dependiente de la dirección general del Trabajo, Higiene y Seguridad Ocupacional del Ministerio de Trabajo, Yasmina Murillo Rocabado, accedió a conversar con Página Siete sobre los  accidentes laborales. Confirmó que una  parte de los accidentes sea en construcción o minería no son reportados oportunamente ni siguiendo los procedimientos  recomendados. 

¿Cuáles son los rubros donde existen más accidentes?

De acuerdo con un relevamiento de información de accidentes de trabajo ocurridos en las gestiones 2016 y 2017, se puede ver que en minería es donde se tienen los mayores índices; el año 2017 han ocurrido 1.013, no todos con fatalidad. Dentro de estos no están las cooperativas mineras, sólo están mineros asalariados. Si pudiéramos tener el dato de cooperativas mineras, de pronto este número se incrementaría mucho más.

Y es en las cooperativas donde menos seguridad industrial se tiene, según  testimonios…

Exacto. Como ministerio no podemos ir y obligarlos a que cuenten con (el equipo de protección personal, EPP), sí los capacitamos, sí les informamos, pero no podemos tener esa coercitividad de obligarles para que compren los EPP.

¿Quién debería exigirles?

Lo que pasa es que ellos no tienen un empleador, ellos mismos son empleadores. No habría a quién exigir. Sensibilizamos y hemos llegado a las esposas de los cooperativistas, pero es bien complicado este trabajo.

Después de minería, ¿qué rubros presentan más accidentes?

Fabril es el siguiente y luego estaría la construcción.

En el rubro de la construcción, los trabajadores denuncian que hay “pactos de silencio”, cuando algunos empleadores les ofrecen dinero para que no denuncien un accidente laboral, incluso en casos fatales, ¿qué saben ustedes?

Sí, sucede. Porque en el tema de la construcción existen los cuentapropistas que son los que se contrata, por ejemplo, en el mercado Yungas y son albañiles, carpinteros y demás. Al no estar afiliados a su ente matriz, que en este caso es la Confederación de Constructores, sí pasan esos accidentes. Y nosotros nuevamente nos enteramos por prensa. Y cuando vamos resulta que había sido un domicilio particular que tampoco es una relación laboral, sino es civil porque se lo ha contratado para que ponga el techo.

Los constructores afirman que en empresas pequeñas también sucede eso, no necesariamente cuando son contratados por particulares…

Sí, puede darse. Y esto es parte de la cultura de seguridad que hay como país, no sólo en la construcción. Yo te aseguro que esto sucede en todos los demás rubros. Entonces, sí es falta de esta cultura que recién se está desarrollando a pesar de que nuestra ley sea de 1979. Son más de 38 años que tenemos esta norma y en los que nadie hasta el año 2010 dio importancia a esto. Es recién en este periodo  que se han ido sacando más normativas en esta área.

Dentro de las competencias del Ministerio de Trabajo, ¿se hacen trabajos de inspección sorpresa?

Sí. Tenemos dos tipos de inspección: laboral y técnica. Lo que es inspección laboral es con la Ley General del Trabajo y la técnica, con la Ley General de Higiene. Estas inspecciones se pueden hacer a solicitud de los trabajadores o de algún sindicato. Muchas veces pueden ser anónimas, no es necesario que el trabajador deje sus datos; simplemente se apersona e indica que hay algún tipo de vulneración a la norma y el ministerio va inmediatamente. Esas inspecciones tienen carácter sorpresivo, todas; ninguna puede ser avisada. Muchas veces se acompaña con representantes de los trabajadores como las confederaciones y federaciones pero el empleador nunca tiene conocimiento.

¿Se cumple la figura de los “comités mixtos de seguridad ocupacional y bienestar”?

Sí, se cumple. Cuando hay más de 10 trabajadores ya corresponde que se cuente con un comité mixto (compuesto por trabajadores y representantes del empleador). Entonces, el ministerio es quien posesiona y se hace a nivel nacional. (Entre 2016 y 2017 se posesionaron 2.271 comités mixtos, según datos de una memoria institucional facilitada por Murillo).

Existen acusaciones mutuas, empleador-empleado y viceversa, sobre negligencia en relación con el no uso de EPP y otras medidas de seguridad…

En el caso de la construcción, en la gestión 2017 se ha aprobado una normativa que es el D. S. 2936 que reglamenta la Ley 545 de Seguridad en la Construcción. Recién con este sector se ha iniciado este proceso de creación de una cultura de la seguridad. Entonces, ya establece obligaciones y deberes de ambos. Y entre éstas está la capacitación constante. Es importante un proceso de formación en todas las empresas en lo que es seguridad ocupacional tanto a trabajadores como a empleadores, porque nos está faltando (…).

Sobre los pactos de silencio, ¿se sanciona cuando personal del Ministerio de Trabajo se entera de éstos? 

Se hace la investigación de accidente, va el inspector, toma las declaraciones de los que hayan estado presentes. Muchas veces nos ha tocado ir a la morgue porque no hemos encontrado a nadie en la obra o porque nadie nos ha querido dar información y recién ahí nos hemos enterado de qué es lo que ha pasado. Y obviamente se ejecutan las sanciones económicas respectivas.

¿Cuáles son las sanciones y compensaciones?

La Ley del Trabajo establece que son 24 sueldos que se le tiene que pagar al trabajador si es que este hubiera fallecido y no estuviera afiliado a las AFP. Si es que estuviera con las AFP, éstas proceden a dar la indemnización correspondiente en función a lo que haya ido aportando el trabajador. En caso de invalidez es lo mismo; las AFP tienen unas tablas que utilizan para hacer una evaluación e indemnizar. Por nuestra parte igual, la Ley del Trabajo nos da una tabla y nos dice en qué porcentaje se debería indemnizar al trabajador (…).

Como ministerio de Trabajo, ¿qué se puede hacer para tener un control más efectivo de los accidentes laborales?, ¿tienen alguna planificación al respecto?

Sí. Hemos tenido muy buena experiencia con el tema de la construcción. El D. S. 2936 ha dado pie para que podamos sacar ocho normas técnicas de seguridad que se aprueban con la resolución 387. Esas ocho normas son específicas para la construcción; sin embargo, las primeras seis aplican a todos los demás sectores. Además, en diciembre del año pasado se aprobó la norma técnica 09 que habla de programas de seguridad y salud en el trabajo.

El enfoque que tenemos con estos programas es de un pequeño sistema de gestión sin llamarlo “sistema de gestión”. Entonces, les pedimos a las empresas que tengan una política de seguridad, que puedan establecer objetivos de seguridad, que puedan indicarnos el tema de monitoreos de higiene, EPP y todo lo demás.

Entonces, estamos haciendo ese trabajo de crear cultura. Ahora, si bien es el sector minero el que tiene mayor índice de accidentes de trabajo, también lo que tenemos que hacer ahora –y es el trabajo para esta gestión– es crear normativa para este sector.

¿Cuál es el procedimiento para reportar un accidente laboral?

De acuerdo a lo que se establece en la Ley General de Higiene y Seguridad Ocupacional (de 1979), que es nuestro principal marco normativo, los accidentes de trabajo deben ser reportados en 24 horas una vez que este sucede. Debe hacerlo el empleador, el comité mixto o el sindicato.

El trabajador va a hacerse atender en su ente gestor de salud y tiene que indicar que ha sido un accidente de trabajo, no uno común, para que entre como riesgo ocupacional. El médico del trabajo le va a extender un certificado donde va a indicar lo que ha sucedido, si era o no en horarios de trabajo y si se debía o no a una actividad propia de su actividad.

Ese formulario tiene que ser llenado en cinco copias. Una copia va al Ministerio de Trabajo, otra al Instituto Nacional de Salud Ocupacional (INSO) dependiente del Ministerio de Salud, una va a las AFP, una es para el trabajador y una para el empleador.

¿A partir de ello se hace seguimiento a los casos?

Nosotros hacemos investigaciones para verificar qué es lo que ha sucedido y para ver qué medidas se van a tomar para evitar que esto vuelva a ocurrir. Se denuncian accidentes de trabajo con y sin fatalidad. Por ejemplo, cuando se denuncia una caída y es algo recurrente también vamos a investigar porque si está pasando con mucha frecuencia significa que existe alguna medida de seguridad que no se estuviera aplicando.

¿Se sabe de casos de accidentes que no se denuncian?

Sí existen y generalmente en empresas informales. Más que todo en construcción, sí se da. A veces se ve por la prensa y televisión que ocurren, pero nosotros no nos enteramos porque no llegó la denuncia. Son empresas informales que no hacen la denuncia y tampoco podemos abarcar a todas las empresas. A veces es un poco complicado.

HOJA DE    VIDA

  • Nombre Yasmina Murillo Rocabado.
  • Cargo   Desde el año 2015 es la responsable de la oficina de Seguridad Ocupacional dependiente de la Dirección General del Trabajo, Higiene y Seguridad Ocupacional del Ministerio de Trabajo.

apuntes sobre los riesgos laborales

Silicosis y ceguera, dos consecuencias del trabajo en las minas

La silicosis y la tuberculosis son enfermedades comunes entre los trabajadores mineros. A ello se suman diferentes tipos de padecimientos que merman su salud e incluso los pueden llevar a muertes antes de los 40 años. Hay quienes sufren lesiones permanentes de espalda y aquellos que llegan a perder la vista por un accidente a causa de la incorrecta manipulación de explosivos.

Datos de la Caja Nacional de Salud establecen que en el ámbito laboral las enfermedades profesionales más comunes son la silicosis, el deterioro auditivo inducido por ruido (hipoacusia neurosensorial), asma preocupacional y lumbalgias por sobresfuerzo. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) categoriza a la silicosis como una de las enfermedades ocupacionales más antiguas.

En un documento de educación, la OPS explica que la silicosis se genera a partir de la inhalación de sílice cristalina que es uno de los minerales más comunes en la corteza de la Tierra y  que se libera a través de trabajos de desgaste, como en la minería. Una vez que entra en contacto con los pulmones humanos su avance es potencialmente cancerígeno y es prácticamente irreversible.

En su obra, el dirigente trotskista boliviano Guillermo Lora afirma que los estudios efectuados en las minas más grandes demuestran que en menos de 18 meses de trabajo “y esto por las malas condiciones imperantes” se presentan los primeros indicios de silicosis en los trabajadores.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las labores  en la mina están catalogadas entre las más peligrosas. “Los países en desarrollo pagan un precio especialmente alto en fallecimientos, lesiones y enfermedades relacionados con el trabajo, puesto que un gran número de trabajadores se concentran en las actividades primarias y extractivas (entre estas la minería)”, se lee en una publicación digital de la OIT.

Por su parte, el director departamental del Instituto Boliviano de la Ceguera La Paz, Edwin Ilaya, explica que de los 1.247 afiliados contabilizados hasta 2017, un 50% perdieron la vista por algún tipo de accidente laboral. “En la minería se dieron más de 100 casos de pérdida de la visión e incluso los ojos por accidentes laborales”, cuenta.
 

Obreros denuncian inseguridad laboral en  madereras y ladrilleras

La Caja Nacional de Salud registró en La Paz en 2017 accidentes en agricultura, silvicultura, caza y pesca, minería, manufactura industrial, construcciones, servicios de electricidad, gas y agua, comercios, transporte, servicios comunales y en actividades relacionadas a la gastronomía.

Javier Q. L. tiene 38 años y hasta el 10 de noviembre de 2017 trabajaba en una empresa maderera en El Alto. Durante la entrevista realizada el año pasado, sentado en un banco del Hospital Obrero de La Paz, contó que luego de un mareo circunstancial pisó el pedal de la máquina “trozadora” y mitad de la mano fue cortada con afectación a los huesos.

“Retiré la mano y me partió casi tres dedos. Llevaba guantes de cuero pero no sirvió. Los compañeros me auxiliaron rápido. Me hicieron un torniquete y la administración me llevó a la clínica Rengel y luego me pasaron al Obrero”, recuerda mientras muestra sus heridas.

Pese a que llevaba el equipo de protección personal acorde con  sus funciones, el accidente fue inevitable. Recordó también que tiempo atrás a un compañero suyo le cayó un tablón y le fracturó la clavícula. “Por suerte llevaba el casco”, dice.

Otra área donde suelen ser comunes los accidentes laborales son las ladrilleras. Las hay en su mayoría en la zona de Alpacoma en La Paz y en el municipio de Viacha. En una visita incógnita que realizó este medio a un par de fábricas en Viacha se pudo verificar cómo los trabajadores no usan cascos, guantes de seguridad, gafas especiales y que, incluso, varios calzan abarcas en vez de botines.

Para B. Q. (36), secretario general del sindicato de una de estas empresas es posible evitar los accidentes. Afirma que de manera constante piden cursos de formación y capacitación pero que “lamentablemente” no se los proporcionan y que los mismos trabajadores deben darse modos de poder “autoespecializarse” en prácticas de prevención.

“Los accidentes son frecuentes. La caída de un ladrillo desde dos metros es peligrosa y no tenemos casco. A veces usan tres personas un casco. No nos dotan de cascos. No tenemos guantes adecuados para hacer carga y descarga. Nos dan guantes inadecuados, comunes. No tenemos fajas para hacer fuerza”, denuncia.

Afirma que en la mayoría de las ladrilleras de Viacha no se cumplen ni beneficios sociales ni seguridad industrial. “Ahí sí que da mucha pena. Los empresarios los explotan a los trabajadores”, dice.

De una mención en la primera CPE a normas concretas para el trabajo

En las primeras cuatro Constituciones de Bolivia (1826, 1831, 1834 y 1839) se tomó en cuenta, de alguna manera, previsiones sobre riesgos en el trabajo. Palabras más, palabras menos, rezaban lo siguiente: Ningún género de trabajo o industria puede ser prohibido, a no ser que se opongan a las costumbres públicas, a la seguridad o a la salubridad.

En tanto que durante el período de 1843 a 1880, en ninguno de los siete textos constitucionales que fueron aprobados se tomó en cuenta ese factor. En cambio, desde la Carta Magna de 1938 hasta la actual Constitución Política del Estado (2009) sí se menciona de manera explícita varios elementos y escenarios relativos a la seguridad laboral.

En términos más formales, recién en 1913 existió una propuesta legislativa sobre la temática. Sin embargo ese intento no prosperó. Su impulsor fue un artesano que llegó al Palacio Legislativo apoyado por sus bases.

Por otra parte, el 9 de febrero de 1920 los trabajadores de The Bolivian Railway Co. lograron, a juicio de Guillermo Lora, un “valioso antecedente” para la legislación social en Bolivia. Se trata de un pliego negociado y logrado que, entre otras menciones, consigue introducir responsabilidad de los empleadores ante accidentes; su artículo XII expresa exactamente eso. Ahí ya se introdujeron conceptos como renta por incapacidad y renta por muerte.

Sobre el proyecto de Ley de 1913, el investigador Agustín Barcelli en su libro Medio siglo de luchas sindicales revolucionarias en Bolivia, publicado por el Ministerio de Trabajo, dice que “durante el primer cuarto del siglo XX los liberales, a la cabeza de Ismael Montes, se acercaron a los artesanos en una movida política. El artesano José L. Calderón, miembro de la Federación Obrera de La Paz, fundada en 1908, una vez en el parlamento como diputado (gestión 2012 - 2013) propuso un proyecto de ley sobre accidentes de trabajo, algo inusitado hasta el momento”.

Respecto a la normativa específica, hubo una Ley de Accidentes de Trabajo (1924) y ahora se tiene la Ley General del Trabajo (1942), el Código de Seguridad Social (1956) y la Ley de Higiene y Seguridad Ocupacional (1979). En lo relacionado a construcción está la Ley 545 de ratificación del Convenio 167 de la OIT sobre seguridad y salud en la construcción. También existe el “Reglamento de Seguridad en la Construcción” y las nueve Normas Técnicas de Seguridad y Salud en el Trabajo (NTS).

 

 

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