Popsel , el alemán que sedujo a la chola paceña con un sombrero

El alemán llegó a La Paz y se asoció con Bernhard Elsner para impulsar la Casa Elsner, Popsel y Cia que importaba los sombreros. Un día recibió un lote equivocado ... ahí comenzó la historia del borsalino.
martes, 16 de julio de 2019 · 00:00

Wara Arteaga Very Periodista

Cuando Johannes Popsel Noelle abandonó Alemania y arribó a Beni, en 1899, a los 19 años, su nombre de pila fue reemplazado por uno más fácil de pronunciar: Hans. 30 años más tarde, cuando, junto a su familia, arribó a La Paz, cambió su nombre por uno más común: Juan, el comerciante  que creó el sombrero borsalino que cautivó  a la chola paceña. 

La historia de este joven alemán se remonta a su nacimiento, en 1881, en Werl, Westafalia,  Las historias  familiares cuentan que un día, de casualidad, Popsel se encontraba en el sanitario, leyendo el periódico, ahí vio un anuncio  en el que se ofrecía  un puesto de trabajo en un pueblo llamado concepción de Baures, al norte de Bolivia, en plena selva amazónica. 

Johannes Popsel, el alemán que llegó primero a la selva amazónica, en Beni, luego visitó Santa Cruz y  se estableció en La Paz junto a su familia.

En ese entonces,  Baures era un centro administrativo donde se manejaba la economía del acopio del caucho. Años más tarde   se trasladó a Concepción de Chiquitos, en Santa Cruz. Ahí conoció a quien fue su compañera por el resto de su vida.  

A la edad de 30 años, Popsel conoció a Rosaura Callaú, una joven indígena de unos 15 años de edad. A pesar de que en esa época   el hecho de que  un hombre blanco se case con una mujer indígena representaba un  incumplimiento a las normas sociales  (un foux pas), él y ella decidieron  contraer nupcias y tuvieron ocho hijos

En Concepción, la familia Popsel se dedicaba al negocio del caucho y algodón. Pero,  “él veía que en estas zonas orientales el desarrollo como ciudad era incipiente y decidió  migrar a La Paz en 1929”, según el investigador Carlos Gerl. 

Luego de  un viaje de ocho días,  los primeros a lomo de mula, desde Chiquitos a Santa Cruz y Cochabamba, luego  por tren hasta La Paz, la familia llegó a la sede de Gobierno. Se instalaron primero  en Sopocachi,  luego se fueron a Achachicala (a lado de su fuente de trabajo Textiles Forno) Más tarde  se trasladaron a Obrajes. 

 Rosaura Callaú se casó con Popsel en Concepción de Chiquitos, Santa Cruz, era de origen indígena.

En La Paz, junto al alemán 

Bernhard Elsner, impulsaron una tienda importadora  de mercadería exclusiva. Suministraba artefactos, como cristalería, lámparas, porcelana y  ropa, entre otros. Esta importadora fue la antecesora de la famosa Casa Bernardo. Ellos también traían los sombreros bombín. 

En 1930 la casa importadora,  fundada por Popsel y Elsner, recibió un lote de estos sombreros exclusivos para La Paz, pero llegaron fallados, lo que él minimizó con un detalles que incorporó al accesorio.

Él fue quien adaptó este artículo de  moda europea  exclusivamente varonil al atuendo tradicional de la chola paceña. El sombrero para mujeres que ofreció Popsel fue tan impactante que hoy no es posible imaginar a una mujer de pollera sin su característico sombrero.

sí lucen los sombreros  borsalinos en la actualidad.

La demanda de los sombreros bombines fue tal que ni siquiera un pedido directo a los proveedores en Europa podía compensarla, pues estos viajes tardaban alrededor de dos meses. “Johannes viaja a Sucre, ahí había una fábrica de sombreros y funda una empresa que se llama Charcas Glorieta. Ni la fábrica dio abasto a la demanda, así que decide que se produzca en Forno”, dice Gerl.

Cuando la sociedad entre Elsner y  Popsel se disolvió, éste último  invirtió en la fábrica   de sombreros Charcas Glorieta, en Sucre, Chuquisaca.  Se dice que  su producción era exclusivamente  de sombreros típicos para la chola paceña.  Por 1926, Popsel participaba con un 45% de las acciones en la Fábrica de Textiles Forno. En 1927, cuando falleció el fundador Herminio Forno, la fábrica no sólo producía para el mercado nacional, sino también para países vecinos y de  Europa. 

“Los bienes producidos en Bolivia eran capaces de defenderse con éxito contra las  importaciones extranjeras”, se lee en  el texto ¡Hacer la América!, descendientes alemanes cuentan su historia   de Claudia Maennling. 

 Sombreros bombines..

En la fábrica Forno, Popsel tenía  una sociedad que siguió vigente  y se inició la fabricación de sombreros bombines exclusivamente para mujeres. Estos eran, sobre todo,  en tonos plomos y cafés.   

Todos los hijos de Popsel fueron educados en el rubro textil en Alemania. Primero fueron los mayores, Juan y Konrad, después fueron  Willy y Eduard.  Antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, y luego  de culminar sus estudios, Hans Junior regresó a Bolivia  para trabajar en la fábrica Forno. 

Vista  panorámica de  Forno, donde se  fabricaron los  borsalinos. 
Foto: Roberto  Forno Gisbert

La gran guerra  golpeó duro a  la familia Popsel Callaú. Los hijos de Juan se dispersaron. Konrad (el segundo hijo) se enamoró de una alemana y se nacionalizó alemán. Él cayó en la batalla de Stalingrado (agosto de 1942 y febrero de 1943). “Los otros hijos  también se enamoraron de mujeres alemanas, aunque no se casaron tan pronto. Ya que Bolivia  le había declarado le guerra a Alemania  y ellos poseían la nacionalidad boliviana, fueron apresados como enemigos”, se lee en el libro de Meannling. 

De acuerdo al texto, al termino de la guerra, ambos hermanos fueron liberados  y contrajeron matrimonio. “En 1947, el abuelo Juan Popsel  trajo a sus dos hijos  sobrevivientes y sus familias, así como la viuda del caído. Todos se trasladaron a La Paz”. 

Johannes Popsel falleció en 1949, a los 68 años. Sin embargo,  la empresa textil continuó funcionando hasta los años 70, después “no pudo competir con los precios y el contrabando”, dice el libro de Claudia Maennling.


 

Chola paceña   de antaño con el sombrero. 
Foto:Archivo Página Siete

Las empresas fabricaban bombines para mujer .

Forno y Charcas, creadoras del sombrero de cholita

Se puede decir que el sombrero de la chola paceña nació, al igual que nacen muchas ideas  creativas, en un momento de  crisis. Ese importante accesorio de belleza de la mujer símbolo de La Paz nació así. 

Cuando apareció el sombrero bombín, allá por  1849, en Europa, el novedoso diseño y la practicidad del artículo causó un gran movimiento en la moda masculina.  

Conocido también como Bowler, este sombrero fue inventado por el conde de Leicester, Thomas Coke. El sombrero de fieltro, redondeado, de copa baja, rígido  y con pequeños bordes  era ideal para los guardabosques, quienes al cabalgar por las praderas chocaban sus altos sombreros con las ramas. 

Estos sombreros, cuenta el investigador Carlos Gerl, fueron usados por personajes emblemáticos,  como el famoso ladrón de trenes y bancos  Butch Cassidy; el líder de Reino Unido, Winston Churchill; y el gran ícono del cine mudo, Charles Chaplin.  

 “Eran para hombres, llegaban de color negro. Sin embargo, a mediados de 1930, llegan a La Paz  unos sombreros más pequeños y de color marrón. Fue un pedido fallado que le llega a Popsel”, cuenta Gerl.

Lo que hubiera terminado como un fracaso, fue el inicio de un éxito sin precedentes. “Con ese error,  Johannes tuvo una genialidad. Decidió, por  iniciativa propia, transformar el sombrero en un accesorio  para  las mujeres. Le agregó dos borlas, las que hoy cuelgan del sombrero”, cuenta Gerl.

La pieza fue pensada  para mujeres extranjeras de élite, pero sucedió lo contrario. “No son las señoras de clase alta, sino las mujeres de pollera  que migraron a las ciudades  las que  encuentran  en el sombrero un complemento a la manta y pollera que visten. En 1930  empiezan a comprar y las ventas se dispararon”, señala el investigador.

La apropiación del sombrero por parte de  la mujer de pollera de La Paz  es que incluso la forma de llevarlo sobre la cabeza tiene un significado.  “Si la mujer es casada, el sombrero va en medio; si es soltera o viuda, se lo acomoda  ladeado. Si se  lo pone hacia atrás es muestra de que tiene tienen una relación complicada”, asegura Gerl.

 

 

281
8