Gabriela Escóbar y un mercadito de duendes

Esta abogada orureña de 27 años logró consolidar en Cochabamba una tienda para emprendedores capaces de crear productos originales e inéditos. Dos veces al año lanza una convocatoria.
martes, 06 de agosto de 2019 · 00:00

 Wanda Torrico Periodista

 Gabriela Escóbar es abogada de profesión, pero desde niña siempre tuvo una especial debilidad por los juguetes “poco comunes”, como los llama ella. Para tener esa satisfacción, desde muy pequeña comenzó a crear sus propias muñecas, muñecos y otros personajes que sacaba de su imaginación y los plasmaba en tela, cuerina, fieltro y botellas plásticas.

“Me gustaba hacer mis propios juguetes; no me llamaban la atención los convencionales, ni las  muñecas de plástico, por eso comencé a hacerlos yo”, cuenta. A sus nueve años hizo su primer muñeco: un gato de trapo. Hoy, 18 años después, ya tiene una colección de más de 100 juguetes, todos registrados con la marca  Amigumi.  

“Primero los hacía para mí, después para regalarlos y finalmente  vi una oportunidad: podía  venderlos a mis familiares y mis amigos”, dice esta joven nacida en la ciudad de Oruro pero que radica en Cochabamba desde el año 2001. 

Izquierda:   algunos expositore: Igor Krstinic Galindo, de Arte IKG; Mirlany Jaknon y Yadi Herrera, de Herrera happy design; Gabriela Escobar, Amigumis; Carolina Illescas,de  Look; Francisca Zegarra,  Marines. Derecha: Yadiye Herrera.

Cuando Gabriela se lanzó a comercializar sus productos, el primer espacio que encontró fueron las ferias, donde evidenció las limitaciones que enfrentaban los emprendedores para hacer conocer su idea, por eso creó el Mercadito de Duendes.

El Mercadito de Duendes es un lugar donde los regalos soñados se pueden encontrar, asegura Gabriela. Es una tienda de productos artesanales  que reúne a 21 emprendedores.  “Es una exposición de arte” porque los artistas y artesanos exponen sus creaciones únicas e innovadoras, añade la joven.

Nació como una feria móvil. La primera versión del Mercadito de Duendes se dio en la época navideña de 2016.  “No teníamos un espacio dónde vender nuestros productos debido a la falta de apoyo y oportunidades que (los emprendedores) necesitamos para mostrar nuestros sus productos”,  asegura.

Mientras Gabriela organizaba varias ferias móviles gracias a convenios logrados con empresas como  el  Café Urquidi y Café Huayllani, que les abrieron un espacio para sus “exposiciones de arte”, finalmente encontró en su camino a  Yadiye Herrera, otra joven emprendedora, quien se sumó a sus esfuerzos de encontrar un lugar fijo para el mercadito.  

En enero de 2018 lograron implementar su tienda en la calle Oquendo, entre Venezuela y Federico Blanco, de la ciudad de Cochabamba. “Después de varias versiones logramos consolidar la tienda y actualmente la manejamos como una galería de arte, porque lo que nosotros hacemos es cubrir las necesidades de hacer visible la obra de los artistas emergentes, facilitándoles este espacio para que  puedan vender sus productos”, dice Gabriela.

Mientras ella se consolidó más creando sus muñecos Amigumis, Yadiye lo hizo con su marca Herrera,  una  línea de cuadernos, agendas y  lapiceros semilleros, un emprendimiento que  tiene un gran contenido, el cuidado del medioambiente. Ambas buscan contribuir con la reducción de la contaminación ambiental, utilizando para la elaboración de sus productos exclusivos materiales reciclados.

¿Por qué Mercadito de Duendes? Porque nació en la época navideña y como en él se ofertaban productos artesanales, hechos por personas únicas,  Gabriela  relacionó todo con “regalos mágicos elaborados por  duendes”, “seres mágicos que elaboran los regalos que uno da en esta época tan especial”. Y para ser parte de este espacio, se debe esperar la convocatoria que se lanza dos veces al año. ¿El requisito? Ser un emprendedor con ideas originales e inéditas.

HOJA DE  VIDA

El Mercadito de Duendes con sus compradores que buscan lo original y exclusivo.
  •  Nacimiento Gabriela nació en la ciudad de Oruro.
  •  Estudios   Bachiller en el colegio Compañía de Jesús; abogada graduada en la Universidad Mayor de San Simón.
  •  Otros estudios  Moda en VC Fashion School. Actualmente Marketing y Publicidad en la Unicen.

Permisos, impuestos y plagios, las desventajas

Cuando las impulsoras del Mercadito de Duendes,  Gabriela Escóbar y Yadiye Herrera, comenzaron a comercializar sus productos, el primer escollo con el que tropezaron fue la falta de espacios para exponer sus ideas y los permisos correspondientes que debían tramitar, sobre todo ante la Alcaldía de Cochabamba.

Gabriela cuenta que cuando participó en las ferias organizadas por la Cámara de la Pequeña Industria y Artesanía Productiva Cochabamba (Cadepia), de pronto  la Alcaldía de Cochabamba dejó de otorgar permisos y  varios emprendedores se quedaron sin un espacio para exponer sus productos.

“Conseguir los permisos para iniciar un emprendimiento es un gran reto”, dice. 

Añade que otro factor que trunca a los nuevos emprendedores es el sistema impositivo en Bolivia. “Impuestos es un dolor de cabeza. En mi caso, no quisieron inscribirme en el  régimen simplificado, que me correspondía, porque todo lo producía yo, pero me dieron el régimen general”, cuenta.

A esto se suma el plagio de los productos de estos innovadores por  personas inescrupulosas. Gabriela cuenta que cuando lanzó al mercado los muñecos y juguetes de su marca de Amigumis lo primero que la golpeó fue ver cómo sus creaciones fueron copiadas. En seguida registró sus juguetes en el Servicio Nacional de Propiedad Intelectual, pero lamentablemente no encontró apoyo.  “Se considera una copia si el diseño es completamente  igual,  pero si se cambia el color a cualquier detalle  ya no es considerado una copia”, dice.

Pero todo esto no frena a Gabriela y Yadiye, actualmente  estas dos  emprendedoras tramitan ante la Alcaldía Cochabamba permisos para abrir ferias para albergar a más jóvenes  como ellas, capaces de emprender un negocio propio guiados sólo por sus ideas innovadoras. “Fue un reto muy grande comenzar el Mercadito de Duendes, pero lo logramos y creció bastante. Hay más gente emprendiendo y  les viene muy bien tener un espacio como el nuestro”, dice Gabriela.

 

 

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