Limpiar aguas grises de hoteles, el fin de Yaku Vida

La startup de jóvenes cochabambinos ganó un concurso de proyectos medioambientales; el emprendimiento quiere que los hoteleros reutilicen el agua de la ducha, de lavamanos y lavanderías.
martes, 06 de agosto de 2019 · 00:00

Daniela Romero L. Periodista

 Una persona consume 200 litros de agua al ducharse sólo en 10 minutos. En una semana, 1.400 litros, y en un mes gasta -como mínimo- 6.000 litros de agua, ¿no les parece catastrófico?  Pero, en lugar de  imaginar que en poco tiempo el mundo se quedará sin este líquido vital, “¡dejemos de ser apocalípticos y hagamos algo!”, propone Marian Ayala.

Marian  tiene 25 años y forma parte del equipo de jóvenes bolivianos que gestaron Yaku Vida, un proyecto que plantea reciclar aguas grises de los hoteles a través de humedales artificiales.

Los integrantes del equipo muestran uno de los premios recibidos por su proyecto.

La startup es de Cochabamba y nació por el compromiso de un grupo de jóvenes, de diferentes profesiones, que se unieron para participar en un concurso medioambiental de proyectos nuevos que a la larga se puedan convertir en negocios sostenibles. 

La idea surgió de un problema constante que tienen los ciudadanos: la escasez de agua. “Quisimos responder a esa problemática y tomar esa amenaza como una nueva estrategia de negocio”, comenta Marian.

El proyecto de los humedales artificiales pertenece a su compañero Mauricio Andrade, quien diseñó una red de conexiones con el fin de que el agua llegue a una especie de jardín donde sea tratada y, una vez limpia, vuelva a ser utilizada.
 
 El problema era que no se tenía un plan de negocio,  cómo hacerlo sostenible y que, por otro lado, las personas puedan acceder a un tratamiento de aguas residuales. Entonces seis jóvenes emprendedores se juntaron y diseñaron el proyecto para los hoteles.

Salvar el agua gris

Yaku Vida pretende que los hoteleros se conviertan en amigos del medioambiente y que readecúen sus redes de conexión para que se ejecute el proyecto.

 Las aguas grises que se reutilizarán serán de la ducha, de lavamanos y de la lavandería. Para los tres casos, las tuberías deberán conducir a un tanque de aguas grises y, mediante una bomba, serán llevadas al jardín artificial.

Es ahí donde funciona el sistema de tratamiento. “En su superficie tiene diferentes elementos de  filtro, tiene flores que se encargan de eliminar algunas sustancias. El jardín limpia toda el agua, quita jabones, champús, entre otros productos”, explica la representante de Yaku Vida.

Finalmente, se recolecta el agua tratada en otro tanque y, a través de otra bomba y otra red de conexiones, el líquido es llevado a todos los inodoros del hotel para que sea usada.

Los cochabambinos  en plena   tarea de organización y de presentación de sus proyectos referidos al tratamiento de aguas grises en los hoteles de la ciudad.

Mediante este procedimiento se puede ahorrar hasta 20 litros de agua por día. Ese es el “fin mayor” del proyecto, ahorrar.

Yaku Vida se presentó en el concurso de Cochabamba y ganó el primer lugar. Lo que valoró el jurado es que el proyecto tiene una visión de negocio y puede ser realizado en otros espacios y también en otras ciudades.

Pero el emprendimiento no sólo fue reconocido en Bolivia, participó en un certamen internacional en el que 50 participantes mostraron sus ideas innovadoras. Yaku Vida quedó entre los 20 finalistas.

 Lo que a estos jóvenes bolivianos los diferencia de los adultos es la actitud que tienen frente a un problema. En lugar de cerrar la pila y de seguir pagando el agua que se gasta, dice Marian, hay que hacer algo para ahorrar.

“Queremos vivir y ganar dinero, entonces haremos algo al respecto, algo productivo, Pareciera que los adultos se conforman con cerrar la pila. No, hay que ir más allá en todo”.
 

“Es más barato gastar en agua que ahorrarla”

Yaku Vida es uno de los pocos emprendimientos en Bolivia, sino el único, que recicla aguas grises a través de tratamientos amigables con el medioambiente. No obstante, como en todo proyecto, hay desventajas que, en ocasiones, frenan su avance.

“Es más barato gastar agua que ahorrar agua, esa ha sido una desventaja para el proyecto”, reconoce Marian Ayala, la responsable del equipo.

Se considera desventaja porque cuando el proyecto quiera ejecutarse en hoteles o en otros negocios, se corre el riesgo de que los propietarios no quieran invertir en readecuar sus redes de conexión al procedimiento de tratamiento de aguas grises.

La instalación de una nueva red representa una inversión aparte, pues un hotel en pleno funcionamiento, por ejemplo, ya cuenta con conexiones que van directamente a las alcantarillas; es decir, el agua usada en las duchas y en la lavandería se desperdicia.

   Por esa razón, la idea es que el dueño esté convencido de transformar su negocio, de hacerlo amigable con el medioambiente y no quedarse en la comodidad de pagar la factura que llega cada mes. 

¿Se puede sacar ventajas de una amenaza? Sí, Marian está segura que si un hotel se convierte en amigo del medioambiente avisa a sus huéspedes que el agua que usen será reciclada tendrá todas las de ganar. “En plataformas de búsqueda de hoteles como Booking o Trivago hay puntajes mayores para los hoteles que se declaran amigables con el medioambiente, entonces esta es una gran ventaja porque las personas elegirán al hotel y así se generará más ganancias, será más lucrativo”, comenta la joven.

Frente a las desventajas, la emprendedora considera que hay que cambiar de estrategias. En un hipotético caso, si en los hoteles se dificulta implementar el proyecto, “se podrá buscar  escuelas, colegios. Siempre habrá lugares donde se quiera reciclar el agua”, asegura.

Marian abre las puertas de Yaku Vida a proyectos similares para guiarlos. “Mientras haya más, mejor”, afirma.

 

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