Los empresarios de la Bolivia millennial

Estos jóvenes nacieron con el chip de la globalización, viven en La Nube buscando contactos y conocimientos para emprender sus negocios. Sus herramientas son las ideas y la tecnología. Son arriesgados.
martes, 06 de agosto de 2019 · 00:24

Ivone Juárez Periodista

En las aulas ya no ocupan  asientos escuchando al docente como el dueño del conocimiento. Con el celular en la mano, conectado a  internet, cuestionan todo; ahora el maestro es una guía.

 Conocen bastante el inglés, con el que se mueven en La Nube, investigando, conociendo otras experiencias en el mundo sobre las ideas innovadoras de negocio que tienen.

Roly Mamani es un científico de altura que  muestra  uno de sus prototipos de robot.
Foto:Facebook Roly Mamani

 Son más arriesgados que sus antecesores y tejen extensas redes de contactos, valiéndose de la tecnología, sobre todo de las redes sociales. Son personas   que vienen con un chip globalizado. 

No buscan empleo, creen en sus propios proyectos y apuestan a ellos, pero no sólo en busca de lucro; piensan en resolver los problemas de la gente  a través de la tecnología y en el medioambiente. Son los empresarios millennials que en Bolivia comienzan a  cosechar sus logros. 

“Son creativos, innovadores y emprendedores. No buscan empleo, intentan impulsar sus propios proyectos; generalmente están muy interesados en la innovación tecnológica, en el tema del medioambiente y la transformación digital”, dice el director de la Escuela de Productividad y la Competitividad (ePC), Gonzalo Chávez. 

Uno de los mercados  saludables, La Huerta, de  Govinda Rivera, en la ciudad de La Paz, donde nació su idea.
Foto:Víctor Gutiérrez / Página Siete

La ePC es parte de  la Universidad Católica Boliviana y apuesta por apoyar a estos nuevos protagonistas que tienen una nueva visión de la vida y del desarrollo económico. 

“Valorizan mucho los viajes, no creen en la estabilidad laboral y viven   los momentos intensamente. En un mundo globalizado y en constante transformación, se requiere una actitud de aprendizaje constante a lo largo de toda la vida”, añade Gonzalo Chávez, que también es docente de la ePC. 

 Adrián Campero,  de Altitud Solutions. Es físico y  sus socios se formaron en ingeniería microtécnica.
Foto:Freddy Barragán / Página Siete

Martha Gabriela Jiménez es una de ellos  y dirige Juventud Empresa, una entidad sin fines de lucro de la ciudad de Santa Cruz, que apoya a sus pares nacidos en la era de los millennials. 

“Nosotros no competimos sólo en Bolivia, sino con todos los países, con el mundo. Somos arriesgados y cuando nos animamos a hacer empresa, aprendemos a llevarla donde queremos, a través de las redes sociales, que son el mejor canal de venta”, señala  la ingeniera comercial con máster en marketing y ventas que dirige el grupo publicitario Publigroup.

 Ariel Valverde, uno de los creadores de la aplicación Yaigo, servicio de delivery.

Y es así. Son ellos y su idea frente al mundo, convencidos de que lograrán su objetivo... enamorados de su idea. “El 90% de los  emprendimientos fracasa porque uno no se enamora del producto o servicio que crea”, afirma Carlos Jordán que, junto con  Esteban y Camilo Eid, creó la startup  Ultracasas,  el mayor portal inmobiliario  del país y uno de los más innovadores del mundo, que en 2017 recibió una inversión de medio millón de dólares para seguir creciendo.  El sueño hecho realidad de los millennials. A Jordán se le ocurrió crear esta solución tecnológica cuando buscaba una casa con terrazas en La Paz y la oferta estaba prácticamente limitada a avisos de periódicos con la mínima información. Su idea revolucionó el mercado de los bienes raíces.

Así nacen y  florecen  las ideas de estos emprendedores,  través de startups, las  incubadoras de empresas tan famosas en el mundo de las que pueden nacer empresas extraordinarias y millonarias, como Facebook, de Mark Zuckerberg, o Amazon de Jeff Bezos, o de otros modelos de negocio. 

 Gabriela  Escóbar con los muñecos que crea bajo la marca Amigumis.

 Pero, sin duda, son fruto de una entrega total, de un trabajo de tiempo completo, como asegura Govinda Rivera, que  sus 27 años    es dueña de  La Huerta, una cadena de tres mercados saludables. “El éxito de un emprendimiento es proporcional al tiempo que se le dedica. Hay que dedicar muchas horas”, dice la joven.       

El director de la ePC, Gonzalo Chávez, señala que estos nuevos empresarios se mueven  por sueños, causas y objetivos personales, más que por la búsqueda de ganancias. Una muestra de esto está en Cochabamba, donde   un grupo de millennials, que tomó el nombre de Yuku Vida, decidió formar una startup para reciclar agua de los hoteles. Mientras buscan los recursos para arrancan con su idea  apoyan a sus pares que tengan iniciativas similares  para proteger el medioambiente.

 Y a veces estos jóvenes emprendedores tienen “ideas  locas”. “De las ideas locas nace todo”, dice Roly Ronald Mamani, un joven de  30 años    que en El Alto   construyó un exoesqueleto e impulsa una empresa para fabricar prótesis robóticas impresas en 3D. Narda Paredes  también tuvo una idea singular: hacer zapatos  artesanales de lujo. Hoy es dueña de Narda Bolivian Handmade. “Nunca se debe subestimar los sueños, hay que analizarlos, automotivarse y proyectarse”, afirma.

 Mónica Orellana, organizadora de los Fuckup nights (noches de fracasos) en una presentación.

El profesor Chávez considera que esta generación tiene el gran desafío de realizar la transformación digital de Bolivia, pero, sobre todo,   dejar en el pasado la idea de que los bolivianos tenemos que vivir de los recursos naturales, para pasar a una economía “creativa, verde, inclusiva y colaborativa”, como lo están haciendo estos empresarios millennials,  de los que Página Siete tomó prestadas sus historias para contarlas en este nuevo cumpleaños de Bolivia. “Son los que tienen que descubrir que la riqueza y las oportunidades sociales ya no están en la Pachamama, sino en los cielos y  La Nube  de  internet. Su primera tarea es levantar la cabeza”, afirma  Chávez.
 

Tres tareas para apoyar a los millennials

El Estado junto con  los empresarios, universidades e institutos técnicos y otros actores del desarrollo deben ayudar a crear ecosistemas para que estos emprendedores desarrollen sus ideas y sus proyectos, dice el director de la Escuela de Productividad y la Competitividad (ePC), Gonzalo Chávez. Añade que son necesarias  políticas de apoyo a nivel financiero, educativo y motivacional.  Martha Gabriela Jiménez, presidenta de   Juventud Empresa, señala que el sector público y privado  de Bolivia no actuaron ni  actúan  en torno al cambio generacional (millennial) que se vive en el país y el mundo. “Estamos atrasados en el desarrollo de industrias clave, como la tecnología, la ciencia, la logística y la educación”, dice.

 En ese contexto menciona tres acciones que se debe  asumir desde el Estado:

Capacitar sobre el funcionamiento de la tecnología, de las startups y los nuevos modelos organizacionales que se dan en el mundo.

 El equipo de Ultracasas, la startup de mayor innovación en Bolivia recibiendo un financiamiento.

Apoyar a las organizaciones y  startups de millennials que ya están funcionando para multiplicar los casos de éxito y proyectarlos a nivel internacional. Esto generará el inicio de la digitalización de Bolivia, mejoraría su competitividad: la tecnología y la ciencia son industrias transversales.

Reestructurar el sistema educativo, principalmente en las universidades. Muchas carreras ya  son obsoletas y los estudiantes no están aprendiendo las habilidades necesarias para ser competitivos. Ayudar a hacer crecer a las empresas o para crear sus propios emprendimientos.

 

 

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