Narda, una workaholic con el mundo a sus pies

Es la creadora de NARDA Bolivian Handmade. Es una emprendedora paceña que tiene la marca pionera de calzados artesanales de lujo hechos en Bolivia. Apuesta por la marroquinería en el país.
martes, 06 de agosto de 2019 · 00:00

Roxana Pomier Periodista

Sus diminutas manos la delatan. Uñas cortas y sin esmalte sustentan su relato. “Tuve que fabricar mis propias herramientas”, dice Narda Paredes, la creadora de NARDA Bolivian Handmade, una emprendedora paceña que entre martillos, tijeras, alicates y pegamento crea la marca pionera de calzados artesanales de lujo hechos en Bolivia.

“Es un mundo complejo. El trabajo es muy duro”, revela la millennial de 30 años que apuesta por recuperar el antiguo oficio de la marroquinería en la producción artesanal de zapatos. “Capacitamos artesanos bolivianos y les brindamos un empleo digno”, sustenta.

NARDA Bolivian Handmade es un emprendimiento que nace de un sueño. “Es mi pasión”, confiesa Paredes. Su mirada brilla mientras acomoda su larga cabellera rubia. Después refuerza: “Vi una oportunidad de negocio. Me molestaba comprar zapatos importados, carísimos, que no lo valían”.

La audaz joven inicia así su lucha. Después de obtener su título en Administración de Empresas, comienza su aventura.  Tiene el respaldo de su padre, un destacado empresario boliviano. Pero elige caminar sola.

 Con el dinero ahorrado por su trabajo de más de un lustro en una telefónica, Narda Paredes encuentra su camino. Antes de hacer una Maestría en Europa, ve el anuncio de un curso de diseño de zapatos, en Perú.  “Me inscribí, sin pensarlo”, recuerda.

 Con el  desconfiado  sí de sus padres, emprende viaje a Lima, donde no todo fue como se imaginaba. “Me enseñaban diseño y moda, pero yo quería aprender en un taller”, protesta. La joven artista aprende a diseñar zapatos en una escuela especializada  y adquiere los conocimientos en dibujo y patronaje. Sin embargo,  ella necesitaba más. “Hablé con una mujer que me contó que tenía un taller. Le ofrecí mi trabajo  a cambio de que me enseñe a elaborar zapatos con mis propias manos”, rememora.

 En un taller ubicado en  uno de los suburbios de la capital peruana  adquiere  el conocimiento y la práctica de cortar, coser y armar un zapato a mano. 

“Trabajé durante cuatro meses en medio de polvillos y pegamento. Aprendí viendo a los artesanos”, cuenta.  

Como obrera, Paredes  identifica la gran diferencia entre la producción de zapatos artesanales y la de los calzados industrializados. Está dispuesta a dar el gran salto, el más importante.

  Después de una  Maestría en España, comienza su aventura. Apuesta por  Bolivia, por la obra de mano nacional. Así  nace NARDA Bolivian Handmade.

En un mundo en el que se incrementa el  made in China, apostar por lo artesanal y exclusivo es  una bravata.

“El inicio fue complicado.  Hice mis propias herramientas porque todas están hechas para los hombres. Con un  zapatero tuvimos que fabricar las herramientas para que se acomoden a mis manos”, explica.

Casi un año después, la  emprendedora tiene una producción aproximada de 12 pares a la semana. “Son cinco días para hacer  un zapato”, explica la joven con apariencia de una veinteañera y  con la contundencia que le da  su experiencia, “en cancha”. 

“Yo enseñé la técnica a los operarios. Si el zapato no está bien,  lo corto”, enfatiza.

Sus zapatos son  elegantes y desenfadados, que  le dan  vida al  proceso artesanal, utilizando la reconversión como escudo.

HOJA DE  VIDA

Uno de los  artesanos de  NARDA Bolivian Handmade en plena acción. 
 Fotos: Michael Dunn
  • Nacimiento  Narda Gabriela Paredes Romero (1989) nació en La Paz.
  •  Estudios    Es  administradora de empresas y tiene una maestría en Dirección de Marketing y Gestión Comercial.
  •  Carrera  Es la creadora y diseñadora de  NARDA Bolivian Handmade.

“Es difícil hacer empresa  en todo el mundo”

“Es difícil hacer empresa en Bolivia, como en todo el mundo. Si te gustan las cosas fáciles, emprender no es el camino”, recomienda  Narda Paredes, quien ve que “cada crisis es una oportunidad”. 

   “En el país hay talento a nivel artesanía. Lo que necesitamos es pasión y perseverancia”, refuerza la emprendedora que se describe como una workaholics (trabajoadicta). 

Convencida de que “emprender es generar industria”, Paredes apuesta por la diferencia con los zapatos artesanales “que generen conciencia”. Dice que hay mercado en el país. 

 En su  fábrica,   Narda Paredes y sus artesanos cortan, cosen  y arman  zapatos a mano. Buscan  ser referente de calzados artesanales a nivel mundial, con  un producto de lujo hecho por manos bolivianas.
  Fotos: Michael Dunn

   “Lo que estoy haciendo es un impacto en el área de la zapatería. En Bolivia tenemos a   los magnates de los zapatos,  como los de  cholita. Conozco a uno,  Ismael, que tiene un imperio de calzados de cholita. Lo admiro, tiene una máquina de 60.000 dólares. Los grandes empresarios del zapato hacen volumen. Lo hacen por plata. No les interesa generar conciencia”, analiza la joven mujer que se declara una enamorada de su país.

 Al principio, en el taller de Paredes se elaboraban 100 pares de zapatos. Meses  después, la producción se triplicó. “Quiero  producir 600 pares y el próximo año, 1.000”,  confía.

En un tiempo en el  que  la producción en masa  parece haberle puesto el fin al oficio de la marroquinería, Paredes ofrece calidad. “Nadie hace zapatos así. Tengo el único taller de zapatos artesanales en Bolivia. Los demás tienen máquinas”, insiste la mujer que todos los días trabaja de 7:30 a 18:00. 

“Tener un par de zapatos artesanales es apoyar a tu país y generar conciencia”, refuerza la mujer que “mil veces volvería a emprender e invertiría más dinero. Soy muy feliz en mi taller”. Su  optimismo  no cambia ni siquiera cuando recuerda  una mala experiencia.

 “Tuve que lidiar con una demanda, pero eso me ayudó a no confiar”, cuenta la millennial boliviana que maneja su marketing . “Me gusta que lo analicen, pero no dejo que nadie lo maneje”, enfatiza Paredes, la protagonista de un reportaje de CNN que describe  a sus  zapatos  como obras  de arte.

 

     
 

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