Falta de plan integral en el Taquiña causó dos tragedias en dos años

Una mala política de gestión y manejo de la cuenca Taquiña derivaron en dos mazamorras similares. Hubo proyectos pero no fueron suficientes ante la deforestación y las construcciones ilegales .
jueves, 5 de marzo de 2020 · 01:05

María Mena / Cochabamba

Es un secreto a voces que la tragedia de Tiquipaya, que mató a seis personas entre 2018 y 2020, se debió a una pésima política de gestión y manejo de integral de la cuenca Taquiña. Esta situación desafía a las autoridades  a  trazar un plan que contemple, según los expertos, una maniobra técnica, legal, económico, social, biológica y de recursos humanos.

“No necesitamos mirones. Necesitamos ayuda”, dice un cártel de tela que flamea  en el techo de una de las más de 280 casas afectadas por el último aluvión registrado en el municipio cochabambino de Tiquipaya, en febrero pasado.

Es que esa pequeña y precaria vivienda junto a decenas de otras se han convertido en el foco de atención de los medios de comunicación y de los “mirones”. Varios  se trasladan hasta esa zona sólo para observar y obtener muestras visuales de la mazamorra que descendió desde el Parque Nacional Tunari (PNT) por el río Taquiña hasta arrasar y despojar de sus bienes a más de 130 familias de al menos ocho comunidades de los distritos 5 y 6 de Tiquipaya.

Ya son dos tragedias de similares características que sufre este municipio. La primera se registró en febrero de 2018 y  cinco personas perdieron la vida, entre ellas un menor de edad. Entonces, dicho municipio realizó diferentes obras y proyectos para evitar más pérdidas, pero no fueron suficientes para contener el segundo aluvión.

La segunda tragedia sucedió a finales de febrero de 2020. Una persona de la tercera edad murió sepultada por la mazamorra de lodo y piedras. Su cuerpo se recuperó una semana después.

Las víctimas, que superan las 560 personas, están convencidas que ambas tragedias pudieron evitarse si las autoridades del  Gobierno central, departamental y municipal hubiesen puesto en ejecución el plan de manejo integral del río Taquiña.

El exdirector del PNT, Carlos Espinoza, explica que ese plan de manejo integral de la cuenca Taquiña es un proyecto a largo plazo, de 10 a 20 años.

“Involucra factores sociales porque hay personas que viven arriba (de la cuenca Taquiña) que tienen derecho a la tierra. También hay comunidades  abajo que son productores y urbanizaciones que deben ser consideradas”, dijo Espinoza.

También se debe tomar en cuenta, insiste el experto, en los factores técnicos, como los estudios de ingeniería civil con profesionales en hidrología y geología para determinar qué tipo de obras requiere la cuenca -en la parte alta, medio y baj-a para evitar otro desastre en Tiquipaya.

Se requiere de biólogos e ingenieros forestales para que se analice qué tipos de especies son las apropiadas para ese sector. Estarían involucrados expertos en fauna y aves para el repoblamiento de estas especies amenazadas también por los desastres.

La tareas  de rescate en el municipio cochabambino tras la última tragedia. 
Foto.APG

Para Espinoza es vital que  el plan integral cumpla la parte legal y normativa para las franjas de seguridad. “¿Porque no se aplican estas normas?”, se cuestiona a tiempo a destacar que estas leyes fueron vulneradas por autoridades y funcionarios de diferentes gestiones que permitieron “el loteamiento” del PNT. 

Para un manejo adecuado de este plan, de acuerdo con el experto, se requiere que los siete municipios del eje metropolitano de Cochabamba estén involucrados  plenamente con recursos económicos y humanos. Solo así, se evitará otro desastre Respecto a los proyectos que impulsa el Gobierno y la Gobernación dice que “son trabajos de emergencia” que no van a dar solución integral a la cuenca Taquiña.

La Gobernación de Cochabamba impulsa la ejecución de dos proyectos que buscan contener futuros aluviones.

El Secretario de la Madre Tierra de la Gobernación, Alan Lisperguer, detalló en que el primer proyecto prevé la construcción de 15 disipadores. Nueve serán ejecutados en la parte media alta del río Taquiña y otros seis disipadores u obras hidráulicas estarán en la parte alta de la cota 2.750 del Parque Nacional Tunari. La inversión será de 15 millones de bolivianos y los recursos provendrán del Gobierno central, de la Gobernación de Cochabamba y de las alcaldías de Cercado y Tiquipaya.

Estas obras contemplan proyectos hidráulicos, forestación, construcción de defensivos, piscinas de sedimentación, mejoramiento del sistema de riego  –si fuese necesario- zanjas de coronamientos para impermeabilizar algunas fracturas en los taludes y el manejo integral de los bosques.

Estos diques tienen la función de “disipar” la energía y velocidad del agua del río Tunari. Además, retener los sólidos y agua si se presentaran inundaciones.

El segundo plan contempla la contratación de una consultora para el manejo integral de las cuencas Taquiña y K’ora. “Estos proyectos actualmente se encuentran el proceso de contratación para las empresas que van a ejecutar. Los recursosestán garantizados”, dijo Lisperguer.

Estos planes debían ejecutarse en 2019, pero debido a cuestiones administrativas y burocráticas –sobre todo en  Cercado y Tiquipaya-  las obras están paralizadas. Lisperguer advirtió con procesos penales por la cadena de “irresponsabilidades” contra autoridades y funcionarios municipales.
 

El último aluvión  despojó de sus casas a  130 familias de ocho comunidades.
Foto:APG

Causas y riesgos en el río Taquiña

Una  publicación elaborada por la institución Amandes identifica ocho causas  del aluvión del río Taquiña. 

Estos son: las inundaciones y mazamorras; el deterioro de la biodiversidad ; cambios en el uso del espacio productivo y protección de la tierra; escases y menor predisponibilidad de agua;  confrontación social por acceso, uso inapropiado y mercantilización del agua; debilitamiento de la gestión pública y social del agua y deterioro de la imagen empresarial.

El estudio Gestión del agua, riesgos y oportunidades, también elaborado por Amandes, establece en otro estudio que las aguas del Taquiña  se usan para riego, consumo humano e industrial para la Cervecería Taquiña. “Ya en la década de los años 70, la demanda y presión sobre el agua había provocado en el entorno de la cuenca una diversidad de tensiones y conflictos que se han profundizado con el transcurso de los años”, dice el documento.

Las causas y efectos de  la mazamorra  en la cuenca Taquiña

  •  Ambiental  El desborde del río Taquiña en 2018 y este año se asocia a varios factores: naturales,   ambientales, sociales, normativo institucionales y financieros, según el exdirector del PNT  Carlos Espinoza.
  • Urbanizaciones  “El casi abandono de la cuenca y el debilitamiento en la aplicación de normas ambientales como de las franjas de seguridad que fueron vulneradas por las urbanizaciones y aprobadas por las alcaldías”, añadió  Espinoza.
  • Reporte  Hasta el 26 de febrero, la Alcaldía de Tiquipaya reportó 130 familias afectadas (560 personas), 286 casas afectadas y 80 dañadas. Se habilitaron dos albergues: Libertad, con 270 personas, y Degues, con 70 afectados.
  • Movilizados Trabajan 620 militares, la Policía con 221 efectivos  y hay 90 rescatistas. El área afectada es  28 hectáreas.