Las sobras del comercio matan poco a poco al río Desaguadero

En las orillas de río fronterizo hay desde bolsas y botellas hasta pilas. Según una concejal, en los días de feria recogen siete toneladas de residuos.
jueves, 5 de marzo de 2020 · 00:50

Wara Arteaga / Desaguadero

 Todos los martes y los viernes,   las orillas del  río Desaguadero se  convierten en playas repletas de plásticos y cartones.  En estos dos días, los comerciantes   y los clientes botan los envases de productos para cruzar la frontera entre Bolivia y Perú, y así evitar el pago de tributos. Esta práctica mata poco a poco al afluente.

Para muchos vecinos, este negocio cobra una factura muy cara al río  Desaguadero, donde hay una infinidad de  bolsas nylon y etiquetas de ropa. Es viernes y ya existen kilos de empaques nuevos botados alrededor de la cancha de este pueblo.

La concejala  del municipio de Desaguadero Esther Quispe  explica que los días de feria (martes y viernes), el lado boliviano de la frontera produce siete toneladas de basura.

Paquetes  de pilas    a medio quemar están botadas a  metros del río Desaguadero. 
Foto.Marco Aguilar  / Página Siete

Su colega, la concejala  y  la presidenta de la Red de Mujeres unidas en defensa del agua en Bolivia,   María Millares,   indica que esta situación preocupa  mucho a las mujeres porque  son ellas las que cocinan, lavan, cuidan las plantas  y son las que ven los cambios que presenta este río que desemboca al lago Poopó.

  La contaminación del  Desaguadero no es un problema exclusivo del lado boliviano. Este afluente nace del lago Titicaca  (que a su vez nace de cinco ríos, cuatro peruanos y uno boliviano), llega al río Desaguadero y se divide  entre el lago Poopó y el Salar de Coipasa. 

Juntos conforman el sistema TDPS o también conocido como la cuenca endorreica. Pero el desaguadero sólo llega al Poopó o a Coipasa  cuando hay temporadas muy húmedas.
 

 
Del otro lado del puente, en el lado peruano, las aguas estancadas que liberan las casas alrededor se transforman en un líquido lechoso con olor a lavandina y otros químicos que desemboca al río Desaguadero  con  fuerza. Del lado boliviano, el mayor impacto es la basura, tanto la doméstica y como la de negocios.

Algunos vecinos rompen el silencio y dicen que  existe un sistema de recojo de basura. “Vienen en una especie de triciclos, y recogen la basura casa por casa”, explica un comerciante que alguna vez vio a los operadores de limpieza. Otros vendedores prefieren callar o culpan de los desechos a los compradores. “Les pedimos que no  boten las cajas, pero no hacen caso”, comenta una mujer.

Bolsas   plásticas y botellas  llegan hasta el río. 
Foto:Marco Aguilar / Página Siete

 En las casas aledañas al río, la basura se acumula en grandes cantidades. Hay  montañas de desechos, en  especial bolsas y plásticos.  A unos pasos se encuentran  decenas de  cerdos y perros que buscan dentro de los escombros.  

 El alcalde  de Desaguadero, Wilfredo Acarapi, cuenta que la jornada de  limpieza masiva se realiza  dos veces al año, una por el aniversario del lado  peruano y otra por  el del   Desaguadero boliviano. “Es importante sobre todo por el lago Titicaca, que  se nos muere”, sostiene.    

 Con el objetivo de proteger el río, las autoridades de Bolivia y Perú se unieron para impulsar “Desaguadero te quiero limpio”. La más reciente actividad se desarrolló el año pasado y convocó   a más de  7.000  habitantes de la frontera boliviana y cerca de 30.000   del lado peruano.

La basura en Desaguadero es un problema que afecta a  cada canal de agua que desemboca al río principal.  Es en este lugar donde hace años se comenzó  un estudio que anticipó que el lago Poopó  se secaría. 

La basura no es el único problema que afecta a este afluente: las aguas contaminadas que se generan en estas ciudades fronterizas sirven de riego en más de 100 puntos a los largo de 300 kilómetros de recorrido. El agua se  contamina más en su trayecto. 

“Hay una ley que ha sido creada en 1996 por un  acuerdo de Bolivia y Perú. Fue  aprobada por el congreso de cada país.  Es una resolución legislativa que tiene autoridad y  esta debería coordinar con el ministerio de Medio Ambiente y Aguas. Gracias al condómino ninguno de los dos países puede desviar esos ríos sin pedir permiso al otro. Pero no hubo una coordinación entre la parte norte alta y la sur baja”, explica el presidente del Centro de Estudios Ecológicos y Desarrollo Integral (Ceedi) y miembro de Lidema (Liga de Defensa del Medio Ambiente), Jorge Quintanilla. 

En este punto justo a unos metros del puente entre Perú y Bolivia  se  instalaron unas compuertas de regulación que  se cerraban en épocas de lluvia y  se abrían en temporada  seca. 

El objetivo era que en tiempo seco, según los especialistas,  esta compuerta  se abra para que el agua llegue hasta Uru Uru con una densidad de 20 metros cúbicos por segundo. Pero este equipo no funciona.

 En las jornadas de limpieza, Acarapi siempre pide  a las personas  que visitan la frontera llevar consigo su basura y eviten dejar residuos en el río. 
 

 

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