El agrónomo orureño que hace lámparas y delivery

El profesional nunca pensó que los oficios que sustentaron sus estudios ahora sean el sostén de su familia
jueves, 6 de agosto de 2020 · 05:09

Juan Mejía Periodista

“Todo iba bien hasta que llegó la pandemia. Nos pusieron en cuarentena desde marzo, para el colmo me despidieron de la Alcaldía;  muchos nos vimos sin empleo, yo personalmente he tenido que reinventarme como artesano, empastador de libros y distribuidor de alimentos”, cuenta a Página Siete Fernando Nava Villarroel, ingeniero agrónomo con especialidad en geodesia.

Mucha gente en Oruro, la mayoría profesionales, al estallar la crisis sanitaria vio alternativas de  nuevos empleos temporales -como taxistas, deliverys, mecánicos,  constructores, carpinteros o electricistas- para satisfacer demandas, vivir el día a día y  lograr algún ingreso para pagar deudas urgentes,     sin tener la seguridad  de que  mañana habrá algo que comer en la familia.

Según Nava, de un día para otro, abogados,   economistas, agrónomos y decenas de licenciados y técnicos fueron echados a la calle por las instituciones públicas y privadas, que no respetaron las normativas del Estado que prohibieron despidos durante la crisis sanitaria.

 Fernando, de  68 años, capea la pandemia  con trabajos temporales de empastado de libros, álbumes o  periódicos, desde un taller ubicado en la calle 6 de Octubre y Montecinos. Allí  también elabora  lámparas de madera y hace el servicio de delivery en una moto, cuando las empresas de alimentos lo requieren.

Recuerda que antes de ser profesional agrónomo, ejerció algunos oficios que fueron un soporte económico durante sus estudios universitarios, como el empastado y el arte de trabajar la madera. Nunca pensó, sin embargo, que estas labores se convertirían en el sostén económico de su familia y aunque los ingresos no son buenos, le permiten sacar adelante  la economía familiar.

“He tenido que reinventarme, desempolvando algunos trabajos, porque estamos viviendo tiempos muy difíciles, pero con la ayuda de Dios estamos saliendo adelante en la medida que podemos. Nos estamos reinventando cada día, porque si no la familia no tendría qué comer”, comenta, sin dejar de trabajar en los empastes que tiene en la mesa.

Al referirse a los trabajos en madera, Nava  visiblemente optimista dice que le gusta moldear los restos de madera, encontrar los elementos, darles estética y utilidad antes  de que terminen en basura. “Estamos prolongando la vida de un pedazo de árbol y eventualmente, ninguna de las lámparas que hago es igual a otra”, ilustra.

Al referirse a su tercera actividad, habla sobre el servicio de delivery que hace en una moto. Aunque reconoce que no es una empresa constituida formalmente y que en Oruro el mercado no es muy amplio, hace entrega de alimentos a los hogares que demandan comer un almuerzo o algún plato extra. “Trabajo con Pizzas Marco, restaurante El Negrito y parrilladas El Gauchito”, cuenta.

“Eventualmente estamos con estas tres actividades, hasta encontrar un trabajo en mi especialidad. La necesidad es la madre de la inventiva y estamos reinventándonos en todo sentido para llevar algo de comer a la casa. Aunque la demanda de los empastados es muy poca, los ingresos por la venta de las lámparas y el delivery son mejores”, afirma.

El agrónomo, artesano y distribuidor de alimentos asegura que cuando sale de casa lo hace con todos los implementos de bioseguridad. Su prioridad es cuidar a los suyos en esta pandemia.

  “Soy muy cuidadoso en el tema de seguridad, porque no deseo contagiar a mi familia, que no sale de casa por precaución. Por eso, cuando regreso a mi hogar, me cambio la ropa para evitar cualquier riesgo”, asevera.

Clama a Dios y a la palabra del Señor para que la gente tenga fe, y dice que si uno está bien consigo mismo y con Dios nada puede hacerle daño. Uno puede seguir trabajando y hacer cosas nuevas, para saber que el mañana llegará, ya que el hoy tiene su propia carga, como lo hacen los lustrabotas, vendedores, pastilleros o la gente con banderitas blancas que trabaja el día a día para sobrevivir.

Nava insiste en que las personas en esta crisis sanitaria deben reinventarse, tener iniciativa y creatividad, vencer el miedo y salir adelante por la familia, los hijos. “Hacer algo alternativo, en ese algo  en lo que uno se crea hábil para llevar el pan a la casa, pero también tener una mente positiva y hacer frente a esta guerra biológica, no con armas, sino con fe y oración”.

El agrónomo emprendedor considera que  los valores  durante esta pandemia se han reforzado. “Hay que ver que la gente ayuda a la gente, los amigos se ayudan, se llaman, se preguntan cómo están. Eso significa que la solidaridad, los valores humanos se han fortalecido, aunque el Gobierno no hace nada por la gente más necesitada”, sostiene.

Lamenta que el gobierno transitorio de Jeanine Añez y los gobiernos locales  (Alcaldía y Gobernación) no tengan políticas públicas de salud y economía efectivas, para hacer frente a la nueva enfermedad y dar seguridad alimentaria a las familias que se encuentran desprotegidas y sin empleo. Reconoce, no obstante, que en el mundo ningún país estaba preparado para enfrentar la pandemia.

 Asimismo, Nava pondera el trabajo del ministro de Obras Públicas  Iván Arias, a quien -asegura- se lo ha visto en una tarea de entrega y compromiso con la gente, los médicos, enfermeras y los hospitales.
 

 

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