En Pando, dos ingenieros y medio estructuran hamburguesas

La pandemia reunió a estas hermanas en Cobija y pusieron al sartén la idea de negocio de Santi, el niño de la casa.
jueves, 6 de agosto de 2020 · 05:05

Ivone Juárez Periodista

La cuarentena por la pandemia del coronavirus le cambió la vida a todos en el mundo; con Erika Bustillos y su familia no fue la excepción. Apenas una semana antes de que en Bolivia se llamara al confinamiento, la ingeniera civil, con doctorado en Administración de Empresas, estaba cumpliendo un  gran logro, no sólo personal, sino de género: fue la primera mujer en dirigir un congreso de docentes del sistema universitario de Bolivia. Días antes terminó su gestión como secretaria ejecutiva de  los docentes de la Universidad Amazónica de Pando para asumir el nuevo desafío como secretaria institucional de la Confederación Universitaria de Docentes de Bolivia. 

“Nunca antes se realizó un congreso de docentes del sistema universitario a nivel nacional en Pando y nunca en la historia del sistema universitario una mujer fue presidenta del congreso. Fue histórico para todo el sistema”, expresa la profesional que nació en La Paz hace 34 años. En su tono de voz la satisfacción y el orgullo son evidentes.

Todo eso pasó la segunda semana de marzo. La tercera repartía su tiempo entre sus funciones en la confederación y atendiendo los compromisos que su empresa de construcción asumió con la Agencia Estatal de Vivienda, la Gobernación de Pando y otras entidades. La cuarta semana de marzo, que comenzó el lunes 22 de marzo, ella, su esposo Manuel, su hijo Santiago, de siete años, y su papá Iván comenzaban a cumplir la cuarentena.

Los días en aislamiento transcurrían sin novedad, hasta que su hermana Alejandra, que realizaba una maestría en Modelos Matemáticos en  Río Grande (Brasil) con una beca de la Organización de Estados Americanos, se contactó con ella para comentarle que no sabía cómo iba a sostener la cuarentena sola en ese país, donde también se dictó el confinamiento.

“Le dije que se viniera, como estamos cerca de la frontera. La universidad le ayudó con el pasaje y llegó hasta el estado del Acre y de ahí pasó a Cobija. Llegó a tiempo, porque al día siguiente de su arribo cerraron fronteras”, cuenta Erika.

Con su hermana (también ingeniera civil) en su casa comenzó a rondarle la inquietud de “hacer algo”. Alejandra había pensado en lo mismo, lo conversaron y surgieron algunas ideas que decidieron testear con otras personas. Erika pensó en su  pequeño Santi.  “Le pregunté qué pensaba que le hacía falta a la cuarentena y él, como todo niño espontáneo, me respondió: ‘¡Mamá, no podemos salir, no podemos ir al frente (Brasil) ha comer una hamburguesa,  extraño las hamburguesas!’. A mí se me había ocurrido hacer postres, pero la idea de Santi sonaba mejor, así que la tomamos”, recuerda

La idea del niño no se quedó ahí; había que preguntarle qué nombre le pondría, cómo la dibujaría y con qué colores la pintaría. “Todo lo que le gustaba a él lo plasmamos en el proyecto, hasta los colores”, dice Erika.

Así nació  Jokerfastfood, una empresa de comida rápida con un menú en el que la hamburguesa manda, preparada  artesanalmente, con especias y hierbas exóticas que le dan su peculiaridad.  “No lo hicimos al calor del momento;  tomamos clases, hicimos estudios de mercado, investigamos qué redes sociales usaban  en Cobija. Mi esposo es ingeniero comercial, mi papá auditor  y  Alejandra también es bartender. Pusimos todos nuestros conocimientos en práctica”. afirma

Pensaron en todos los detalles, sobre todo en la presentación. Jokerfastfood es una empresa que cuida el medioambiente, por eso todo su empaque es de papel, en el que se leen mensajes sobre la familia o el cuidado ecológico  que buscan  “hacer pensar” a los clientes mientras disfrutan de una hamburguesa, un sandwich o un dulce muffin brownie. 

El primer día de las Jokerfastfood quedó en la historia de la familia Bustillos. Para empezar, se prolongó casi hasta la una de la madrugada. “Pensamos que venderíamos unas 20 o 30 hamburguesas, pero nos pidieron 60”, cuenta Erika. Prepararon  todo día antes.  Manuel, esposo de Erika, hizo las compras, porque “conoce mejor que todos el mercado”; Alejandra registró y organizó los pedidos, Erika preparó las hamburguesas desde la carne; Iván, el papá de las ingenieras, estuvo a cargo del empaque. 

“Todos trabajamos duro para que saliera adelante; ahora sumamos al equipo a una señora que me ayuda en la cocina y a dos personas que hacen las entregas”,  cuenta Erika.

Hace unas semanas se les sumó su hermana Ivana. Estaba sola en La Paz con su bebé. La convocaron a Pando y se juntó toda la familia.  Erika sabe que en algún momento, cuando el virus deje de azotar, todos regresarán a sus actividades,  pero mientras tanto la familia entera le sigue dando vida a Jokerfastfood porque quieren que trascienda a estos tiempos de pandemia. Acaban de innovar con una nueva hamburguesa, es una mezcla de sabores dulces y salados, con el toque de las especias de Erika. Santi ya la aprobó, ahora sólo queda esperar el veredicto de los pandinos.

 

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