Los Cajías forman parte del ADN de la historia y la cultura de La Paz

Historiadores , escritores, catedráticos, autoridades, periodistas y artistas; en el ámbito público y privado, Huáscar Cajías y sus descendientes marcaron y marcan huella en la vida de la capital política del país

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Baldwin Montero Plaza
Por 
La Paz - sábado, 16 de julio de 2022 - 5:00

Escribir en una página sobre la familia Cajías y su huella en La Paz es más que un reto. Y no sólo por la imposibilidad de pintar en este espacio algo de la vida de los numerosos descendientes directos del notable Huáscar Cajías Kaufmann (1991-1996) y de Beatriz de la Vega de Cajías (1925-1968), sino por lo complejo que resultaría recopilar el aporte que hicieron a la historia y a la cultura de La Paz desde distintos campos.

Según publicó la periodista e historiadora Guadalupe Cajías, la sexta hija entre 10 hermanos, el nexo de esta familia con La Paz comienza con la llegada de sus antepasados a territorio boliviano. Lo hicieron desde Brasil (quizá con origen en Portugal, Caxias) y se afincaron en Chulumani, en el norte yungueño, donde vivió la bisabuela de Huáscar, María Gamboa, y sus abuelos, Florinda Portugal y Juan Cajías Gamboa, quienes tuvieron siete hijos, el cuarto de ellos José Gabriel, uno de los primeros graduados del país en la rama de veterinaria (1919).

Por asuntos económicos, José Gabriel se trasladó junto a su padre y un hermano a Santa Cruz, donde conoció a Dora Kaufmann Arias, madre de Huáscar, quien nació en ese departamento el 7 de julio de 1921. Luego la familia se trasladó a La Paz, al barrio de Chijini, donde Huáscar vivió parte de su niñez. Otra parte la pasó en Argentina, junto a su madre, pero pronto retornó al país para cumplir con su servicio militar y sacar sus títulos en Derecho en la Universidad Mayor de San Francisco Xavier, en Sucre, y de Filosofía en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) de La Paz, donde fue catedrático desde sus 22 años y formó a nuevas generaciones de profesionales durante medio siglo, tanto en aulas como mediante su amplia producción bibliográfica especializada.

Fundó el periódico Presencia en 1952 y lo dirigió durante 25 años, fue embajador en la Santa Sede y presidente de la Corte Nacional Electoral, además de ser considerado uno de los mejores criminólogos bolivianos del siglo XX.

Su legado fue seguido por varios de sus hijos y nietos. Fernando, por ejemplo, el primogénito, es historiador, abogado, escritor , catedrático y fue declarado Doctor Honoris Causa de la UMSA. Además fue diputado y prefecto de La Paz.

Sus hermanos son artistas, historiadores y escritores que también contribuyeron y contribuyen a la cultura paceña y boliviana: Dora, Beatriz, Guadalupe, Francisco, Magdalena, Huáscar, Martha Teresa, Pedro e Isabel.

“Yo creo que el mayor legado, desde mi padre, mis hermanos y mis hermanas, son los libros que hemos producido sobre varios temas, muchos de ellos referidos a la historia de La Paz y a su cultura. Creo que ese ha sido un legado muy importante. Y el hecho de que la mayoría de nosotros hemos sido formadores, profesores universitarios y también de colegio nos da mucha satisfacción. Nos satisface haber contribuido a la formación de muchos jóvenes paceños”, dice Fernando.

Guadalupe, por ejemplo, es periodista, escritora y también historiadora, al igual que Magdalena, quien forma parte de la Academia de Historia de Bolivia y fue ministra de Educación. Francisco (murió en 2009) era también escritor, además de cineasta y catedrático de la UMSA, mientras que Martha (murió en 2012) era artista plástica. El aporte de los Cajías va más allá de la producción intelectual propia, en 2015 la biblioteca que formó Cajías Kauffman a lo largo de su vida, integrada por 12.400 volúmenes, entre libros y folletos, publicaciones, periódicos, materiales bibliográficos y documentos de archivo, pasó a formar parte del Archivo Nacional de Bolivia.

Los logros familiares se extienden además a los nietos, que suman 20, entre los que destaca Daniela, hija de Francisco, quien en 2021 se convirtió en la primera mujer en los 35 años de historia de los Premios Goya en ganar el galardón a la mejor dirección de fotografía, por su trabajo en la película española Las niñas. Ya en 2013 había ganado un galardón similar en el Festival Internacional de Cine de Costa Rica y en 2017, otro en el Festival Internacional de Guadalajara.

El recorrido familiar trasciende las fronteras de La Paz, e incluso del país, pero sin duda los Cajías tienen sus raíces más fuertes en este departamento y en su capital, donde Fernando Cajías identifica al menos cuatro barrios que marcaron su vida: Sopocachi, “porque ahí nací, pasé mi infancia, mi juventud y mi formación”; Miraflores, “por los amigos y noviazgos de la juventud”; San Pedro, “porque es bastante vinculado a algunos familiares” y Gran Poder “por su identidad mestiza tan fuerte y esa gran actividad que tiene en el comercio y el folklore”. Confiesa que ahora comenzó a tomar cariño a Cota Cota, donde vive.

Para el exprefecto, si bien La Paz aún mantiene su peso político, preocupa que no ocurra lo mismo con el económico, ya que la balanza se inclina a favor de Santa Cruz, a donde migran paceños en busca de empleos.

Considera que, a diferencia de otras sedes de gobierno en la región, “La Paz es una de las ciudades más interesantes, en el sentido que equilibra aquello de la tradición y modernidad”. Agrega: “Creo que nuestra cultura es una de las más fuertes, con mayor identidad cultural en toda América, pero no por ello dejamos de estar en el cosmopolitismo y en la modernidad”.

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