Taladros para apuntalar el sueño petrolero

La estatal petrolera compró tres perforadoras a CAMC cuando el crudo comenzaba a dispararse.
jueves, 14 de abril de 2016 · 00:00
Manuel Filomeno / La Paz

"La prioridad que hemos definido en esta última temporada en Bolivia es la exploración”, afirmaba en octubre de 2012 Carlos Villegas, presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) hasta enero de 2015,
cuando falleció.  
 
Con esa frase, Villegas expresaba la esperanza de la estatal petrolera de encontrar nuevos yacimientos, y de esa manera aumentar las reservas hidrocarburíferas del país.
 
Entonces -como hoy- YPFB procuraba alcanzar la tan ansiada independencia y dejar de depender de las importaciones de gasolina, GLP y diesel; y de incrementar, además, los volúmenes de gas natural destinados a la exportación.
 
En busca de ese objetivo, la estatal YPFB compró tres perforadoras a la  china CAMC, una firma que suscribió al menos siete contratos con el Estado, los cuales son investigados por una comisión de la Asamblea Legislativa.   
Nacionalización y exploración
 
El 1 de  mayo de 2006, desde el emblemático pozo de San Alberto en Tarija, el presidente Evo Morales nacionalizó los hidrocarburos. Con esa acción, inauguró un proceso que tiene como punta de lanza a YPFB Corporación, el ente matriz y supervisor de toda la actividad hidrocaburífera en Bolivia.  
 
"Se acabó el saqueo de los recursos naturales de Bolivia”, dijo en esa oportunidad Morales, quien lucía un casco con el logotipo de la petrolera estatal.
 
Más allá de lo simbólico de la medida y de los beneficios económicos que entraña para el país, se detectó un problema.
 
"Las tensiones que se generaron por efecto de la nacionalización provocó lamentablemente un rezago en las tareas exploratorias”, reconoció el exministro de Hidrocarburos, Fernando Vincenti, el 23 de enero de 2011,  a tiempo de hacer entrega de su despacho a su sucesor, Luis Gutiérrez.   
 
Entre 2009 y 2010, YPFB redujo las inversiones en exploración hasta en un 639%, de acuerdo con un informe de la  calificadora de riesgos Pacific Credit Ratings, realizado en  la gestión 2011.
 
Aquel documento mostró que los montos invertidos en esa tarea  pasaron de 147 millones de dólares en 2009 a sólo 23 millones de dólares en 2010.
 
El despegue del petróleo

En 2009,  el precio del petróleo se recuperaba de una caída que estuvo por debajo de los 40 dólares el barril  y empezaba una escalada que tendría como tope los 127 dólares que llegó a costar el crudo  en  2011.

En ese contexto, YPFB adquirió los  tres taladros de la empresa china CAMC. Lo hizo a través de un  crédito del Eximbank, un préstamo sobre el que desde esferas del oficialismo se dijo que  era  condicionado a la contratación de una empresa china.
 
No obstante, el 30 de junio de 2011, el entonces ministro de Hidrocarburos y Energía,  José Luis Gutiérrez Pérez, explicó en un informe que de acuerdo con el contrato de crédito con la entidad financiera indicada  "existe la facultad del prestatario de recurrir a otros proveedores (alternativos a CAMC)”.
 
La compra, el alquiler
 
La justificación para la compra de los taladros -expresada por el legislador Víctor Borda- recaía en la necesidad de YPFB de contar con equipos propios, luego de la venta de las 13 perforadoras que poseía la estatal durante el proceso de capitalización.
 
Villegas, en su momento, subrayó que los taladros serían usados   en tareas de exploración e incluso se planteó que uno se podría utilizar en el pozo de Lliquimuni  (al final,  ante el retraso del arribo del equipo, se optó por alquilar un taladro a  otra empresa).
 
"YPFB va a volver a la exploración, estamos comprando tres equipos de perforación, estos tres equipos lo vamos a destinar en su totalidad a la fase de exploración”, afirmó Villegas en enero de 2011.
 
Esta idea, según los expertos, va en contrasentido de la tendencia que prima en el rubro:   alquilar  estos equipos para realizar exploraciones. 
 
"En el mundo, la tendencia es no comprar esos equipos, ya que encarecen la exploración. Lo usual es que se contrate a empresas de servicios que cuenten con los equipos, que abundan en el medio”, aseguró el experto hidrocarburos,  Hugo Del Granado.
 
De los tres taladros, dos  (1.500 HP y 2.000 HP) comenzaron a operar en 2015 y el tercer equipo, de 1.000 HP, en febrero de este año, informó en marzo el presidente  de YPFB, Guillermo Achá.
 
Cuando la compra de los taladros no era conocida por  la mayoría de la opinión pública nacional, el 3 de febrero, la denuncia Carlos Valverde -de un supuesto tráfico de influencias entre el presidente Evo Morales y la gerente comercial de la empresa china CAMC, Gabriela Zapata- ponía en el ojo de la tormenta al oficialismo.   
 
Luego de idas y venidas, aclaraciones  del Ejecutivo e investigaciones periodísticas, se formó una comisión para indagar los contratos suscritos entre el Estado y  CAMC, entre los cuales está el de  la compra de los taladros. 
 
Aunque la comisión dice haber concluido con la revisión del contrato por la compra de las perforadoras, aún quedan muchas interrogantes.
 
DossierSiete: resumen de la primera entrega 
 
El 24 de marzo, Página Siete publicó DossierSiete: la ruta del dragón chino en Bolivia, la primera entrega de una serie de investigaciones. En esa oportunidad se indagó sobre los  contratos que el Estado firmó con la empresa china CAMC. 
 
El trabajo reveló  que de los siete contratos que se  suscribió con esa firma, sólo uno fue financiado por un crédito chino; el Banco Central de Bolivia y la Gobernación de Cochabamba financian el resto de proyectos.  
 
El suplemento también dio a conocer que CAMC empleó cuatro razones sociales  para firmar contratos. También se publicó entrevistas: al diputado Víctor Borda,   integrante de la comisión  que investiga el caso; y al gerente de la empresa china Sinohydro,  Li Wei.

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