Tras duras crisis, elecciones abren una nueva era para la democracia

Dos luchadores por la recuperación de la democracia coinciden en que el reto para lo futuro es dotarla de contenidos de igualdad, tolerancia y pluralismo, y avanzar para construir con institucionalidad.
sábado, 10 de octubre de 2020 · 01:32

Fernando Chávez V.  / La Paz

Un 10 de octubre de 1982, hace 38 años, Bolivia recuperaba la democracia y asumía la presidencia Hernán Siles Zuazo. En ese camino hasta hoy, el joven sistema democrático enfrentó ciclos turbulentos y de crisis, en 1985, 2003 y 2019, pero las elecciones del 18 de octubre abren la puerta para   una nueva era bajo un gobierno democrático que pueda unir el país, construyendo institucionalidad  y renovación.

El líder político y abogado Juan del Granado y Gloria Ardaya, una sobreviviente de las dictaduras, estiman que el país, en este nuevo periodo de transición, está en puertas de reconstruir la democracia e institucionalidad, destruidas durante los últimos 14 años de gobierno.

Para Del Granado, “la mejor manera de honrar  la democracia es acudiendo masivamente a las urnas el 18 de octubre para constituir un gobierno democrático que con este impulso -y ojalá con la experiencia de los errores y de los momentos difíciles de cuatro décadas- renovemos el espíritu de los bolivianos y podamos sentar las bases de un ciclo estatal más incluyente y definitivo”. Además, lograr  “una relación nueva entre el Estado, la economía, la sociedad y la naturaleza que nos permita construir un mejor país para todos”.

El líder político, fundador del Movimiento Sin Miedo y uno de los principales impulsores del juicio contra García Meza,  se muestra “muy optimista”.   

“Con estas más de cuatro décadas en la vida pública, desde la resistencia a las dictaduras, hay  una agenda pendiente en la vida democrática que tiene que ver con la vigencia plena de las leyes y la Constitución. La construcción de un Estado de Derecho más completo y una agenda de lucha contra la impunidad”, sostiene.

Se debe acabar, afirma, con la impunidad autoritaria de los gobiernos constitucionales y no hablo sólo de estos 14 años de autoritarismo, sino de los años anteriores a Morales. “Hay un lastre de impunidad, autoritarismo y corrupción de la que hay que liberarse, porque es un lastre que dificulta el avance democrático. Esa es una tarea esencial que cumplir hacia adelante”, afirma Juan del Granado.

En esa línea, Gloria Ardaya sostiene que Bolivia está  viviendo un momento en el que es preciso fortalecer las instituciones “y pasar esta etapa de la profunda transgresión que los bolivianos hemos fortalecido en estos 14 años;  esta idea de ‘hacer lo que yo quiero’ sin respetar el derecho de los otros”.

 “Este es un proceso de aprendizaje muy grande en el que tenemos que seguir avanzando y sobre todo avanzar en el reconocimiento del otro, que aunque vote distinto a mí, es tan boliviano como yo; en la necesidad de respeto del otro y sobre todo del respeto al bien público, el respeto a lo que nos pertenece a todos y no sólo a un gremio, un sindicato o a una familia inclusive”.

Ardaya dice que la democracia es un proceso de largo aliento “que se construye y reconstruye permanentemente y al mismo tiempo se deconstruye”. 

“Con grandes dificultades, los bolivianos estamos aprendiendo a vivir en democracia. El momento actual es sumamente importante porque tenemos que asumir que la democracia ha sufrido después de 14 años de gobierno del MAS un vaciamiento de sus contenidos, de sus valores, entre otras razones porque han cambiado las bases sociales de la democracia”, sostiene.

Ante la consulta de si la democracia está en juego en estas elecciones, Ardaya considera que “lo que está en juego es la necesidad de recrearla, de hacerla más tolerante e inclusiva. Está en juego el construir; la posibilidad de que podamos recuperar la política como un espacio de debate, como un espacio de agregación más que de desunión”.

“La política nos tiene que volver a unir, agrega, porque a través de ella vamos a pensar el futuro de Bolivia y cuando pensamos en el futuro estamos pensando también en nuestro presente”. “En vez de dividir a las organizaciones sociales hay que  reconstruirlas y volver a pensar a Bolivia unida dentro de la diversidad”.

Las etapas  turbulentas que superó la democracia

Aquel ciclo que comenzaba en 1952 llegó a su agotamiento en la era de Hernán  Siles y luego con Víctor Paz Estenssoro se abría un período neoliberal que, al no haber resuelto los problemas del país en 20 años, entró nuevamente en crisis en 2003, “cuando la sublevación ciudadana de aquella vez metió a Sánchez de Lozada en un helicóptero y lo expulsó del país”, dice Juan del Granado.

 Otra transición, con Carlos Mesa y Rodríguez Veltzé, dio paso a otro nuevo ciclo, el del “proceso de cambio” de Evo Morales, que también colapsó. Y así, en este 2020 Bolivia vive otra fase  de transición en puertas de una nueva elección que definirá el destino de la nación.

“La corrupción, el autoritarismo, el hegemonismo y el despilfarro vaciaron un proceso que tenía las mejores condiciones de construir un mejor país. Esto finalmente se desmorona con el desconocimiento de la Constitución, con el prorroguismo y del fraude, la sublevación ciudadana y la fuga. La transición que estamos viviendo, tan importante y con tantas dificultades, pandemia de por medio, termina en su momento electoral este próximo 18 de octubre, o en su segunda vuelta el 29 de noviembre”, afirma   Juan del Granado.

A 30 años de la recuperación democrática y a 40 años del golpe de la última de las dictaduras,  “está claro que los bolivianos en medio de crisis, retrocesos y en medio de ciclos estatales agotados, hemos logrado consolidar la vida democrática no solamente como una forma de gobierno, sino como una forma de convivencia, como una forma de vida colectiva que la hemos consolidado a lo largo de estos 38 años y la hemos mantenido frente a las adversidades”, estima  el  político.

 

 

 

 


   

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