Mesa: «Yo he tenido el coraje de enfrentar a Evo Morales y de ganarle»

Mesa cree que, aunque “no sea sexy”, la convicción por la democracia, el diálogo y la reconciliación es una pasión por la que vale la pena luchar. Aspira ser recordado como “servidor público”.
domingo, 11 de octubre de 2020 · 00:38

Isabel Mercado/  La Paz

Aunque Carlos Mesa, expresidente de Bolivia y candidato a la presidencia por Comunidad Ciudadana (CC), no se canse de reivindicar su coraje para  enfrentar a Evo y se defina, en primer lugar, como un hombre apasionado, en una campaña centrada en el meme, las adjetivaciones e insultos, las posverdades y las fake news le han tocado los calificativos de “renunciador”, dubitativo, distante de la gente,  demasiado intelectual y otros tantos. 

En los últimos días, sus declaraciones sobre la necesidad de alianzas poselectorales  causaron un tsunami, pues le atribuyeron erróneamente la intención de pactar con el MAS, su principal rival.

En  una contienda extremadamente polarizada, a la que se le ha agregado el ingrediente regionalista, Mesa parece querer ocupar el espacio de la moderación. “Que uno tenga una convicción por la democracia, por el diálogo, por la reconciliación, puede parecer poco sexy, pero es una pasión por la que vale la pena luchar”, afirma el candidato, y añade lo que es uno de los mantras de su campaña: “somos los únicos que podemos evitar que vuelva el MAS”.

Sale al paso de las críticas por una campaña fría y distante afirmando que no ha dejado  un solo día  de reunirse con la gente. En las últimas semanas se lo ha visto en diferentes capitales, especialmente en Santa Cruz, donde de haber contado con el voto útil que lo catapultó en los comicios de  2019, ha pasado a disputar  la preferencia con el exdirigente cívico y líder de los 21 días, Luis Fernando Camacho (Creemos).

Mesa se siente optimista  y sostiene que la gran diferencia con sus rivales es su propuesta de gobierno, que basa en combatir las crisis económica, de salud y de corrupción.

Mayor placer y  principal acierto

Poco antes de aceptar ser candidato, en 2019, Carlos Mesa sostuvo que quería dedicarse a escribir libros y disfrutar a su recién nacido primer nieto, Alonso. Ahora que lleva dos años en una intensa campaña, sigue pensando que lo que más le gustaría hacer  es ver crecer a su nieto y dar vida a algunos libros que tiene en mente, sobre todo un proyecto sobre la vida de su familia.

Hijo de dos notables intelectuales, autor de más de una decena de libros, especialmente de historia, Carlos Mesa es un fanático del fútbol, del cine y de la buena comida. Su plato favorito “de la vida” es el fricasé y es un abstemio militante.

Sostiene que la cuarentena ha sido “una grata experiencia” para él y su esposa Elvira Salinas, con quien ha pasado “seis meses juntos, todas las horas del día”.

“Hemos trabajado en la misma biblioteca, lado al lado, de mañana a la noche, y ha sido una experiencia extraordinaria, nos hemos unido”.

Elvira ha seguido palmo a palmo la campaña que, con los medios impuestos por el confinamiento, ha tenido mucho de mediático y remoto.

Dice que el momento más feliz de su vida ha sido ver la prolongación de la vida suya y de su esposa en el nacimiento de sus hijos Borja y Guiomar, y de su nieto Alonso. “Han determinado el acierto de mi unión con Elvira”, dice. Y el momento más duro, la decisión de tener que dar un paso al costado con la presidencia (2005). Sin embargo, en lo político, no recuerda emoción más grande que la que sintió el 18 de octubre de 2003, cuando fue acogido por la multitud en El Alto después de días de luto y violencia. 

Dice que quiere ser recordado como un servidor público, que su mayor ideal es transformar Bolivia después de una crisis tan dura y se define, por encima de todo, como un hombre decidido y apasionado. 

“Experiencias como pacificar el país el año 2003, dar un paso al costado cuando creí que la violencia y la posibilidad de repetir el libreto sangriento de octubre de 2003 eran una evidencia, me han definido. He tenido el coraje de enfrentar a Evo Morales y de ganarle. Siempre he estado en Bolivia para defenderme de todas las acusaciones que se han hecho en mi contra”, sostiene.

Entre el periodista que fue y el político en que se convirtió, elige al político. “Desde el punto de vista de la realización sin costo, el periodismo es más cómodo.  La política en cambio es terrible; cuando entras a la política automáticamente la mitad de las personas presumen que eres una mala persona. La política no es un gran crédito lastimosamente, pero desde el punto de vista de lo que puedes hacer, de las respuestas que puedes dar, no hay comparación”.

 ¿Qué pasó con su asistencia al debate. Primero Ud. confirmó, luego su jefe de campaña lo puso en duda y se vivieron largas horas de incertidumbre, ¿por qué esa indefinición?

No hubo ninguna declaración de Ricardo Paz, eso no sé de dónde la sacó un periódico cruceño, no hubo una declaración oficial en ese sentido. Lo importante es que estuve en el debate y eso es lo significativo. Contribuimos en dos debates; el primero con los siete candidatos y el segundo con cinco. Eso fue. No hay mayor secreto ni nada.

¿No ha perjudicado este impasse a su imagen, o por lo menos no ha reforzado el argumento de su indecisión?

Nunca hicimos pública una decisión en contrario de la asistencia; yo comprometí mi asistencia al debate y asistí al debate,  no hubo  contradicción

A una semana de la elección, ¿cuál es su estrategia para convencer a los indecisos que se dice que son aún una buena parte del electorado?

Desde el primer día fuimos la opción más fuerte para derrotar electoralmente al MAS. Eso se ha ido consolidando progresivamente en virtud a dos cosas básicas: ya hemos derrotado al MAS (aunque éste nos bloqueó la segunda vuelta) y esa es una base de referencia para el electorado. Lo segundo es la propuesta y eso es lo fundamental. Cuando tienes una propuesta que tiene absolutamente claro lo que tienes que enfrentar (una crisis de salud, una crisis económica y una crisis de corrupción; y la evidencia de que todos estamos hartos de 14 años de fraude y corrupción), el planteamiento genera una adhesión. Si no fuera por la fuerza de este planteamiento como punto de partida no estaríamos donde estamos ni seríamos la fuerza más significativa para ganarle al MAS.

El gran reto es Santa Cruz. Más allá de las encuestas, ¿cómo cree que esté realmente su llegada en Santa Cruz?

El eje central representa el 73% del voto total, los tres departamentos clave son La Paz, Cochabamba y Santa Cruz, y estamos luchando para conseguir esos votos. En el caso de La Paz y Cochabamba hay dos candidatos: Carlos Mesa y Luis Arce; en el caso de Santa Cruz hay tres candidatos  y hay una preeminencia por ahora de Luis Fernando Camacho. Nosotros entendemos que esto ha tenido que ver con un fenómeno específico, pero nuestra lógica es la misma: nuestro planteamiento es nacional, nuestro compromiso con Santa Cruz como con los otros departamentos es total. Hemos sufrido una campaña que ya es vieja y gastada y cada vez se desmorona más sobre nuestras supuestas diferencias con Santa Cruz que no existieron. No es que se haya producido un cambio, es que nunca existieron. Quienes creemos en la democracia tenemos un desafío muy grande: este es el momento de la unidad a través del voto; nosotros creemos que esa unidad la vamos a lograr en Santa Cruz, y esperamos repetir lo del año pasado.

Pero, parece que ahora es diferente, Santa Cruz reclama su espacio e incidencia en el poder político y esto le ha dado fuerza a la propuesta de Camacho.

Nosotros somos objetivamente la realidad de ese poder para Santa Cruz. Gustavo Pedraza es el candidato a la vicepresidencia, es cruceño y tiene unas características personales muy peculiares: es un hombre con alto nivel académico, con gran experiencia en la cooperación internacional (sobre todo en el tema indígena), y tiene gran experiencia en el mundo agrícola y pecuario. Gustavo va a ser presidente de la Asamblea Legislativa, y la nueva Constitución le ha dado al vicepresidente un papel mucho más significativo del que tenía antes. Esto es relevante. Gustavo es cruceño, representa el poder de Santa Cruz y representa la importancia que CC le da a ese departamento. 

¿Qué les diría usted a los cruceños que creen que Ud. no quiere a Santa Cruz o que es lo mismo que el MAS?

Les diría dos cosas: ustedes creyeron en nosotros el año 2019; obtuvimos más del 45% de los votos en Santa Cruz y se lo agradecemos profundamente; y, en segundo lugar, tengan seguridad de que Santa Cruz tendrá representado su poder en Gustavo Pedraza.

Usted ha dicho que si es Presidente encarará las crisis económica y de salud, pero ¿qué de la crisis política y la ingobernabilidad que amenazan al país?

Primero, hay algo que está fuera de discusión: nosotros somos la única candidatura que hemos propuesto y que representamos la reconciliación, el restañamiento de heridas, la profundización en la lucha contra el racismo, la discriminación y cualquier forma de exclusión de una parte de la sociedad. Vamos a trabajar en la reconciliación y en desmentir ese discurso de odio de Evo Morales, que no solo escapó del país, sino que lo hizo diciendo que el mundo rural quedaba desamparado y que los blancos y mestizos iban a volver a los viejos esquemas -que él parece no recordar que ya se rompieron el año 52-. Ese discurso de odio ha sido terriblemente negativo porque el presidente que debió ser Mandela, se convirtió en el presidente de la división y el quiebre del país. El país no ha tenido un gran periodo sin conflictos callejeros desde la recuperación de la democracia. Quiero recordar La Calancha, la crisis de los revocatorios, Chaparina, Caranavi, la muerte de un viceministro, no podemos decir que durante el gobierno de Morales vivimos la gran paz social. 

Sin embargo, ahora parecen más evidentes las fracturas, una confrontación entre campo-ciudad, collas y cambas, ricos y pobres...

El país estuvo al borde de una guerra civil varias veces, la última sin ir muy lejos en la pasada elección del gigantesco fraude electoral. Pero, la respuesta la tiene que dar el gobierno de la presidenta Añez. Si ganamos en primera vuelta, probablemente la transmisión de mando sea rápida, pero si no, habrá segunda, por lo tanto, ese es un tema que tiene que asumir con toda serenidad, proporcionalidad y decisión el gobierno de la presidenta Añez. Lo que nosotros queremos es decirle al MAS que no es aceptable un nuevo secuestro de la democracia ni una nueva hipoteca de la paz, no es aceptable la desvergüenza de decir: nosotros solamente vamos a aceptar el resultado si ganamos. No es aceptable además porque tenemos un TSE que es el día y la noche comparado con el vergonzoso tribunal que hizo el gigantesco fraude por órdenes de Morales.

Usted dice que no va a hacer alianzas antes de las elecciones, aunque varios se lo han sugerido, ¿por qué esa reticencia a acercarse a otros partidos, no es soberbia?

No hemos recibido una propuesta de alianza en sentido objetivo.  En el momento en que la presidenta era candidata, la virulencia de muchos de sus aliados con nosotros fue muy grande. Luego tomaron la decisión de apoyarnos sin condiciones y nosotros hemos aceptado ese apoyo. No hemos recibido una sola propuesta, ninguna, de ningún partido político de los importantes del país en el momento en que había la posibilidad de una alianza. Nuestra actitud ha sido siempre apertura de diálogo. El verdadero generador de la unidad es el votante; el votante es el que va a decidir si el país va a tener una representación política en la Asamblea Legislativa importante o fragmentada. Por eso, el concepto de voto útil es insuficiente, buscamos el voto consciente.

¿Haría alianzas con sus adversarios para lograr gobernabilidad si es gobierno?

Acá hay una premisa básica, el enemigo a derrotar por la vía del voto es el MAS. El país mayoritariamente no quiere que el MAS vuelva al gobierno y no quiere por las razones del fraude y la corrupción de 14 años. Nosotros estamos plenamente dispuestos a entrar en conversaciones porque  o construyes la mayoría en la Asamblea Legislativa por la vía del voto -que es lo ideal-, o la construyes a través de alianzas que tienen que ver con las fuerzas políticas que creen que nuestro programa es valioso y se pueden adherir. Sería miope y poco responsable llegar al gobierno sin mayoría parlamentaria. Por ello estamos dispuestos al diálogo, un diálogo que no repita la experiencia de lo que se llamó democracia pactada; vamos a trabajar juntos sobre la base de un proyecto histórico, no va a ser una alianza circunstancial.

¿ Se acercaría al MAS de ser necesario?

No tiene sentido el plantearlo por el espíritu poco democrático del MAS. El MAS ha sido un gobierno que creyó que había llegado al poder por la vía de la revolución, y creyó que había que quedarse en el poder a la mala.  Quiero recordar algo: el presidente Morales, nunca, en 14 años de gobierno,  se reunió con el líder de la oposición (tuvo tres líderes de la oposición distintos). Entonces, no tiene sentido un diálogo en ese contexto.

Algunos dicen que usted es el candidato que no despierta pasiones extremas, ¿cree que es el momento de un presidente sin militancias radicales?

Primero, yo soy un hombre apasionado, soy un hombre de convicciones muy fuertes. Que uno tenga una convicción por la democracia, por la tolerancia, por el diálogo, por la reconciliación, puede parecer poco sexy, pero yo creo que esa es una pasión por la que vale la pena luchar.  En un país polarizado da la impresión de que solamente puedes escoger un extremo u otro. Somos un país que está agotado de la política en las calles, del centralismo, del hiperpoder, del emperador en vez del presidente y de diferencias artificiales de carácter étnico, rural urbano o regional. Yo creo que ese es el secreto del éxito y ojalá que sea una pasión. 

¿Usted permitiría el retorno de Evo Morales a Bolivia? 

Si Evo Morales vuelve tiene que ser para ser investigado. Que el señor Morales no crea que esta es una llegada como si no hubiera pasado nada; quiero recordar que yo le he abierto un juicio y soy el único candidato que en vez de estar discutiendo si el señor Arce leía encuestas o no, le ha hecho la acusación correcta al expresidente Morales. Es responsable intelectual de un grave delito electoral, que es una forma de delito penal, que además que tiene un daño civil de 217 millones de bolivianos al Estado. Solo eso implicaría una investigación formal a Morales, para no hablar de la discrecionalidad y la corrupción y su conducta personal que está también en entredicho. Así que no crea Morales que es nomás volver, si el vuelve será para ser investigado y eventualmente ser juzgado. 

La imagen internacional de Bolivia ha quedado fuertemente afectada por la narrativa del golpe de Estado y de que la derecha más radical se quiere apoderar del país, ¿qué hará con esa retórica?

Primero,  que no me sorprende. Todo el bloque del bolivarianismo  le ha tendido una cama extraordinariamente cómoda de respaldo político e ideológico a Evo Morales. Esta corriente tiene el respaldo de intelectuales que no entienden nada del país y de medios de comunicación que están alineados con ese discurso. No va a ser fácil, pero es importante trabajar con los medios internacionales serios, algunos de ellos con interpretaciones que lamentablemente han sido contaminadas por esta falsedad. Un elemento que va a distender esta imagen será el propio proceso electoral que será transparente y dará como resultado un presidente legítimo. Vamos a reivindicar que hubo un fraude y la presidenta Añez será reivindicada como una presidenta constitucional. Podemos criticar, podemos investigar, pero que la presidenta Añez es una presidenta constitucional de Bolivia, impecable como cualquiera de los otros mandatarios interinos del país que han llegado por la vía de la Constitución, eso lo vamos a reivindicar.

Usted ha sido periodista, ¿qué piensa hacer en torno a los medios estatales manejados como gubernamentales, las pautas de propaganda y la libertad de expresión? 

He sido y soy periodista. Y he sido presidente y como presidente no sólo que respeté rigurosamente, sin ningún milímetro de presión, a los medios, sino que además aprobamos un decreto que no pudo ser ley porque no tenía representación parlamentaria, de acceso libre a la información. Nuestra obligación es el pleno respeto a la libertad de prensa, establecimiento de equilibrio en la propaganda gubernamental, la aprobación de una ley de libre acceso a la in formación, y a toda información sobre acciones del Estado.

 

 

 

 


   

Más de
42
8