Arce, el delfín de Evo que niega el fraude y que se ve como el salvador

Es el elegido de Morales. Se parece a su mentor, hasta en las frases que repite una y otra vez. El candidato del MAS es socialista desde muy joven. Marcelo Quiroga Santa Cruz le ha cambiado la vida.
miércoles, 14 de octubre de 2020 · 00:04

Alcides Flores  / La Paz

Se parece a Evo, a quien siempre llama “compañero Evo”. Habla con frecuencia -como lo hace Morales- del “pueblo”, de la “derecha”, de los “neoliberales”. Ahora acuña todo el tiempo, como lo hace Evo, las frases “golpe de Estado” y “no hubo fraude”, dos posverdades repetidas machaconamente desde Buenos Aires hasta el último masista en la recta final de la campaña electoral rumbo al 18 de octubre.

Hasta en el manejo del caso Zapata se parece a su mentor. “Mire lo que ocurrió con el tema Zapata: (surgió) dos semanas antes del referendo y después se descubre que todo era mentira”, dijo a Los Tiempos. Esta misma afirmación es repetida con frecuencia por Evo Morales a pesar de que el caso existió. Cuando estalló el escándalo, Evo Morales admitió que Zapata fue su pareja y que concibieron un hijo, quien luego murió. ¿A qué mentira se refiere Luis Arce?

Además  del charango y la guitarra,  toca la zampoña.

Este paceño hijo de profesores, de poco hablar y a veces considerado tímido, nacido en septiembre de hace 57 años, recurre a él mismo -a su legado de más de 13 años como Ministro de Economía- como referente para cautivar a los electores. Busca convencer que con él, sólo con él, Bolivia saldrá del fango al que fue empujado por “el Gobierno golpista en sólo 10 meses”. De la pandemia, que ha colapsado las economías del mundo, no dice nada. O casi nada.

Pero tampoco dice nada de gran parte de las  empresas estratégicas estatales, creadas por el gobierno del MAS durante los más de 14 años de Gobierno, con déficit operacional. Tampoco explica las obras consideradas “elefantes blancos” como el aeropuerto de Copacabana, que hoy es un sitio fantasmal, donde un guardia deambula esperando el primer aterrizaje de un avión comercial, que no llega a pesar de que fue inaugurado en julio de 2018. Este aeropuerto, construido en tres años con más de 45 millones de bolivianos, sufre la indiferencia incluso de los turistas, que prefieren la carretera para llegar a ese destino.

Página Siete buscó entrevistar a Luis Arce. “¿Qué le vas a preguntar?”, inquirió uno de los comunicadores que gestiona ante los medios la agenda del candidato. “De su vida personal, de su niñez, de los pros y contras de su gestión como Ministro de Economía y de su plan de Gobierno”, le respondimos.

“Él ya no quiere que le pregunten sobre temas que ya ha respondido, como las últimas denuncias (sobre pedofilia o sobre los movimientos económicos hechos públicos por la Unidad de Investigaciones Financieras)”, condicionó el comunicador. Hasta el cierre de esta nota, no hubo respuesta. 

Y claro. Queríamos saber sobre el candidato humano, padre, amigo, vecino…  Sobre cómo vivió la etapa quizá más dura de su vida que lo obligó a dejar el cargo de Ministro de Economía a mediados de 2017, que había ejercido por 11 años y medio de manera continua. Tenía cáncer. 

Queríamos saber sobre su formación política. Siempre fue de izquierda. No es un advenedizo en esa corriente. A muy temprana edad leyó a Óscar Únzaga (fundador de la Falange Socialista Boliviana) y a Alipio Valencia Vega, pero fue Marcelo Quiroga Santa Cruz quien marcó su vida, que hizo que amara el socialismo. Fue el comienzo de su romance con esa doctrina política, y tanto fue su amor que sus dos hijos llevan el nombre de dos referentes de esa línea ideológica: Se llaman Rafael Ernesto y Luis Marcelo, por Ernesto  Che Guevara y por Marcelo Quiroga Santa Cruz.

Es un hombre de izquierda. Lo demuestra sin reparo. En cada acto, levanta el puño y quizá sea de los pocos de su partido que sabe qué simboliza ese gesto. “Soy del MAS, soy del MAS”. En este Tik Tok se lo ve  con el puño golpeando el pecho y el hombro antes de elevarlo al cielo al ritmo de “Soy del MAS...”. Esa frase fue adaptada de una melodía estadounidense (Laxed), cuyos autores -al parecer- no se enteraron que fueron plagiados por un partido político para hacer campaña. O, quizá, pidieron autorización para usarla en ese  Tik Tok.

Esta campaña también sacó a la luz al danzarín, al músico. Bailó el tinku en Potosí. Bailó de todo. Tocó el charango y con la guitarra entonó melodías chapacas en cada  tarima que aparecía. No domina esos instrumentos musicales y tampoco hechiza con su voz. A pesar de que usa los acordes de la guitarra con torpeza y desafina cuando canta, hace alarde de su talento.

 

¿Qué quiso decir?

Luis Arce suele ser escueto en sus respuestas y suele acorralar a los periodistas incluso con sus prejuicios, como ocurrió con la última denuncia de movimientos económicos dudosos reportados por la UIF. “Cuando salió la denuncia (de la UIF), todos los medios publicaron, y cuando yo saqué mi aclaración, ningún medio publicó”, se victimizó con total descaro en una entrevista. Sin embargo, una decena de medios de comunicación informaron del hecho con base en su comunicado, incluido Página Siete.

Pero en las entrevistas, también hizo afirmaciones que dejan muchas dudas sobre lo que quiso realmente manifestar. “Yo no tengo nada que ocultar. La gente me conoce. Yo no soy un corrupto. Por eso estoy aquí en el país, por eso he vuelto. No soy corrupto”. Esta frase la soltó en la entrevista que concedió a Los Tiempos de Cochabamba. 

“Yo no soy corrupto. Por eso estoy aquí en el país, por eso he vuelto” (Luis Arce renunció el 10 de noviembre y cuando había convulsión se fue a México). Es imposible no hacer silogismo después de escuchar esta afirmación. ¿Significa que el que se fue del país (después de la renuncia de Evo Morales, muchos del gobierno del MAS se fueron al exterior y no regresaron) y que no ha vuelto, es un corrupto?

Pero no es la única afirmación que el candidato del MAS hizo de manera espontánea. “(Las exautoridades que están en la residencia de la Embajada de México) han pedido un asilo y el Gobierno mexicano les ha dado asilo. Nosotros, cuando lleguemos al Gobierno,  vamos a darles salvoconductos y ellos tendrán el asilo que han pedido. Les vamos a dar el salvoconducto para que salgan del país”, dijo Luis Arce en una entrevista en Sucre. ¿Por qué tendrían que irse del país si él llegara a ser presidente?

Bailó  públicamente como nunca en su vida y a todo ritmo.

Su visión

En la historia de Bolivia, fue quizá el Ministro de Economía que más años estuvo en ese cargo de manera ininterrumpida. Administró los recursos cuando Bolivia vivió su mayor bonanza económica gracias a los precios del petróleo. Pero Arce tiene otra lectura. 

“No es cierto que todos los 14 años nos hemos beneficiado por los elevados precios de los hidrocarburos. El barril pasó de 145 a 33 dólares. En 2008 llegó a 148 dólares el barril. Luego cayó el precio a 32 dólares y llegó a 110 en 2014. Y otra vez ese año se desploma y enfrentamos un precio de 23 dólares por barril. Todos los economistas que han hablado (de la bonanza) son de corte neoliberal”, dijo en una  entrevista al programa Detrás de la Verdad.

“No todo el tiempo hemos estado con precios altos. Justo en 2014 que cae el precio del petróleo es que Bolivia retoma el mayor crecimiento de la región. En 2009 Bolivia por primera vez tiene una tasa de crecimiento por encima de todos los países de la región”, afirma.

Él atribuye la bonanza principalmente a una acción del Gobierno: “la nacionalización de los hidrocarburos”. “Si Bolivia no hubiera nacionalizado los hidrocarburos el 1 de mayo de 2006, ese auge de precios no se hubiera quedado en Bolivia. (La plata) se lo hubieran llevado las transnacionales. De eso no hablan los neoliberales”.

 

En 10 meses

Ahora tiene una visión apocalíptica de la economía. “Es patética la situación económica boliviana”, dice. Y  sus proyecciones de crecimiento para 2020 son de un decrecimiento del PIB del -8 y del -11%. 

Según sus cifras, el desempleo se ha triplicado. Dice que el MAS dejó el país con 4,2% de desempleo y que ahora, “en sólo 10 meses”, esa cifra llegó al 12%. Y para él, todo es atribuido al “Gobierno neoliberal” y “golpista”. ¿Y la pandemia? ¿Y cómo quedó el país después de la renuncia de Evo? Esos temas casi siempre están ausentes en las entrevistas que concede. O habla de ellas de refilón.

 

Lo que dejó el MAS

Una publicación de Página Siete en diciembre del pasado año, con base en  los datos publicados en el Sistema de Gestión Pública (Sigep), detalla la quiebra de muchas empresas públicas creadas en los 14 años.

Según esa publicación, de las 28 empresas estratégicas, 16 presentan déficit operacional. Es decir, funcionan a pérdida.

La ejecución presupuestaria al 31 de octubre de 2019 muestra por ejemplo que la Empresa Boliviana de Industrialización de Hidrocarburos (EBIH), Bolivia Tv y la Empresa Nacional de Ferrocarriles-Residual, entre otras, reportaron más gastos que ingresos por sus operaciones. El caso de la EBIH es el más crítico, que registró -369.005,8% de déficit.

Los registros del Sigep muestran que la compañía industrializadora de hidrocarburos tuvo 22 millones de bolivianos de gastos de operación y no reportó ingresos. La Empresa Nacional de Ferrocarriles-Residual registró un déficit de -1.173.

La Azucarera San Buenaventura es otro caso muy criticado, que en 2019 reportó un déficit operacional de 42 millones de bolivianos. La Empresa Pública Nacional Estratégica de Yacimientos de Litio Boliviano registró  136 millones de bolivianos de déficit operacional.

Pero también están las empresas consideradas “elefantes blancos”, que causaron al Estado millonarias pérdidas. En febrero de este año, Página Siete publicó de la existencia de al menos 30 elefantes blancos que   costaron al país alrededor de 18.000  millones de bolivianos.

El gobierno de Evo más los alcaldes y gobernadores de su partido erigieron al menos 32  megaobras consideradas elefantes blancos, y muchas de ellas hoy están abandonadas, como el aeropuerto de Copacabana, el Museo de Evo, entre otras. 

Entre esas obras están aeropuertos, estadios, fábricas, mercados y campos feriales y la sede de Unasur, en San Benito (Cochabamba), que costó 501.120.000 bolivianos. Hoy está abandonada.

El Museo de la Revolución Democrática y Cultural,  en Orinoca, el museo de Evo, que costó 49 millones de bolivianos, también está abandonado.   

En este grupo de elefantes blancos están Cartonbol, Papelbol, Easba, Quipus, la planta de úrea o la de cloruro de potasio; una fábrica de cítricos, el ingenio minero Lucianita y dos plantas industrializadoras de coca, entre otras.  Las dos últimas, que están en los Yungas y Villa Tunari nunca funcionaron.  A estas obras se suman los aeropuertos de Chimoré, Apolo, Ixiamas, Monteagudo y Copacabana.

De estos temas quería  hablar Página Siete con el candidato. Pero él se parece a Evo, incluso frente a los debates. Para no asistir al debate del domingo, usó como excusa que tenía una entrevista programada en Red Uno. Este canal ofreció hacer la entrevista del binomio cuando él quisiera. Y no fue al debate.

 Bolivia cerró 2019 con más de 11.000  millones de dólares de deuda externa. Cuando comenzó la gestión de Morales (2006), con Arce como cabeza del Ministerio de Economía, esa deuda se situaba en 3.248 millones de dólares.  

El país atraviesa una profunda crisis, pero no sólo por la pandemia, sino por las empresas públicas deficitarias, por la abultada deuda externa acumulada en 14 años, por la caída de la actividad petrolera, por la galopante corrupción.

 

Las preguntas  que Página Siete  preparó para Luis Arce

— La UIF  emitió un informe sobre dudosos movimientos  en sus cuentas bancarias. Usted sacó un comunicado en el que no niega la veracidad de esa información, y habla de “guerra sucia”. ¿De dónde vienen esos recursos?

— ¿Es evidente que usted recibió dinero de los funcionarios del Ministerio de Economía, de empresas privadas y de entidades públicas?

— ¿Es verdad que su patrimonio subió en 878 mil bolivianos en sólo seis meses?

— ¿Sus hijos se beneficiaron con altísimos créditos bancarios a pesar de ser muy jóvenes?

— Según ese mismo informe, su secretaria le depositó 689.441 bolivianos y otros seis funcionarios de su ministerio también le depositaron a su cuenta. ¿Cómo explica esto?

— La prensa nacional ha publicado muchas denuncias del “cobro voluntario” a los miles de funcionarios del país para el partido. Si llega a ser presidente, ¿hará lo mismo?

— La CIDH ha dicho que la reelección indefinida no es un derecho humano. Para usted, ¿es un derecho humano?

— Usted dice que el caso Zapata es una mentira. Pero  Evo Morales admitió que fue pareja de Zapata, que tuvo un hijo con ella y que   murió. Incluso había un certificado que llevaba la firma de Evo Morales. Para usted, ¿quién mintió?

— El gobierno del MAS gastó más de 3.630 millones de bolivianos en la construcción de canchitas;  en cambio,  sólo destinó 807 millones de bolivianos en proyectos en salud. ¿Qué opina?

— El gobierno de Evo Morales dio siete veces más proyectos a Chapare comparado con lo que dio a Yungas. ¿Hará lo mismo?

— Cuando estalló el caso Fondo Indígena, usted era parte del directorio. ¿Realmente nunca vio señales del millonario desfalco?

— En su gestión, se hicieron millonarios pagos por la compra de software para la Gestora Pública que nunca se instaló. ¿Qué hará para que se resarza este daño al Estado?

 

 

 

 


   

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