Salvador Romero, el designado para las transiciones electorales complejas

Encabezando el Tribunal Electoral, Romero Ballivián ha organizado una votación inédita después de la anulación del proceso de 2019 y marcada por la pandemia. “Serán comicios seguros y confiables”, recalca.
domingo, 18 de octubre de 2020 · 00:00

Liliana Carrillo V.  / La Paz

Dos veces le tocó a Salvador Romero Ballivián dirigir desde el Órgano Electoral elecciones  en etapas de transición. En 2005 llevó adelante los comicios que sucedieron a  la caída de Gonzalo Sánchez de Lozada y este 2020 organiza, desde la presidencia del TSE, el proceso tras la renuncia de Evo Morales y  las anuladas elecciones de 2019.

  A diferencia de hace 15 años, este 2020 los comicios nacionales deben superar, además del difícil  escenario político,  la pandemia del  coronavirus. “La elección de 2020 es la más compleja de la historia democrática de Bolivia; lo fue incluso antes de la irrupción de la pandemia porque partía de un punto que era delicado: la anulación de la elección presidencial de 2019”, evalúa Romero.

 Nombrado como vocal del Tribunal Supremo Electoral, el pasado 25 noviembre  por la presidenta transitoria Jeanine Añez, Romero fue elegido como presidente del TSE por el ente colegiado un mes después. La misión que encaraba no era sencilla: organizar los comicios en un  país que salía  de una crisis profunda -una de las peores de su historia-  marcada por la violencia, la división y el fantasma del fraude.

“Era importante asumir un compromiso con el país en un momento delicado, enfrentando un proceso electoral que es ciertamente crucial para el afianzamiento de la democracia”, resume ahora sereno, como se lo ha visto en los últimos meses.

Los comicios previstos inicialmente para el 3 de mayo de este año se aplazaron al 6 de septiembre y después a este 18 de octubre debido al coronavirus. A la par de la pandemia, crecía la presión. El peor momento fue en agosto, cuando bloqueos de sectores masistas respaldados por la COB impidieron el paso de insumos sanitarios con la demanda de ¡elecciones ya!

  La madrugada del 9 de agosto, tras el fracaso de una reunión para solucionar esa crisis, el ejecutivo cobista Juan Carlos Huarachi advertía: “Nuestra pelea es con el Tribunal Electoral”. Romero no perdió la calma. 

Y no lo hizo tampoco al día siguiente, cuando varios de los asistentes al famélico encuentro convocado por Jeanine Añez en el Palacio Quemado apuntaban sus ataques al presidente del TSE. Dos días después,  el Comité Pro Santa Cruz pedía su renuncia exigiendo que actúe para que se levanten los bloqueos.   

Después de varios días de negociaciones “difíciles, ásperas y ríspidas” se logró  consenso. El 13 de agosto, la Presidenta transitoria promulgaba  la Ley 1297 que fijó el 18 de octubre como fecha  para los comicios generales 2020.

Nacido  en La Paz en 1971, Salvador Romero Ballivián es politólogo, investigador y escritor.  Titulado como doctor en sociología política por el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po),  debutó como vocal  en la ahora extinta Corte Departamental Electoral de La Paz en 1995, con  24 años.  

En 2004, fue designado por el gobierno de Carlos Mesa como vocal de la CNE.   En ese cargo -junto con sus pares Óscar Hassenteufel, Jerónimo Pinhero, Amalia Oporto y otros- organizó las elecciones generales de 2005, en las que obtuvo la mayoría por primera vez Evo Morales.

Es autor de    varios libros de diversos géneros como: Reformas, conflictos y consensos (1999), Razón y sentimiento (2003), El tablero reordenado: análisis de la elección presidencial 2005 (2007), Atlas electoral latinoamericano (2007), Mi padre, última tarde y otras crónicas (2014), un homenaje al desaparecido intelectual Salvador Romero Pittari.

  Romero Ballivián  fue director del Instituto Nacional Demócrata en Honduras y del Centro de Asesoría y Promoción Electoral en el Instituto Interamericano de Derechos Humanos, antes de volver el año pasado al Órgano Electoral. Entre 2008 y 2019 también publicó varios libros.  

Ahora, cuando el proceso está en marcha, el presidente del TSE se confiesa “con tranquilidad de espíritu”. “Creo que el trabajo del cuerpo colegiado del Tribunal Supremo Electoral  ha sido importante para llevar adelante un proceso electoral   seguro y  confiable  a pesar de las dificultades”, asegura. 

En noviembre  fue nombrado vocal por la presidenta Añez.
Foto:Archivo / Página Siete

Y así sigue la charla:   

¿Por qué los bolivianos debemos confiar en que habrá una elección segura?

Porque el Tribunal Supremo Electoral  ha actuado con una política de transparencia para organizar un proceso electoral que sea seguro y que sea confiable. 

Hemos rediseñado la cadena de custodia para que el envío y el recojo del material tengan las medidas de protección. Hemos rediseñado el sistema tecnológico para darle seguridad. Tenemos un nuevo sistema de cómputo, un nuevo sistema de transmisión de resultados preliminares y hemos saneado el padrón electoral. Por lo tanto, los aspectos tecnológicos han sido trabajados en profundidad para generar certeza.

Finalmente vamos a tener también un proceso seguro desde el punto de vista de la salud pública. Hemos trabajado los protocolos con la Organización Panamericana de la Salud y hemos definido las medidas necesarias para que podamos entre todos los ciudadanos y, por supuesto, bajo las directrices del Tribunal Supremo Electoral, precautelar la salud de todos los que participan en la jornada de votación.

Le ha tocado participar desde el Órgano Electoral en la organización  dos  procesos de transición. ¿Cuáles son las diferencias entre las elecciones de 2005 y las actuales?

Ciertamente han sido dos momentos políticamente delicados y complejos de la historia del país. Pero la elección de 2020 es la más compleja de la historia democrática de Bolivia; lo fue incluso antes de la irrupción de la pandemia porque partía de un punto que era especialmente delicado: la anulación de la elección presidencial de 2019. 

La anulación de una elección presidencial es un hecho excepcional, se ha producido solamente dos veces en América Latina en el siglo XXI: la peruana de 2000 y la boliviana de 2019. 

A ello se sumó la destrucción de un tercio de los tribunales departamentales y un tiempo muy corto para preparar la elección desde el momento de la posesión de las nuevas autoridades electorales; y esta complejidad terminó agravada por la llegada de la pandemia, en dos aspectos: por un lado generó una polémica agria en el país sobre la definición de la fecha que se extendió de mayo a septiembre y que finalmente se consolida el 18 de octubre como fecha definitiva, impostergable e inamovible de la elección y, por otro lado, por la necesidad de adaptarnos a las exigencias y los desafíos del coronavirus en la organización técnica administrativa y logística del proceso electoral y en particular de la jornada de votación.

¿Por qué decidió aceptar la misión de llevar adelante un proceso tan complejo como éste?

Porque era importante asumir un compromiso con el país en un momento delicado, enfrentando un proceso electoral que es ciertamente crucial para el afianzamiento de la democracia. Creo que el haber sopesado lo que implicaba para el país fue la motivación para aceptar la invitación para retornar al organismo electoral.

 ¿Cómo se siente ahora que finalmente se realizan los comicios 2020?

Con tranquilidad de espíritu. Creo que el trabajo del cuerpo colegiado -hay que recordar que el Tribunal Supremo Electoral es un cuerpo colegiado- ha sido importante. Se ha trabajado de manera cohesionada para llevar adelante el proceso electoral en las mejores condiciones posibles a pesar de las dificultades que he señalado.

¿Qué opina sobre el intento de algunos frentes para horadar la credibilidad del TSE?

El Tribunal Supremo Electoral no comenta las declaraciones y las acciones de las organizaciones políticas. El Tribunal ha trabajado con independencia, con autonomía para asegurar un proceso electoral limpio y transparente, que es lo que exige la democracia y que es lo que requiere el país.

 ¿Cómo trabajarán el sistema de Difusión de Resultados Preliminares (Direpre)  y el de cómputo oficial?

Es importante señalar que los resultados preliminares tienen por objetivo central la difusión de datos estadísticos, los más amplios posibles, la mayor cantidad de información estadística en el tiempo más breve posible. 

En cambio, el sistema de cómputo va a dar los resultados oficiales definitivos de todas y cada una de las mesas y es, por lo tanto, un sistema que va a reflejar un trabajo en el cual todas las actas han sido valoradas jurídicamente por las salas plenas de los tribunales departamentales. Eventualmente, en circunstancias excepcionales podrían determinar inclusive la anulación de una mesa o la obligación de que se vuelva a votar en esa mesa dos semanas después. Esto implica que los objetivos del Direpre y los objetivos del sistema de cómputo son muy distintos.

¿Cuán rápido será el conteo del Direpre, en qué tiempo podremos tener resultados?

El Direpre va a comenzar a transmitir la información a partir de las seis de esta tarde. Lo va a hacer de manera ininterrumpida. Nos hemos comprometido a no cortar el flujo de información y su propósito va a ser dar la mayor cantidad e información estadística en el plazo más breve posible. Ese es el compromiso de Tribunal Electoral con el Direpre. De esa manera, los ciudadanos van a tener la posibilidad de conocer esos datos de manera casi simultánea con el TSE.

Las negociaciones   para levantar los bloqueos de agosto.
Foto:Archivo / Página Siete

 ¿Qué pasará ante el escenario hipotético de  que algún frente no reconozca los resultados?

Creo que no es conveniente entrar en un terreno de especulación. El  Tribunal Supremos Electoral va a difundir todos los resultados, acta por acta, mesa por mesa. Las organizaciones políticas van a tener la oportunidad de desplazar delegados en todas las mesas, en todos los recintos de votación y van a poder, por lo tanto, contrastar que la información que está en el cómputo oficial corresponde y refleja exactamente la voluntad popular expresada en las urnas.

 

  Dados los antecedentes del año pasado, ¿hay algún mecanismo para evitar violencia después de la elección?

Estamos seguros que la transparencia y la imparcialidad política con la que se ha actuado van a ayudar a generar tranquilidad en la ciudadanía, en los actores políticos. Se va a poder contrastar, verificar toda la información que difunda el Tribunal Supremo Electoral sobre los resultados  y esto ciertamente es un factor que va a contribuir a la tranquilidad de la ciudadanía y de los actores políticos.

 Hacemos, por supuesto, un llamado, una exhortación, a que todas las fuerzas políticas, sociales, regionales, toda la ciudadanía acuda a votar en ánimo de tranquilidad y con ese mismo ánimo aguarde la difusión de los resultados del cómputo oficial.

¿Hay algún plan para proteger los tribunales electorales departamentales?

Existe un sistema de seguridad que ha sido acordado con la Policía. Estamos seguros que se van a tener los mecanismos adecuados de protección de la infraestructura pública de los tribunales departamentales, pero en general también de todos los recintos de votación el día de la elección. Confiamos, y eso estamos seguros en que vamos a tener una jornada electoral pacífica, que es también uno de los requisitos indispensables para el afianzamiento de la democracia en el país.

Hubo algunos reclamos y quejas de jurados en cuanto a que no se habían enterado de que habían sido elegidos ni recibido capacitaciones. ¿Se ha previsto la ausencia de jurados?

Al contrario, los reportes indican porcentajes muy elevados de jurados ya notificados y además una respuesta muy alta de los jurados que han sido sorteados para capacitarse. 

Creo que los ciudadanos que han salido sorteados como jurados han comprendido la responsabilidad que tienen como primeros garantes de la transparencia del voto. Ellos son quienes van a recibir el voto de sus vecinos de su barrio, de su localidad y de su comunidad. Son quienes van a hacer el conteo de las papeletas en el ánfora que administran.

 Finalmente se van a encargar de llenar el documento más importante del proceso electoral que es el acta, donde se consignan los resultados de las organizaciones políticas. Esa esta responsabilidad fundamental con el proceso que hemos podido comprobar a lo largo de todas estas semanas, desde la notificación y la capacitación a los jurados electorales.

 

 ¿Cuál es la situación general del voto en el exterior?

La organización de la votación en el exterior ha sido uno de los retos más difíciles del proceso electoral 2020, porque se ha tenido que recabar autorizaciones en cada uno de los países para poder llevar adelante la jornada de votación. 

Hemos hecho el mayor esfuerzo con un compromiso muy decidido para poder organizar la elección en los 30 países donde está habilitada esta modalidad. Incluso a días del proceso electoral continuábamos realizando las gestiones para conseguir las autorizaciones.  Por supuesto, Bolivia no puede organizar un proceso electoral si no tiene el beneplácito del país anfitrión.

¿Los resultados del exterior también serán consignados en el Direpre?

Así es, estarán en el sistema de difusión de resultados preliminares y sobre todo  en el sistema de cómputo. Estarán en ambos sistemas, desde el domingo 18 de octubre en la tarde.

No  será su primera elección como autoridad, pero dadas las peculiaridades de estos comicios ¿cómo espera esta jornada personalmente?

Estoy convencido, y creo que hablo en nombre de todo el Órgano Electoral, que aguardamos una jornada electoral tranquila, pacífica, en la cual tendremos una participación masiva de la ciudadanía que confirmará no solamente los actos históricos de participación que ha tenido el país, sino sobre todo la vocación democrática de la ciudadanía, su voluntad de vivir en el régimen democrático.

¿Qué les dice a los bolivianos que hoy van a las urnas?

La invitación es para que todos los ciudadanos acudan a votar. Se necesitan todos y cada uno de los sufragios  porque más allá de la organización política a la cual decidan otorgarle su preferencia, es con la participación muy amplia de la ciudadanía que le vamos a dar legitimidad a las nuevas autoridades de Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo.

* Esta entrevista fue realizada antes de que el TSE determinara la suspensión del Direpre.

 

 

 


   

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