El místico Choquehuanca: El MAS no es para defender a Evo

El paceño, que nació a orillas del lago Titicaca, va contracorriente. Es concertador. Dice que Camacho jubilará a una generación de políticos cruceños.
domingo, 4 de octubre de 2020 · 00:04

 Roxana Pomier F. / La Paz

Su adusto rostro desentona. Su cuerpo claudica ante el Laxed, un éxito yanqui, adaptado: “Soy del MAS…”. El aymara impulsor de la cosmovisión y filosofía indígena se entrega al Tik Tok chino para promocionar su candidatura.  Luego baila tarqueada en Ayopaya. “Todos los seres humanos somos parte de una gran familia”, argumenta David Choquehuanca Céspedes.

Al paceño de 59 años le faltan horas y le sobran fuerzas. “Se levanta a las 5:00, comienza sus reuniones. Su  jornada termina en promedio a la 1:00”, detalla uno de sus colaboradores.  “En mis tiempos libres de campaña  estoy leyendo un libro que se llama Wiphala”, cuenta el aspirante a la vicepresidencia por el Movimiento Al Socialismo. Sus otras banderas son el amuyu (su ideología) y el yuyay (pensamiento propio). 

“Somos de la cultura de la paz, de la ideología de la hermandad, de la armonía, de la felicidad”, resalta. Por eso está dispuesto a “buscar acercamientos con todas las fuerzas políticas”, si el MAS no logra mayoría en el Congreso.  Habla con la convicción asimilada en las aulas del colegio de secundaria de Cota Cota baja. Ahí, a orillas del lago Titicaca, entre sembradíos de quinua, soñaba con la filosofía indigenista  que ahora es su motor. 

“En estas elecciones, en el departamento de Santa Cruz vamos a dar sorpresas”, adelanta. Su voz grabada se confunde entre tarkas y tambores. Aprovecha el viaje de cuatro horas, por tierra -hasta la provincia Ayopaya, en Cochabamba- para  responder a las preguntas de Página Siete, después de cuatro días de insistencia en busca de sus respuestas que aporten a la ciudadanía. Dicen que no tiene tiempo para más. La gente lo espera con una lawa de jankaquipa.

Para el excanciller,  Bolivia apenas comienza  a transitar por la ruta del Qhapaq Ñan, un camino incaico con fisuras como las de Chaparina, donde un 25 de septiembre de 2011 -en el gobierno de Evo Morales- indígenas de una marcha de originarios que se dirigían del oriente a La Paz en rechazo a la construcción de una carretera a través del Tipnis y en demanda del respeto a su territorio, fueron gasificados, golpeados, maniatados y trasladados en buses desde ese lugar hasta Rurrenabaque.

“Hablamos de volver al camino de la verdad. Hay mucha mentira, hay mucho engaño, hay mucha división”, manifiesta el hombre que habla poco de su familia. “Tengo mi compañera y mis hijos”, desliza y detalla que “bañamos a los perritos, les cortamos el pelo. Nos gusta cocinar los fines de semana, preparamos nuestros alimentos”. Prefiere la polera del  Municipal, con el 13 en la espalda. “Me gusta el número”. Ríe. “Me atrae”, refuerza.

 En su carrera hacia las urnas, se entrena. Sabe de eso. “Me gusta trotar. Tengo una caminadora en mi casa”, cuenta Choquehuanca que elige las preguntas y responde en audios de WhatsApp con la tranquilidad de saber que no habrá repregunta. 

Choquehuanca  en Chaparina, donde hubo represión a  indígenas.
Foto: Archivo / Página Siete

¿Con qué amuyu (ideología) busca llegar a la vicepresidencia de Bolivia?

Nosotros tenemos todo en Bolivia. Somos ricos en todo. Tenemos minerales, tenemos agua, frutas… Tenemos todo. Nuestro proceso es para recuperar lo que tenemos y sentir orgullo de lo que somos. No sólo tenemos minerales, no sólo somos ricos en recursos hídricos, en recursos forestales. Tenemos litio, tenemos filosofía. Tenemos cultura, tenemos música, historia, territorio y tenemos nuestro propio amuyu. Amuyu, igual a ideología. Amuyu, igual a pensamiento propio. En quechua, yuyay, igual a ideología, pensamiento propio. Somos de la cultura de la paz, somos de la ideología de la paz, de la ideología de la hermandad, de la armonía, de la hermandad, de la felicidad. Esa ideología necesitamos recuperar y eso voy a trabajar desde la vicepresidencia para reconstruir el vivir bien y volver al camino del equilibrio.

 ¿Poner a Luis  Arce como candidato a la presidencia no se ve como un nuevo relegamiento a los indígenas, en el MAS?

Sin respuesta.

¿El MAS vive a la sombra de Evo Morales? Si su partido gana, ¿él volverá al día siguiente?

El MAS no es una persona, el MAS es el pueblo, un pueblo trabajador que lucha y conserva la esperanza de gobernarnos nosotros mismos un día. El MAS no es para defender los intereses de personas o de grupos, es para defender los intereses de toda Bolivia y no depende de uno, sino de nuestro pueblo. El 18 de octubre vamos a ganar porque el pueblo valora nuestro proyecto político, somos una verdadera alternativa electoral, con propuestas claras. Tenemos al mejor economista de Bolivia como candidato, con la capacidad y la experiencia para recuperar el camino, el bienestar, la estabilidad económica y la paz social que es muy importante para los bolivianos.

¿Por qué el MAS no ha podido conquistar Santa Cruz?

 En el departamento de Santa Cruz, en estas elecciones vamos a dar sorpresas. Muchos de nuestros hermanos y hermanas, de diferentes departamentos, hoy viven en Santa Cruz y todos ellos, que han sido acogidos por Santa Cruz, buscan vivir en tranquilidad. Buscan integración, rechazan la violencia. Algunos están en el sector transporte, otros en el sector construcción, otros se dedican al comercio, algunos a la agricultura. Dan vida, generan economía. En La Ramada, en el mercado  Los Pozos están nuestros hermanos. Los que conducen los sindicatos son quechuas, aymaras, guaraníes. En las calles están vendiendo, en la construcción… Todos ellos son nuestros hermanos. Todos estos, después de vivir estos últimos meses, de desgobierno y de intranquilidad, han reflexionado en sus organizaciones, en sus casas, en sus familias y decidieron apostar por la estabilidad económica, estabilidad política y estabilidad social.

 ¿Qué piensa del liderazgo de Fernando Camacho?

Camacho está disputando el poder político en Santa Cruz y podría jubilar a toda una generación de políticos cruceños. Estamos hablando de (Rubén) Costas, (Jeanine) Añez, (Branko) Marinkovic, (Óscar) Ortiz y otros más. Esto tiene que ver con pugnas de poder entre las élites empresariales que en este momento se están disputando la región. Es lamentable que esta regeneración política vaya de la mano de la ultraderecha, de un discurso cargado de odio, de racismo y violencia. Todo lo contrario a lo que nosotros queremos para el país. Nosotros queremos un gobierno de concertación nacional, capaz de sanar las heridas entre oriente y occidente y que garantice la unidad de todos los bolivianos y que garantice la paz.

 Sus rivales dicen “cualquiera menos el MAS”, ¿ustedes para qué sigla aplican esa frase?

No somos una organización excluyente. No queremos aplastar a nadie. Necesitamos hablar con todos. Necesitamos escucharnos los bolivianos. Las elecciones pasarán, pero necesitamos escucharnos para construir Bolivia. Nuestro pueblo sabe, nos está  mirando a los políticos y no tenemos que decepcionarlo  porque la última palabra la tendrá nuestro pueblo y nuestro pueblo es sabio. Cualquiera que sea el gobierno, debería convocar a los mejores profesionales, a los número uno de las universidades, tanto estatales como privadas. Pero estos profesionales tienen que tener compromiso con la defensa de nuestra soberanía. Tienen que tener el compromiso con la patria y tienen que estar comprometidos con la búsqueda de la justicia social. Tienen que ser ejemplo en sus familias, tienen que ser ejemplo en sus organizaciones, tienen que ser ejemplo en sus departamentos, tienen que ser ejemplo en sus universidades, independientemente de su filiación política o de su fe religiosa. Buscamos el poder de todos y trabajaremos para todos.

  Si no logran mayoría en el Congreso, ¿pactarían con el candidato  Carlos Mesa?

Se buscarán acercamientos con todas las fuerzas políticas, sin distinción, con todos aquellos que tengan representación en el Congreso y deseen trabajar por el país, ya que todos serán electos por el pueblo boliviano, eso hay que respetar. Siempre buscaremos los acuerdos que sean necesarios para reconstruir y construir nuestro país. Necesitamos dialogar, escucharnos. Una de las bases del nuevo gobierno debe ser el diálogo, anteponiendo los intereses del país. Los parlamentarios y los senadores tienen que olvidarse de su partido y tienen que anteponer los intereses del país.

 ¿Cómo aplicará el vivir bien, con la naturaleza, en medio de un poderoso entorno agrícola?

El vivir bien es una filosofía que busca garantizar el estar bien individual y el estar bien colectivo, comunitario. Necesitamos recuperar nuestros saberes ancestrales, nuestros valores y nuestros principios. Hoy, nuestros valores y nuestros principios están en crisis y los valores de nuestros ancestros garantizan el equilibrio y la armonía. Va más allá de los grupos políticos, va más allá de Bolivia. El vivir bien se está convirtiendo en una verdadera alternativa global porque el vivir bien surge desde nuestras raíces. Surge desde lo más profundo de nuestros pueblos, frente a la crisis global del capitalismo. Se construye como una propuesta global frente a la crisis global del capitalismo. Está caminando el vivir bien, está caminando por el mundo. En varios países hablan del vivir bien, en México, en Argentina, en Europa y  en Estados Unidos. Esta propuesta camina  por el mundo acompañado de nuestra wiphala.

El candidato con su esposa en sus sembradíos de quinua.
Foto:El Deber

Uno de los cuestionamientos de los sectores campesinos es la politización de las estructuras orgánicas de la Csutcb, ¿reconoce ese debilitamiento? 

 Las organizaciones campesino-indígenas han decidido construir su propio brazo político para terminar con el pongueaje y votar por nosotros mismos, frente al abuso, frente a la división. Los campesinos indígenas deciden construir su propio instrumento político. El instrumento político nace en el seno de nuestras organizaciones campesino-indígenas. Ahora, después de este golpe de Estado, la conciencia creció más y la necesidad de fortalecer nuestras organizaciones y su instrumento  es vital. Hoy día, la necesidad de construir unidad es fundamental para recuperar la democracia y participar en la política para reconstruir la economía, para garantizar la educación de nuestros hijos, para garantizar el ejercicio de todos los derechos que hoy están amenazados. No queremos que la libertad de expresión se persiga y se encarcele;  para eso necesitamos participar en la política, necesitamos fortalecer nuestras organizaciones, necesitamos construir la unidad.

Durante su gestión como Canciller, habló de llevar a Bolivia por el camino del Qhapaq Ñan, ¿hasta dónde hemos llegado? 

Nosotros tenemos nuestro propio camino y el proceso de cambio es para volver a nuestro Qhapaq Ñan, a nuestro cheka taqui, cheka es verdad. Cuando hablamos del Qhapaq Ñan, hablamos de volver al camino de la verdad;  hay mucha mentira, hay mucho engaño, hay mucha división. Estamos hablando del camino de la noble integración. Estamos hablando de volver al camino del equilibrio, de la unidad, al camino de la esperanza. A nivel internacional, en 2014, logramos anotar en Naciones Unidas, en la Unesco, como un camino alternativo para el mundo. Qhapaq Ñan es ahora patrimonio  de la humanidad. El mundo sabe que tenemos un camino alternativo para recuperar la unidad, para recuperar la felicidad. El mundo sabe que nuestros pueblos tienen un camino que han construido nuestros ancestros para las futuras generaciones. Así como nuestros pueblos sembraron la quinua, en el pasado para el futuro, también han construido, también han trabajado un camino: en el pasado, para el futuro. El camino es la unidad, el camino es la verdad, el camino es la felicidad. 

Cuando se escucha que la designación de diputados y senadores del MAS se hace en Buenos Aires, surge la idea de que en el MAS no hay librepensantes...

(Silencio) Donde todos piensan igual, nadie piensa. La wiphala nos dice que todos somos semejantes y todos somos diferentes. La wiphala nos dice a nosotros que yo tengo que respetar lo que el hermano del frente piensa. No tengo que imponer nada. Yo no puedo pensar por el hermano o por la hermana o por mi compañera. No sólo tengo que tomar en cuenta, yo tengo que respetar lo que la hermana, lo que el hermano, lo que las organizaciones piensan. Nuestra lucha es contra la imposición, no necesitamos someter a nadie, imponer nada, sino respetar el pensar y sentir de cada uno de nosotros y llegar al consenso. Consenso no es lo que yo quiero, no es lo que el hermano o la hermana quiera, es lo que todos queremos. Consenso tampoco es unanimidad, es encontrar el eje que pone en movimiento una comunidad y las decisiones en estas elecciones para elegir a los candidatos y senadores que fueron elegidos por nuestras organizaciones, por nuestras federaciones. Escuchando las sugerencias de las direcciones políticas, pero son nuestros hermanos quienes han tomado las decisiones, quienes tomarán las candidaturas. Se eligió a nuestros mejores representantes junto a nuestro pacto de unidad. Nuestro pacto de unidad está presente en nuestra campaña.

¿Cómo describe usted a David Choquehuanca?

  Es una persona que busca la paz. Busco la armonía, la felicidad. Todos buscamos la felicidad mía y la de todos y todas. Soy un defensor de los derechos humanos y de los derechos cósmicos. Busco el respeto a todos los seres. Tenemos que andar con respeto a nuestros abuelos, a nuestras abuelas, a nuestras montañas, al agua, al fuego, a la lluvia, al granizo, a la helada. Sólo vamos a encontrar armonía cuando aprendamos a movernos de acuerdo con las leyes de la naturaleza. Estoy seguro de que un día nosotros mismos nos vamos a gobernar. Estoy seguro de eso. Ya no más transnacionales. Construiremos lo nuestro con pensamiento propio, con nuestro amuyu (se escucha una tarqueada). Por mandato de nuestro pueblo, junto a nuestro hermano Luis (Arce) para devolver la esperanza a nuestro pueblo.

 ¿Qué lugar ocupa su familia en su mundo politizado?

Mi familia son todos los hermanos aymaras, quechuas, guaraníes, los chiquitanos, los mojeños, los chipayas, pero no solamente los indígenas. Somos hermanos todos. Por eso en la comunidad nuestro saludo es tío. Cuando voy a Cochabamba, los menores me dicen tío porque todos somos una familia. Todos los seres humanos somos parte de una gran familia. En mi casa, vivo con mi compañera, con mis hijos, con mis perritos, con mis gatitos.

 

 

 

 

 


   

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