Yarhui, 18 años con Tuto: Los indígenas retrocedieron

La postulante a la vicepresidencia considera que los sectores sociales deben ser rescatados del manejo político que hacen algunos de sus dirigentes.
martes, 6 de octubre de 2020 · 00:32

Baldwin Montero / La Paz

Tomasa Yarhui siempre ofrece una sonrisa. Y uno la recibe desde el primer momento en que se contacta con ella, aún a la distancia, por Zoom, como ocurrió en el caso de esta entrevista.

De trato amable, la abogada chuquisaqueña, inseparable acompañante del expresidente Jorge Tuto Quiroga desde 2002, cuando la nombró Ministra de Asuntos Campesinos y Pueblos Indígenas y Originarios, postula por segunda vez a la  vicepresidencia y por segunda vez junto con  Tuto, con quien comparte la vida política desde hace  18 años.

Ya lo hizo en 2014 bajo la sigla del Partido Demócrata Cristiano (PDC) y esta vez lo hace como candidata de la alianza Libre 21. Hace seis años su partido obtuvo el 9,4% de la votación y logró la elección de 10 diputados y dos senadores; ahora, Libre 21 obtiene entre el 1,2% y el 2% en las encuestas de intención de voto.

Pero estas cifras y  las proyecciones negativas no doblegan las ideas de Yarhui, quien vivió en carne propia cosas más terribles, como la discriminación por su origen, lo que la llevó a incursionar en la vida sindical. Hoy sueña con recuperar los sectores sociales de las manos de los dirigentes manipulados por los partidos.

A los 12 años ya se movía en ese terreno y a los 17 llegó a ser dirigente de la Federación Única de Mujeres Trabajadoras de Pueblos Originarios de Chuquisaca “Bartolina Sisa”. También fue la dirigente más joven de la Federación Única de Campesinos de Chuquisaca cuando, recuerda, “no había ese tipo de espacios para las mujeres”.

Hoy, a sus 52 años, quiere llegar al Gobierno con los mismos objetivos que dice haber perseguido desde sus inicios en la vida sindical. Considera que la próxima elección nacional es crucial para el futuro del país.

¿Qué se juega Bolivia en la próxima elección nacional?

Se juega su destino, su desarrollo, su democracia, su libertad. Yo diría, incluso más allá, se juega esa Bolivia unida que queremos reconstruir, terminar de construir. Una Bolivia diversa, pluricultural, multilingüe, así como somos, pero converger en una Bolivia unida.

Todos los candidatos han hablado de unidad en este tiempo preelectoral, pero no han podido consolidar una. ¿Qué es lo que ha fallado?

No conocen la realidad. El MAS es el otro extremo, el extremo de que durante los 14 años se ha dedicado de ser un partido reivindicativo. El Evo (Morales) mismo se seguía quejando, no sé ante quién, pero era presidente.  Podía haber solucionado lo que tanto hemos luchado los pueblos indígenas. Ha rifado su gran oportunidad y yo creo que hemos retrocedido mucho los pueblos indígenas gracias a los errores del MAS, por una parte; y el resto de los proyectos no conocen la realidad, no tienen la claridad de la Bolivia unida.

¿Qué diferencia al binomio de Libre 21 con el resto de los frentes que se oponen al retorno del MAS al poder?

La diferencia está, primero, en la dupla, que estamos el hombre y la mujer, del campo y de la ciudad;  y la capacidad, el conocimiento y la experiencia. Tuto tiene mucha experiencia en el campo económico (…) yo conozco bien la realidad social, pues es el complemento perfecto para una Bolivia que necesita ello. Y la claridad está en que, si este otro lado va con un discurso radical, va a volver el MAS;  por eso es muy peligroso, porque no están sabiendo leer bien la realidad. O sea, la base social no la puedes poner en la misma bolsa que el MAS. Un comentario que hice en Twitter, y que luego todos comentaron, me llevó a una reflexión. Todos opinaban que las organizaciones sociales desaparezcan, que son una lacra. Entiendo la molestia, porque el MAS ha hecho que estas organizaciones se corrompan y se vuelvan botín político, pero son los dirigentes. Hay que ir al fondo, a la base misma y no puedes ir contra esa base.

¿Y cómo se hace para liberar a los movimientos sociales de esta cooptación política?

Fácil, hay que, primero, despolitizar. Hay que devolverles la legitimidad, como a las instituciones que han sido destruidas, el Órgano Judicial, el Órgano Electoral, todo en la época del MAS. No había uno independiente y lo mismo han sufrido las organizaciones sociales. Todos dicen que van a dar la institucionalidad al Órgano Ejecutivo, pero ¿en el campo social? Ahí hay que devolver también.

¿Cómo se siente usted cuando ve las opiniones que aseguran que Tuto  tuvo un desempeño  solvente en esta fase de la campaña y, sin embargo, aparece con no más de 2% de respaldo en las encuestas de intención de voto?

 Nos han hecho mucho daño, ¿no? (las encuestas). Más que a nosotros diría que a la democracia, al sesgar a la opinión pública. No se hace eso. Este es un tema que hay que investigar. Hay que transparentar. (…) El daño es a la democracia, todo debería ser con base en debate, de programas de visión, de lo que ofrecemos al país.

¿Cree entonces que las encuestas que se realizan no reflejan necesariamente la percepción de los electores?

De momento sí, reflejan el día, el momento que preguntas, y probablemente eso cambie. La política es muy dinámica

¿Tanto como para dar la vuelta la tendencia a estas alturas?

Bueno, ahí estamos. El político debe creer en uno mismo. Si no creo en mí misma, estoy perdida.

 


 

 

 


   

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