Nina, la postulante que dio un paso atrás por su partido

La candidata nació en La Paz, vive en Cochabamba. Migró a España para trabajar. Estudió derecho y hasta pasó por la dirigencia del autotransporte.
miércoles, 7 de octubre de 2020 · 00:04

Pablo Peralta M.  / La Paz 

Antes de entrar en la política y ser candidata, Ruth Nina pasó por la dirigencia del autotransporte, fue comerciante y hasta migró a España para trabajar. Cuando dio el paso decisivo, en 2019, se postuló a la presidencia por  Pan-Bol, pero las elecciones se anularon debido al fraude.

De cara a los comicios del próximo 18 de octubre, Nina optó por dar un paso atrás y dejó que el  cooperativista Feliciano Mamani vaya como candidato a la presidencia por ese partido. Ella, la líder de la boina roja, decidió ocupar la candidatura a la vicepresidencia. “A veces es importante dar un paso atrás, para dar dos pasos adelante, y eso es lo que hice”, sostiene. 

Nació en La Paz, pero vivió toda la vida en Cochabamba. Se define como la hija de un matrimonio  aymara-quechua, y expresa orgullo de ser uno de los siete retoños de una mujer de pollera, a quien le agradece el haberle enseñado, desde que era pequeña, los valores y sobre todo a trabajar. 

Para salir bachiller y lograr su profesión, hizo  de todo. Fue comerciante y gremialista, y en un momento dado  migró a España, donde llegó a tener hasta siete trabajos. Alguna vez contó en una entrevista que allá “tienes   que trabajar cuidando a los viejitos, tienes que limpiar wáteres, tienes que hacer limpieza en los pisos, tienes que trabajar en lo que puedas”. 

Con lo ahorrado y de nuevo en suelo nacional, Nina se inscribió a la carrera de Derecho y   adquirió un vehículo para trabajar (por ese oficio, hoy sabe de mecánica).   Llegó a ser dirigente sindical en el sector del autotransporte de la Llajta, en el que los integrantes -la inmensa mayoría hombres- le dieron su voto para ser alta  dirigente más de una vez.    

“Eso me ha enseñado bastante,  y he aprendido como dirigente a forjarme en las calles, he aprendido a hacer bloqueos, vigilias, marchas, todo tipo de medidas para poder reivindicar al sector al cual he pertenecido”, asegura Nina.

La postulante considera que, si representas a un sector y no eres escuchado, debes tomar otro camino. “Por eso que incursioné en la política.   Me di cuenta que, si nosotros luchamos en las calles y no nos escuchan desde arriba, para poder cambiar Bolivia ya no debes ver desde el palco, tienes que ser actor principal”, comenta.  

En la actualidad,  es dirigente de Anessclapol y también ocupa un cargo en la Unión Interamericana de Derechos Humanos de la Policía Latinoamericana. 

En los comicios fallidos de  2019, Nina hizo campaña con sus ahorros. La desventaja de su partido hoy es que no tiene recursos para difundir spots y cuñas a través de los medios de comunicación. 

“Creo que un partido paga derecho de piso y es lo que hacemos nosotros. Pan-Bol no tiene millones, pero sí tiene el valor de enfrentarse a estos partidos que sí tienen dinero, pero dinero que le han robado al pueblo”, indica. 

Usted fue candidata en 2019 y ahora también en  2020.   ¿Qué fue lo que dijo su familia sobre esta  segunda postulación? 

Mi familia se enteró sólo por la tele el momento en que era candidata a la presidencia, primero, y a la vicepresidencia también, porque ellos no querían que participe, temían siempre el ataque por las redes, al acoso y la violencia política, pero al final la familia te apoya en las buenas y las malas. Y yo creo que el apoyo de mi familia es lo que hizo más para que yo pueda estar en este escenario.

¿Qué factor primó para que diera paso a Mamani en la candidatura a la presidencia por Pan-Bol?  

Si queremos crecer como nueva fuerza, si queremos mostrar que nuestra prioridad es construir Bolivia, hay que desprenderse del interés personal y por eso tomé  la determinación. No hubo  imposición ni del partido ni de la militancia, puesto que el pedido fue  que continúe   como candidata a la presidencia, fue un apoyo rotundo del 100%, pero fue una decisión  mía para dar lugar a un compañero minero que podía representar a la clase obrera, a la clase más desprotegida, y poder llegar hasta el último rincón de Bolivia. 

No nos hemos equivocado, porque ahora a raíz de esa determinación, hoy Pan-Bol tiene una estructura fuerte no sólo de organizaciones de las cooperativas mineras, sino de los interculturales, de la Csutcb, de la Túpac Katari   y de sectores de los Yungas. 

Y también creo hay que indicar que vivimos todavía en un país de machismo, en el que todavía no asimila el pueblo boliviano, especialmente los hombres, que una mujer pueda liderar   Bolivia.  Yo creo que a veces es importante dar un paso atrás para dar dos pasos adelante, y eso es lo que hice.  

Si en un momento dado  se tuviera que dar un respaldo a un candidato, Nina ¿estaría más cerca de Arce, Mesa o Camacho?

Esta ya no es una decisión unilateral. Ya no se trata de Ruth Nina. Este partido es del pueblo y está conformado por organizaciones sociales. Tendríamos que convocar a un ampliado nacional si ese momento llega.  

Nina evoca que en las calles la gente le abraza y le dice que es valiente por enfrentarse a los “viejos políticos”. Más allá de todo,  reconoce que hay que respetar el voto del pueblo y pide a todos los candidatos hacer lo propio el 18 de octubre. La líder de la boina roja pone en la palestra el sentido de los próximos comicios y lanza una frase dirigida a todos los contendientes: “Si el pueblo da su voto a un partido, nosotros vamos a respetar y pedimos a los otros partidos que respeten. Cualquier convulsión estaría fuera de la norma, porque para eso estamos acudiendo a las urnas”.

 

 

 


   

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