El virus frenó el «orgullo» de la primera promoción yuqui

Las comunidades indígenas no tienen energía eléctrica, por lo que durante y después de la cuarentena los escolares no accedieron a clases virtuales.
jueves, 19 de noviembre de 2020 · 00:04

María Mena M.  / Cochabamba

Los planes de Alex Guagazu,  de 20 años, quedaron truncados por el virus. Pese a que concluyó legalmente sus estudios y bajo las normas educativas ya es un bachiller, el Consejo Indígena Yuqui analiza si debe repetir el año.

Alex y su compañero  Claudio son el “orgullo” de la comunidad. Ambos formaban parte de la primera promoción de la única escuela de ese territorio indígena: la unidad educativa Yacuaté. Sin embargo, la declaratoria de emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus, que llevó a la suspensión de las clases presenciales a mediados de marzo, impidió que culminaran su formación secundaria. No pudieron siquiera acceder a teleeducación, pues en  su pueblo  el acceso a internet es nulo.

“Tienen que volver a estudiar. Tenemos que conversar con ellos para ver la posibilidad de llevarlos a Mizque. Al siguiente año los podemos enviar. Vamos a ver qué dicen los bachilleres. Podemos meterles a una rama técnica, pero si quieren continuar en el colegio sería bueno”, afirma el asambleísta indígena Abel Iara respecto a la posibilidad de que Alex y Claudio repitan sexto de secundaria o que continúen sus estudios.

Ante el planteamiento de repetir el último año, Alex ya tiene una respuesta: “Lo haría.  Es bueno el estudio. Hay un internado en Mizque y me parece bien. Yo quiero seguir estudiando y para continuar se necesita el bachillerato. Es un orgullo salir del colegio”, asegura.

Iara indica que la alternativa  de que Alex y Claudio terminen el sexto de secundaria será puesta a consideración del Consejo Indígena Yuqui . Allí se toman las decisiones más importantes de la comunidad.

Yacuaté, la única escuela

Yacuaté es la única unidad educativa para las dos comunidades originarias de los yuquis -Bia Recuaté y Pachino, que suman 300 habitantes distribuidos en 80 familias-. Allí mismo funciona un internado para niños, niñas y adolescentes huérfanos.

Algunos estudiantes yuquis deben  caminar más de cinco kilómetros o atravesar el río Chimoré cada día para llegar a la escuela. Y es que las viviendas de Bia Recuaté y Pachino están muy alejadas de la unidad educativa. 

Cuando empezó la gestión  escolar 2020, Yacuaté tenía 85 estudiantes inscritos en diferentes grados, desde inicial hasta secundaria. De ellos,  32  viven en el internado, detalló el responsable del albergue, Roly Justiniano.

La unidad educativa  Yaicuté en Bia Recuaté.
Foto: Rubén Rodríguez

Sin embargo, antes y durante de la pandemia, los escolares fueron abandonando sus estudios por diferentes factores. La deserción escolar es alta en estas comunidades.

 “Sus padres a muchos los perjudican. Los sacan (de la escuela) y los llevan a trabajar en sus chacos, por eso los estudiantes no tienen la costumbre de ir todos los días a clases. Queremos que los niños tengan un futuro, que tengan educación. Siempre les decimos que el estudio es lo más importante”, destaca el legislador originario Iara. Recalca la importancia de que Alex y Claudio concluyan su formación para la comunidad.

 Alex estudió desde kínder en Yacuaté y comenzó con  15 compañeros, pero solo quedaron dos. Sabe que sobre ellos recae una gran responsabilidad, ya que son el “orgullo de su gente”. Tiene planeado estudiar enfermería para trabajar en su comunidad.

“Toda la gente está orgullosa, andan diciendo que voy a estudiar enfermería y que me van a esperar con los brazos abiertos”, dice el joven  de amplia  sonrisa.

De acuerdo con Iara, en el municipio de Mizque –en el Cono Sur de Cochabamba- hay un internado donde Alex y Claudio podrían continuar sus estudios en alguna materia técnica, pero también pueden repetir sexto de secundaria en la escuela Yacuaté.

Si deciden irse a Mizque la comunidad asumirá los gastos. No serían los primeros en irse. “Tenemos a cinco chicas que estudian allí. Invertimos en ellas. Por eso les recomendamos mucho que por nada  abandonen sus estudios”, añade el asambleísta.

Sin teleeducación,  sin graduación

Luego que el Gobierno suspendiera  las clases presenciales por la pandemia, el Ministerio de Educación promovió la educación virtual mediante internet. Fue una medida para evitar el contagio y propagación del coronavirus entre los escolares.

Sin embargo, no todos los estudiantes del país pudieron acceder  a la teleeducación; muchos viven sin energía eléctrica, por ende, sin internet o  no, acceden a un equipo apto para esta modalidad. Ese fue el caso de los habitantes de los territorios yuquis y yuracarés del trópico de Cochabamba.

Un niño  yura trabaja su chaco en  Soltera.
Foto: Rubén Rodríguez

Debido a esta limitante, la educación al principio de la pandemia fue mediante cartillas. Los profesores visitaban ocasionalmente la escuela Yacuaté y  daban a sus alumnos tareas para sus casas. Pero no todos los estudiantes pudieron seguir este sistema porque viven muy lejos o porque  deben trabajar en sus chacos.

La escuela tiene  una sala multifuncional con dos computadoras y un televisor destinados a  la formación de los escolares. Pero como no  hay energía eléctrica ni internet, los equipos están sin funcionamiento.

Alex y Claudio no pudieron culminar su formación secundaria debido a estas carencias a las que se sumó la pandemia con la consiguiente cuarentena . Su comunidad  no festejará este año el acto de promoción de sus dos primeros bachilleres. “Va a tardar un poco, pero vamos a graduarnos”, promete Alex.
 

 

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