Aruna se aferró a una doula para nacer en la cuarentena

La mamá de la bebé estuvo sólo horas en una clínica ante el riesgo de contagio. La doula (nana) la ayudó a tener un parto natural y fue su apoyo permanente.
jueves, 10 de septiembre de 2020 · 00:04

Ivone Juárez  / La Paz

Cuando Giovana estaba en la sala de partos de una clínica privada, a unos dos minutos de que su hija Aruna naciera, sólo tenía un deseo en este mundo: oír ese llanto de bebé. Había ingresado media hora antes al centro médico, con una dilatación de ocho a punto de llegar a nueve, lista para dar a luz de manera natural, para lo que se había preparado prácticamente durante todo su embarazo. 

No debía dejar de pujar hasta que Aruna saliera de su vientre; mientras más rápido, mejor, así no le causaría ningún daño: respirar, pujar, respirar, pujar... vocalizar el canto prenatal y,  sobre todo, resistir el dolor pensando en lo beneficioso que sería para su hija ese nacimiento natural y lo maravillosa que sería la vida con ella ... Eso le enseñó la doula Ana María Centellas en plena pandemia. 

La joven mamá estaba sola en esa sala de parto, por seguridad, no pudieron entrar su esposo, ni su doula.

Era el 17 de abril y faltaban dos minutos para las 18:30,  cuando Aruna nació. Giovana terminó el trabajo de parto y se abandonó a la tranquilidad y a la felicidad que le dio ver a su hija sana, como le confirmaron los médicos que la atendieron.

Afuera, La Paz estaba paralizada por la cuarentena rígida declarada por la pandemia del coronavirus. La habían aceptado en la clínica deslindando cualquier responsabilidad de contagio, por eso llegó en los últimos momentos, justo para dar a luz y así mantenerse el menos tiempo posible en el centro de salud.

A su esposo, Miguel, le había costado muchísimo conseguir una ambulancia que la trasladara desde su casa hasta la clínica. Debido a la crisis sanitaria, esos vehículos sólo eran usados para trasladar al persona médico de las clínicas y hospitales, según les explicaron a donde  llamaron. Felizmente, la Alcaldía de La Paz los auxilió con una de sus ambulancias.  

Giovana comenzó a sentir las contracciones el 16 de abril, pero el 17 en la mañana las sintió más persistentes, por eso se contactó con su doula Ana María. Ella la había acompañado durante gran parte de la etapa de su gestación, dándole consejos, enseñándole a cuidar su embarazo y a prepararse para un parto natural, sin necesidad de una cesárea;  pero, ante todo, aclarando  sus dudas y diluyendo los temores que generalmente asaltan a las mujeres embarazadas, sobre todo primerizas, como Giovana. 

Doula es la mujer que, sin ser médico o enfermera,  acompaña a la mujer embarazada durante la etapa de gestación. La palabra tiene varias traducciones: “servidora” en latín y “mujer experimentada” en hindú, pero en el mundo occidental, desde los años 70 del siglo pasado, se la  entiende como a la persona que “hace acompañamiento integral a la futura madre desde la gestación, el parto y posparto”, dice la doula Ana María Centellas, quien forma parte de la Red de Doulas Bolivia, entidad que cuenta con las certificaciones que la avalan.

Aruna acaba  de cumplir cinco meses de vida.
Foto:Familia de Aruna

Y ese 17 de abril, Ana María atendió de inmediato el llamado de Giovana, quien hasta ahora no entiende cómo la doula llegó a su casa en plena cuarentena rígida. 

“Pero llegó cerca al mediodía y comenzamos a hacer los ejercicios que me enseñó; con mi esposo me hicieron los masajes en el vientre, y a repetir una y otra vez los ejercicios de respiración. Así estuvimos hasta las 17:00, cuando mi dilatación estaba en ocho, casi nueve. La doula dijo que era el momento y comenzamos a buscar la ambulancia, que nos recogió casi a las 18:00”, recuerda la mamá.

En unos minutos estaban en la clínica privada y Giovana,  lista para dar a luz de forma natural y así, entre las muchas ventajas para ella y Aruna,  ser dada de alta lo  antes posible. Y fue así, al día siguiente del alumbramiento, el 18 de abril, estaba de regreso en su casa, con su hija en brazos, ambas sanas.  

La madre de Giovana radica en el extranjero; debía llegar para el nacimiento de Aruna, pero la pandemia también privó a la joven mamá  de ese apoyo y afecto; sin embargo,  agradece que la doula Ana María hubiese estado a su lado, porque su dedicación y ternura compensaron  amor de madre.

Gracias a esa precisión de reloj para controlar su parto, esta mamá primeriza no tuvo que permanecer demasiado tiempo en un centro médico, minimizando el riesgo de un contagio del virus; aunque Giovana señala que su decisión de traer a su hija al mundo fue más fuerte que el miedo a la enfermedad.

 Christopher Israel  recién nacido, con sus papás y la  doula.
Foto:Ana María Centellas

Y pese a que la cuarentena rígida se extendió hasta finales de mayo, su doula Ana María estuvo todo el tiempo pendiente de ella, y lo sigue hasta ahora, dándole los consejos necesarios para atender a su hija, mantenerla sana y bien alimentada

Es que una doula es esa presencia permanente al lado de la mujer a la que ayudó a dar a luz, un lazo de afecto y de solidaridad que no se pierde en el tiempo. Por eso en esta emergencia sanitaria por el coronavirus, Ana María también estuvo pendiente de Angélica, otra de sus “mamás”,  y de su hijo Christopher Israel, a quien también ayudó a traer el mundo de manera natural. El niño cumplió su primer año en abril, en plena cuarentena, el mismo mes en que nació Aruna, la bebecita cuyo nombre significa “sol del amanecer”, ese que todos esperamos en medio de las sombras de pandemia.

 

 

Sobre la última encuesta de Página Siete

Si usted es de los que necesita estar bien informado, puede acceder a la encuesta electoral completa de Página Siete, suscribiéndose a la aplicación PaginaSietePro que puede descargar de App Store o Google Play

 


   

Más de