Alianza Juntos, del verde limón al rojo sandía

¿Fue un error haber sido candidata? ¿Que pasará con las fuerzas que la apoyaban? ¿Será su declinación la clave para reforzar el voto antimasista?
domingo, 20 de septiembre de 2020 · 00:24

Liliana Carrillo V. / La Paz

Hay días llamados a marcar la semana, el mes, los últimos 10 meses. El jueves 17 de septiembre fue uno de ellos. Los rumores, que comenzaron a mediodía y crecieron a la par de las especulaciones, se confirmaron esa noche, fría como pocas. De pie, frente a sus aliados políticos, la presidenta transitoria Jeanine Añez anunció que declinaba a su candidatura para las elecciones del 18 de octubre. Era el fin de  Juntos.

La alianza política  nació el 24 de enero -día de  Alasitas- y en ella convergieron  Demócratas, Unidad Nacional, y  fuerzas locales  como Unidos, Sol.Bo y Todos, éstas últimas aliadas de Mesa en los pasados comicios. 

Con el verde limón  como emblema, Juntos postulaba a Añez. La senadora de UD asumió la  Presidencia transitoria el 12 de noviembre dos días después de la renuncia de Evo  Morales  y en medio de convulsión social tras el fraude electoral. Bolivia vivía una crisis, profunda como pocas.

Una caravana  en Verde, el color de alianza Juntos.
Foto:JUNTOS

El verde limón

 Los dos primeros meses de su gestión, la Presidenta transitoria dijo en repetidas ocasiones y en varios tonos que  no sería candidata y  que  cumpliría su misión de garantizar las elecciones. “Lo que particularmente yo quiero es cumplir con Bolivia, no estar aprovechándome de una situación y decir, ¡ah yo también podría ser candidato y me aprovecharé de eso!, porque creo que sería deshonesto”, dijo  Añez en una entrevista  con Página Siete, en diciembre . 

Pero la noche de Alasitas cambió de opinión: “No estaba en mis planes participar en estas elecciones. La dispersión del voto y la presentación de candidaturas que no logran reunir a los bolivianos me han llevado a tomar esta decisión”, justificó entonces.

          Hubo duras críticas   de sus detractores. Hubo cuestionamientos amargos  de sus primeros aliados -entre ellos, el cívico cruceño Luis Fernando Camacho que ya estaba en carrera electoral- y hubo opiniones divididas entre la población. Días después, Añez oficializó  como su acompañante de fórmula a Samuel Doria Medina. La alianza Juntos estaba en la carrera electoral. 

Pero entonces pasó lo que nadie imaginó: la llegada de un  virus asesino y una emergencia sanitaria, terrible como ninguna. Y las elecciones se aplazaron del 3 de mayo al 16 de septiembre y de esa fecha al 18 de octubre. En el interín hubo   protestas y bloqueos de masistas.

Mientras tanto, el Gobierno transitorio se debilitaba con autoridades volátiles en sus cargos,  escándalos de  corrupción como el de los 170 respiradores españoles y cuestionamientos a las labores dobles de la presidenta candidata. El verde limón empezó a desteñirse durante la pandemia,  

El azul telón de fondo

 
   Constante, la presencia del MAS es el mayor escollo para   la gestión de Añez  y  lo fue aún más para su candidatura. La mayoría que tiene el partido de  Morales en el Congreso le  puso  el candado en varias ocasiones. 

Desde Argentina, el Evo Morales critica, hace campaña, repromete su regreso y hasta ha inaugurado obras. Las balas, sin embargo son de doble vía. El Gobierno de Añez ha respondido los ataques con procesos, por causas que van desde terrorismo hasta estupro.

En la reciente  encuesta de Mercados y Muestras para Página Siete se evidenció que la tendencia de la  intención de voto  para Añez iba en descenso. En  febrero, la mandataria alcanzó el respaldo más alto, con 18% de preferencia,  pero su intención de voto se desplomó a un 8%, porcentaje registrado en la encuesta de este mes.

En primer lugar, con 25% figura el candidato masista, Luis Arce, a tres puntos de Carlos Mesa de CC. En  cuarto puesto figura Jeanine Añez con 8% en un empate con Luis Fernando Camacho (Creemos), después de indecisos, blancos y nulos.

La Presidenta  con su traje de campaña.
Foto:JUNTOS

El rojo sandía
 
“Dejo de lado mi candidatura a la presidencia de Bolivia para cuidar la democracia, no es un sacrificio, es un honor”, dijo la mandataria en el mensaje grabado el  jueves. Lo hago ante el riesgo de que se divida el voto democrático entre varios candidatos y que a consecuencia de esa división, el MAS acabe ganando la elección”. 

Lucía un abrigo color rojo sandía. Apareció escoltada por sus aliados políticos: Samuel Doria Medina, candidato viceprecidencial; Luis Revilla (Sol.Bo); Adrián Oliva (Todos) y Víctor Hugo Zamora (Unir), además del vocero de Juntos Edwin Herrera, y líderes del Movimiento Demócrata Social y los ministros Óscar Ortiz y Yerko Núñez.

“Si no nos unimos vuelve (Evo) Morales, si no nos unimos la democracia pierde, si no nos unimos la dictadura gana, en suma hoy dejo de lado mi candidatura en homenaje a la libertad y a la democracia. (...)  Quiero llamar a la unidad de los que creen en la democracia y el mejor modo de hacer este llamado es dejando de lado mi candidatura y pidiendo a los bolivianos de todo el país que apoyen la unidad”, recalcó Añez sin mencionar quien debería ser ese candidato de unidad.

 
 
 ¿Fue un error de Añez  haberse presentado como candidata? ¿Que pasará con las fuerzas políticas que la apoyaban? ¿Será su declinación la clave para reforzar el voto antimasista?  La historia responderá el próximo 18 de octubre en una elección polémica, como pocas.  
 
 

 

 


   

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