Pumari, el candidato volátil que opacó al líder potosino

De su cuna natal, donde se formó como dirigente cívico, hoy recorre el oriente, Tarija, el Chaco y Oruro como candidato. Es escurridizo con los medios.
domingo, 20 de septiembre de 2020 · 00:26

Daniela Romero L. / La Paz

Parado encima de una camioneta, la polera roja que lucía resaltaba por debajo del chaleco antibalas que tenía puesto. Con la mirada aún desencajada por la multitud que ovacionaba su nombre, Marco Antonio Pumari se catapultaba en La Paz como un reconocido líder cívico del occidente, mientras que Evo Morales dejaba el poder tras una revolución ciudadana. Era el 10 de noviembre de 2019.

Pero su nombre ya había cobrado notoriedad a principios de octubre del año pasado, cuando llegó con su maletín para instalarse en la Plaza Murillo y comenzar una huelga de hambre en defensa del litio de Potosí. En ese afán, fue echado a rastras por policías antimotines, quienes lo dejaron afuera de Kilómetro Cero.

“Que vea la población, hoy el gobierno de Evo Morales está entregando los recursos naturales a potencias; habla de Pachamama, cuando Evo Morales está rompiendo la Madre Tierra”, dijo Pumari envalentonado, tras su expulsión de la plaza. A gritos, les dijo a los policías que estaban sometidos al Gobierno. 

El Comité Cívico Potosinista (Comcipo) exigía que Morales abrogue un decreto mediante el cual se creó Yacimientos de Litio Bolivianos, con la participación de una empresa alemana.

Veinte días después, Pumari y la dirigencia cívica descubrían papeletas, actas y maletas electorales  en una vivienda particular, lo que sembraba  las primeras dudas de lo que después la OEA confirmaría: fraude en el país. Tras el descubrimiento, el líder cívico tenía la consigna de sus bases de luchar hasta que Morales renunciara y se anularan los comicios. Partió rumbo a La Paz, aplaudido y apoyado por los mineros y la población.

 El candidato al que “endulzaron” sus oídos

El acercamiento que tuvo con Luis Fernando Camacho, cuando ambos eran líderes cívicos durante los hechos de octubre y noviembre de 2019, fue clave para que ahora ambos encaminen la alianza Creemos con miras a las elecciones del 18 de octubre.

 No obstante, en ese camino el idilio que se había formado con las bases cívicas de oriente y occidente sufrió rupturas, peleas y de nuevo acercamientos.

A finales de noviembre de 2019, Camacho lanzó su candidatura a la presidencia y después se le unió Pumari como postulante a la vicepresidencia. La dupla electoral generó duras críticas pero también aplausos, especialmente en Santa Cruz.

Con la cercanía de la gente, ya no solamente de Potosí, sino  de otras regiones, poco a poco el líder cívico de la Villa Imperial se convertía en un político que tenía sus propias ambiciones.

Personas que estuvieron cerca de él desde diciembre del año pasado contaron a Página Siete que la ruptura entre Camacho y Pumari se dio porque a este último “le endulzaron los oídos”.

 “Se le acercaron personas con dinero para decirle que él debía ser el candidato a presidente, incluso una encuestadora trabajó para él y le decía que iba ganando en la percepción de la gente. Había otros que en su momento eran del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) que querían trabajar con él y Pumari ya estaba dispuesto a dejar a Camacho, quería competir con él, situación  que generó una tensión interna”, contaron.

Mientras Camacho lo presionaba para que se decida de una vez, Pumari ganaba tiempo para definir si dejaba la alianza o se convertía en un presidenciable más. Sin embargo, en algunos sondeos que se hacían,  “ambos juntos llegaban al 32 o 33% de la preferencia, mientras que Pumari, si iba solo, llegaba al 7% u 8%”, reveló una fuente.

Entonces se dio cuenta que solo no podía ir a ningún lado, necesitaba una fuerza que lo ayudara a destacarse y a seguir adelante, por lo que regresó al lado de Camacho después de sostener varias reuniones con los asesores de Creemos. 

 De audios y aduanas

Antes de que la alianza de los exlíderes cívicos se afiance definitivamente, un audio que se filtró puso en entredicho la credibilidad que hasta ese momento Pumari había ganado.

La grabación reveló una conversación entre Camacho y Pumari. En ella, se escucha a Camacho decir que Pumari le pidió 250 mil dólares y las aduanas de Potosí y Oruro par aceptar ser su candidato. Pumari responde en esa charla que ese pago no era un condicionamiento, sino un tema de logística.

“No podemos empezar con las condiciones que hemos empezado. Yo prácticamente estoy pagando por una candidatura y no es correcto. Cuando hablamos de las Aduanas, no es mi Gobierno y te lo dije. Anoche lo decidí de que yo voy a ir tranquilo y usted vaya tranquilo por donde quiera, Marquito”, se le escucha a Camacho.

 En el audio, el cruceño explica también que no puede ir con Pumari bajo condiciones que le puso. “Y entrar con un vicepresidente que me condiciona con plata y con aduana, no puedo ir”. En respuesta, Pumari le aclara que “no fueron condicionamientos”, sino más bien  logística necesaria “para moverse”.

“El tema de la Aduana fue por simple responsabilidad, nada más. No hemos negociado en ningún momento ministerios”, declara Pumari en la grabación.

Después de la difusión de ese audio, ambos quedaron mal. Cada uno recibió duras y polémicas críticas, desde compararlos con “los viejos políticos” hasta decir que ante ese hecho vergonzoso   no podían postularse.

Al darse cuenta de  que tanto Camacho como Pumari no atraían a la población cada uno por su lado, el discurso de que juntos formaban “el puente entre el oriente y el occidente” cautivó después a sus simpatizantes que les regalaron otra vez su confianza.

De esa manera, la relación del dúo político se salvó aunque la gente cercana a la alianza afirma que no se llevan del todo bien. “No tienen una buena relación, pero son los candidatos que a una parte de la población le gusta y votará por ellos”.

 Esta visión contradice con lo que se ve estas últimas semanas en las caravanas por algunas regiones donde la campaña ya se encendió para pedir el voto.

Abrazados, con las manos entrelazadas y triunfantes hacia arriba. Así salen en las fotos, así se muestran en las calles de Santa Cruz, del Chaco, de Chuquisaca y de Oruro, donde comenzaron con todo la campaña electoral y más cuando en las recientes encuestas Creemos aparece por encima o empatando en el tercer lugar con la presidenta Jeanine Añez, quien acaba de declinar su candidatura. 

“Va a salir de esta alianza (Creemos) una decisión patriótica en cualquier momento, de eso estoy convencido. Es la única forma de plantear una solución. Siempre hemos tratado de hacer lo correcto y escuchar al pueblo. Al decir eso es lo que se ha hecho todo este tiempo, se ha asumido esta decisión patriótica no pensando en un interés individual, eso lo puedo asegurar, ha sido una decisión pensando en mi región (...)”, dijo Pumari la pasada semana en una entrevista con el programa En Portada.

Pumari  junto a su mamá Julia Arriaga, quien falleció.
Foto:Facebook Marco Pumari

El político escurridizo

Del dirigente cívico que se rodeaba de medios en Potosí para denunciar corrupción, injusticias e incluso el fraude electoral de 2019, queda casi nada. Pumari hoy trata de no tomar contacto con los medios que lo buscan para entrevistarlo o, si lo hace, son escasos minutos. O segundos.

Eso pasó justamente esta semana con Página Siete. Desde la mañana del martes que se lo llamó para coordinar una entrevista que, al margen de esta entrega impresa, iba a publicarse el video en las diferentes redes. Desde hoy este medio saca su suplemento electoral Decisión 2020 en el que se incluyen entrevistas y perfiles de los candidatos.

En un principio, adelantó que se lo podía entrevistar el miércoles por la noche, pero que se coordine previamente con su asistente. Una vez que se lo hizo, éste dijo que directamente se coordine con Pumari; ante la insistencia del miércoles y parte del jueves, un mensaje escueto alimentó la incertidumbre. “Mil disculpas, estoy en una caravana. Le escribo luego”. Pero jamás lo hizo.

El viernes se lo volvió a llamar con el objetivo de que sólo responda a un par de preguntas para no perjudicarlo en su agenda proselitista, pero tampoco respondió a  las llamadas.

Toda la semana estuvo de viaje por diferentes regiones acompañando a Camacho. En el Chaco, precisamente en Villamontes, Pumari recibió el cariño de la población, paseó en caballo y con el sombrero característico de la región. Los pobladores afines a Creemos salieron a las calles para saludarlo y también algunos le entregaron obsequios.

“Gracias, Villamontes, tierra histórica de la unidad nacional. Rompamos el centralismo”, escribió Pumari en su cuenta de Facebook el 16 de septiembre, junto a una foto en la que sale encima de un caballo, el sombrero y con una guirnalda verde alrededor del cuello.

En contraste, en Oruro él y Camacho se llevaron un susto, pues la caravana de Creemos fue recibida a pedradas por personas afines al Movimiento Al Socialismo (MAS) a su llegada a la ciudad. No obstante, la escena agresiva no impidió que haya una concentración con sus seguidores, en la que el potosino dio un discurso fuerte contra el MAS.

“Tiene un discurso agresivo, no sé si a la gente le gusta eso. Pumari es un buen orador, habla bien, tiene presencia, pero su liderazgo lo perdió por haber incursionado en la política y haberse alejado de los cívicos”, sostiene una persona que estuvo cerca de él todo este tiempo.

El adiós a su  mamá guerrera

El 14 de septiembre se cumplió un mes de la muerte de su mamá Julia, uno de los golpes más duros que recibió en su vida.

“Te amo, mamá, y gracias por todo, seguiré y con más fuerza en la lucha que tú me acompañaste hasta tus últimos días y sé que estás conmigo en cada momento cuidándome. Pensé que me soltaste la mano cuando te fuiste de este mundo, pero no me di cuenta (que) me agarraste con más fuerza para seguir en esta vida, tú mi compañera de lucha, tú mi padre y madre, tú mi doña Julia, te amo mamá”,  dedicó Pumari a su madre en sus redes el martes.

La señora murió a causa de un cáncer de mama, que se le detectó  tres semanas antes de su fallecimiento en la ciudad de Potosí.

“No pudimos conseguir un anticoagulante, ni respirador. Eso le hubiera ayudado a alargar la vida y tuvo que fallecer en la casa”, contó el candidato. 

Pumari es uno de los seis hijos que dejó Julia, dos varones más y tres mujeres. Algunos de sus hermanos viven en Argentina,  quienes llegaron a la ciudad de Potosí para enterrar a su madre.

Pumari y sus hermanos crecieron solos con su madre. Una ingrata coincidencia marcó la vida del ex líder cívico. El día de su nacimiento,  el 24 de octubre de  1981, perdía la vida  su padre en un accidente en la mina donde trabajaba.

Su madre puso a toda la familia en sus hombros y trabajó para dar  lo mejor a sus seis hijos. Pumari reveló, tras la muerte de su madre, que él y sus hermanos fueron felices a pesar de la vida con limitaciones que llevaron. “Vi cómo la mujer se sacrifica más que el hombre”, reconoció el candidato el día de la muerte de su madre.

Su compañera, como él la llama porque siempre iba con él a todas partes, se sacrificó por sus hijos. Su familia tiene el agradecimiento eterno hacia Julia, a quien Pumari siempre le dedica algunas líneas.

Con la candidatura, la vida de Pumari ha cambiado. Del dirigente cívico que pasaba la mayor parte de su tiempo en Potosí, ahora tiene que viajar por todo lado. Como el gran apoyo a la alianza de Creemos se concentra en Santa Cruz, Pumari se queda por varias semanas en la capital cruceña. Hay versiones que indican que “le prestaron” una casa para él y parte de su familia que lo acompaña en las caravanas.

Echan de  la Plaza Murillo al líder potisino,  noviembre de 2019.
 Foto:Archivo

¿Qué gana Pumari con su candidatura?

En las encuestas que las últimas semanas se publicaron, Creemos tiene un grueso electorado en Santa Cruz, región de su ex líder cívico Camacho; pero en Potosí, tierra de Pumari, y en los departamentos del occidente, la intención de voto apenas se la percibe. Entonces, surge la pregunta: ¿qué gana el exdirigente de Comcipo con su postulación?

 Según fuentes cercanas a Creemos, por ahora “sólo gana publicidad gratis para un posible futuro político”, pero en caso de que este frente saliera ganador de las elecciones, Pumari se posesionaría como presidente de la Asamblea Legislativa.

 El bajo apoyo en su tierra natal es algo que llama la atención, aunque analistas sostienen que es el efecto de haber perdido el liderazgo cívico, función que lo mantenía entre los dirigentes más reconocidos y respetados. Esta diferencia de apoyo, según Pumari, es por “la manipulación” del Gobierno y de las empresas encuestadoras.

“Ha sido un ataque sistemático el que hemos recibido todo este tiempo. El poderío del aparato del Estado ha hecho nomás su trabajo  en Potosí, al extremo de que desde que comenzó la cuarentena no se nos dio el micrófono ni para mandar saludos.  Aparte, se ha tergiversado excesivamente respecto a algunos errores que se han cometido, pero estoy convencido de que las encuestas van a cambiar” dijo Pumari al programa En Portada.

 “Ahí está involucrada Ciesmori, la encuestadora, que durante todo este tiempo trabajó con el MAS y ahora lo hace en manos del Gobierno central”, aseveró.

El ex líder potosino aseguró que el trabajo en la campaña se lo desarrolla con esfuerzo todos los días y el resultado será un cambio favorable en las encuestas.

Y así se lo vio estos días, viajando a Santa Cruz, Chuquisaca, Oruro y Tarija. En plena campaña junto  con  Camacho y con otros líderes de la alianza.

Para ellos, el distanciamiento social por la pandemia del coronavirus no existe, pues aparecen junto con  otros militantes en un mismo vehículo. Parece que el barbijo  es cuestión de moda y comodidad, pues el momento menos pensado lo dejan de usar.

Pumari cambió la polera roja -característica de su región- por una completamente blanca, el guardatojo minero por la gorra icónica de Camacho. A su vestimenta se incluyó el cubrebocas, también blanco con el logo del frente político.

La expulsión de la Plaza Murillo habrá pasado a la historia como una anécdota más. Ahora tiene a su lado a todo un aparato político que lo protege de cualquier agresión.

Su mirada incrédula de aquel líder cívico rodeado de multitudes ya no está más. Ahora se lo cree, es el candidato y verse en medio de decenas de seguidores que lo quieren como vicepresidente es suficiente para que huela un poco el poder que lo podrá saborear en caso de que Creemos salga vencedor en los comicios.

  

 
  
 
 

 

 


   

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