Anuario

2021, el año marcado por el renacer de la gente y la revancha del MAS

La gente se vacunó y pudo iniciar su recuperación económica. En contrapartida, hubo persecución, no se hizo la reforma judicial y la confrontación volvió al país.
sábado, 25 de diciembre de 2021 · 00:01

Mery Vaca / Anuario 2021 

Para la gente, el 2021 fue un mejor año que el 2020, qué duda cabe. Para muchos, fue un renacer, ya sea porque somos sobrevivientes de una pandemia, porque logramos reinventarnos o porque luego de una larga noche miramos el futuro otra vez con esperanza. Este año llegaron las vacunas para todos los bolivianos, aunque no todos quieran vacunarse; la economía de las familias empezó a levantar cabeza gracias el sudor y esfuerzo de cada uno; forzados por las circunstancias, nos hicimos más digitales; fue un año de buena cosecha para el cine y, para alegría general, tuvimos buenas noticias deportivas de la mano de un tenista, dos maratonistas y hasta de la selección, que nos hizo gritar algunos goles. Ese es el lado bueno del año que se va.

Hugo Dellien: Este año compitió en los JJO, en el US Open, Roland Garros, Wimbledon y en el Open de Australia.

Pero, como todo en la vida, el 2021 nos deja también un lado malo, y qué congoja, éste es el que más pesa a la hora de las evaluaciones. Este fue el año de la venganza del MAS en contra de todos aquellos que se levantaron el 2019, que obligaron a Evo Morales a renunciar, que apoyaron en la pacificación del país, que instauraron un gobierno transitorio. Fue el año para ajustar cuentas con los rivales políticos, de llevarlos al patíbulo, de castigarlos, aunque eso implique construir en el imaginario colectivo un golpe de Estado que no existió, pasarse por alto el debido proceso, rifar la oportunidad de reconciliar al país.

La consecuencia directa de esta estrategia fue el regreso de la polarización. Bolivia está otra vez en un punto muerto, con sus hijos peleando en las calles, con sus legisladores golpeándose en el hemiciclo, con sus políticos enfrentados. No se hizo nada por la reconciliación; en cambio, se hizo todo por la confrontación.

Durante el informe del presidente Luis Arce por su primer año de gobierno, legisladores del oficialismo y la oposición protagonizaron grescas en el hemiciclo de la Asamblea Legislativa.

Estas dos caras de Bolivia están reflejadas en el Anuario 2021 de Página Siete. Este producto periodístico, además de traer el recuento e interpretación de los grandes hechos que hicieron noticia este año, presenta el perfil de los protagonistas, sin importar si sus acciones fueron positivas o negativas, para que quede claro que delante o detrás de las noticias hay seres humanos responsables de lo que le acontece al país.

Y, acorde a los tiempos que corren, este anuario es también digital. Si usted, además de leer, quiere ver y escuchar estas historias, podrá encontrarlas en nuestro sitio paginasiete.bo, en formato multimedia.

EL  RENACER

Vacunación

La mejor noticia del año, sin duda, fue el descubrimiento de las vacunas contra el coronavirus y su llegada a Bolivia. El gobierno de Luis Arce compró y gestionó más de 18 millones de dosis para toda la población vacunable del país.

Lo malo es que, hasta el 8 de diciembre de este año, el país apenas rozaba el 60% de la vacunación con el esquema completo en mayores de 18 años. La desinformación, las creencias religiosas y sobre todo la acción sistemática de los grupos antivacunas frenaron la inmunización total. Cuando las vacunas empezaban a vencerse, el gobierno no tuvo más remedio que abrir la inoculación a los menores de edad y aplicar la tercera dosis a los mayores de 18.

El gobierno de Luis Arce compró y gestionó más de 18 millones de dosis para toda la población vacunable del país.

Los personajes de esta historia son las brigadas médicas que recorren el país vacunando a la gente. Ellos son los que chocan con el rechazo de los antivacunas, los que reciben las cartas comunitarias para impedir la llegada de los fármacos, los que viajan hasta en canoa para inmunizar a la gente.

Con la vacuna en el brazo, muchos bolivianos volvieron a las calles con más confianza para recuperar sus vidas.

La economía de la gente

Para muchos el 2021 fue también un renacer en lo económico. La pandemia dejó negocios quebrados, iniciativas fracasadas y familias en bancarrota. Sin embargo,  a la par que el coronavirus cedía espacio a la vida, la gente volvía a tomar el control de su economía. Los más afortunados no perdieron sus empleos y siguieron adelante, pero los que se quedaron sin trabajo tuvieron que reinventarse para subsistir, los que fracasaron cambiaron de rubro, los que quebraron se volvieron a levantar. No todos lo lograron y muchos están lejos de recuperar los niveles de ingresos que tenían antes de la pandemia.

Sectores como el de la construcción, el gastronómico, el turístico o el hotelero han reclamado acciones del Gobierno para poder recuperarse de los estragos de la pandemia y hasta ahora se quejan de la falta de respuestas. Pese a eso, ahí están los bolivianos saliendo adelante con sus emprendimientos, con el trabajo propio, con el sudor de la frente y, sobre todo, con inventiva y creatividad que hay de sobra en el país.

Un ejemplo de los muchos que reconstruyen su historia es Iván Ovidio Mamani, propietario del restaurante La Huacataya, más conocido como Chema, que se reinventó haciendo milanesas porque, dice él y tiene razón: “Si te quedas esperando que algo pase y no cambias, te mueres”.

Iván Ovidio Mamani supo reinventarse a plan de milanesas y es un ejemplo de emprendedurismo.

La virtualización

Hace un par de años nadie se hubiera imaginado que las caseritas del mercado, o los choferes de los radiotaxis, cobren por sus productos y servicios con código QR. Ahora ya no hay motivo para el asombro, la virtualidad llegó para quedarse y abarca todos los rubros, desde los bancos, los colegios, hasta los puestos de frutas, pasando por los negocios intermedios.

Así como este 2021 muchos bolivianos le perdieron el miedo al virus, también les perdieron el miedo a las operaciones virtuales. Prueba de ello es el éxito de Qhantuy, una aplicación diseñada por el paceño Roberto Delgadillo que, en vez de comprarse el departamento y el auto de sus sueños, decidió invertir en esta herramienta que ya tiene 15.000 descargas y que es la preferida de las caseras y radiomóviles que ya cobran a través del QR.

Alegrías del arte y los deportes

Daniela Cajías hizo historia como la primera boliviana en ganar un premio Goya.

Después de la sequía de 2020, este fue un año de cosecha abundante para el cine boliviano. La boliviana Daniela Cajías obtuvo un Goya por su trabajo de fotografía en Las Niñas, Kiro Russo no deja de acumular galardones desde septiembre por su cinta El gran movimiento, Juan Pablo Richter es finalista en un festival internacional por 98 Minutos sin sombra, y Macondo Art se une a HBO con su serie La Entrega.

Y, si de personajes se trata, a no dudarlo, el comediante David Santalla es el símbolo del renacer porque en un mismo año venció al coronavirus y al cáncer. Y sus fans no lo abandonaron, con lo que pudieron le tendieron una mano, le dieron su aliento, no dejaron de reír con él. Él está listo para nuevas batallas, pero esta vez en el escenario y ya no en una cama de hospital.

El tenista boliviano Hugo  Dellien también trajo muchas alegrías y poco a poco se va convirtiendo en una leyenda. Este año cumplió su sueño de competir en los Juegos Olímpicos de Tokio, compitió en el US Open, Roland Garros, Wimbledon y en el Open de Australia.

Y dos maratonistas  también ganaron preseas para Bolivia en sus competencias:  el llallagüeño David Ninavia, que obtuvo una medalla de Oro en los Juegos  Panamericanos de la Juventud  de Cali; y  el orureño Héctor Garibay que se coronó la Maratón de Buenos Aires.

LA VENGANZA

La llegada de Luis Arce al poder con el 55% de votación en noviembre de 2020, abrió la esperanza de que finalmente se acabaría la crisis, que el nuevo presidente gobernaría para todos y que promovería la reconciliación entre los bolivianos. Nada de eso ocurrió, el MAS concentró su energía en vengarse de todos aquellos que, según su relato estructurado después del triunfo de 2020, hicieron un golpe de Estado o participaron de la transición.

Dos personajes destacan en esta historia: Jeanine Añez, porque es la principal víctima de la persecución, y David Choquehuanca, porque prometió la reconciliación y terminó arrastrado por el vendaval de la revancha.

El videpresidente de Bolivia David Choquehuanca. Foto: Facebook (David Choquehuanca)

Añez lleva nueve meses presa y todos sus pedidos, desde los más importantes hasta los mínimos, son rechazados por la justicia. Mientras que Choquehuanca, agobiado por las presiones internas, terminó subiéndose a la retórica del golpe y haciendo arengas para el levantamiento popular.

La ex mandataria transitoria de Bolivia, Jeanine Añez, es trasladada al hospital del Tórax.

Sin reforma judicial

La crisis de la justicia es profunda y estructural y, según los expertos, el principal problema es su dependencia al poder político. Diversos organismos internacionales hicieron fuertes llamados de atención al Gobierno por este tema, pero nada ha derivado en la reforma que es tan urgente y necesaria.

El ministro de Justicia, Iván Lima, que se presentó al país como el paladín de la justicia, terminó siendo el principal inquisidor de los opositores. Y, pese a que hizo tres anuncios de reforma judicial, ninguna prosperó por falta de voluntad política del MAS.

Paros y leyes cuestionadas

Decíamos que la estrategia de persecución a la oposición degeneró en más confrontación, y el resultado pudo sentirlo el MAS cuando cívicos, sectores opositores y hasta afines al MAS protagonizaron dos paros, uno de un día y otro de nueve días, los que le obligaron al Gobierno a retroceder en un proyecto de ley y con una norma que ya estaba en vigencia, ambos contra la legitimación de ganancias ilícitas.

Aquellos días fueron de dura confrontación callejera, la Policía acompañada de grupos de choque del MAS salía a despejar las calles, mientras los sectores en paro se mantenían firmes sobre todo en Santa Cruz y Potosí. En este departamento murió el joven Basilio Titi Tipolo, que estaba en la calle del lado de los grupos oficialistas. Según la autopsia, se atragantó con un bolo de coca, pero su muerte se convirtió en bandera política del MAS contra los opositores.

Las leyes resistidas no solo eran las dos en las que el gobierno tuvo que retroceder, al menos 11 proyectos y anteproyectos fueron observados por la oposición con la acusación de que el MAS quiere centralizar todo el poder y la información de los ciudadanos en el Ejecutivo. El paquete abarca desde normas contra las ganancias ilícitas y el financiamiento al terrorismo hasta el Plan de Desarrollo Económico y el presupuesto 2022.

La Policía en entredicho

La Policía no solo estuvo en el ojo de la tormenta por su instrumentalización durante los conflictos, sino que este año dos personas aparecieron muertas en sus celdas sin que los uniformados dieran explicaciones. Uno de ellos era Cristofer, un reo que fue golpeado en la cárcel de Chonchocoro en un “bus de torturas”. Otra víctima fue María Fernanda, una joven que murió en una celda policial, donde fue llevada pese a no haber cometido ningún delito. Ella solo estaba bebiendo con unos amigos en un taxi y eso no es motivo de arresto. Hasta ahora no existe una respuesta sobre lo ocurrido en aquel lugar. Las historias de ambos se desgranan en este anuario.

La victoria de Adepcoca

El coripateño Armin Lluta es el nuevo presidente de Adepcoca.

La Policía también tuvo un papel cuestionable en el conflicto de Adepcoca, donde reprimió a la dirigencia y bases contrarias al MAS y defendió a los grupos avalados por el Gobierno. Pese a que el bloque oficialista se las jugó con todo el poder del Gobierno, con infiltrados, lanzadinamitas y otros elementos, los cocaleros de Yungas ganaron la batalla, recuperaron su sede y posesionaron a su directiva. No obstante, el bloque oficialista mantiene una dirigencia paralela.

En medio de aquellos conflictos, surgió la alegre figura de Tomasa Medina, la afroboliviana que supo protestar sin perder la mística y la sonrisa.

Avasallamientos en el oriente

Este 2021 estalló en el oriente el conflicto por la tierra. Una trama que incluye grupos armados, corrupción y juego de intereses se teje en la pelea por los predios de Santa Cruz. El punto más alto del conflicto se vivió en septiembre, cuando una comitiva conformada por periodistas, policías y productores visitó la propiedad Las Londras, donde fue tomada de rehén.

Pese a las evidencias, hasta ahora no hay más que un detenido del caso, y los demás respondieron con más violencia cuando se intentó ejecutar las órdenes de aprehensión emitidas por la Fiscalía.

“Lo ocurrido en Las Londras solo se ve en las películas de narcos”, dice Silvia Gómez, periodista de Unitel para revivir lo sucedido en este anuario.

Mujeres y niños, las víctimas de siempre

El 2021 fue un año cruel para las mujeres, las niñas y los niños. Más de 100 feminicidios son la clara evidencia de que la violencia machista sigue causando estragos en las familias bolivianas. Hay víctimas desde 15 hasta de 82 años, 90 niños quedaron en la orfandad, la mayor parte de las mujeres había denunciado antes a sus parejas y, ni por eso, el Estado les dio protección.

Contamos la historia de Rita, una joven de Achacachi que luego de ser violada por siete hombres en un minibús en El Alto, sufrió por seis días y falleció víctima de una infección generalizada.

Las niñas y niños también pasaron horrores. Este año hubo 50 denuncias de infanticidios y el calvario de la violencia sexual se hizo número al descubrir que más de 2.000 niñas pasaron por los controles prenatales porque estaban embarazadas.

El caso de la niña de Yapacaní develó el drama por el que atraviesan las pequeñas abusadas y embarazadas, pero además mostró a una sociedad dividida sobre la forma en que se debe enfrentar el drama.

Cierre

Este 2021 nos dejó un lado bueno, pequeño e insuficiente frente a un lado malo, lleno de historias de venganza, de manipulación, de horror. Así y todo, estamos vivos para poder contar y leer estas historias con la esperanza de que en 2022 tengamos mejores noticias.

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