La economía, entre la crisis del gas que se profundiza y el auge de la minería en 2021

El Gobierno reconoció la crítica situación del gas, que se vio afectada por un problema en el campo Margarita. En cambio, la actividad y producción mineras crecen al igual que la demanda de minerales.
sábado, 25 de diciembre de 2021 · 00:14

Marco Belmonte / Anuario 2021 

“Bolivia, líder en exploración”, reza un enorme cartel con la imagen de Luis Arce en Equipetrol. El eslogan contrasta con un año crítico para el sector de hidrocarburos, ya que  la producción de gas, que está en declinación desde 2015, no muestra signos de mejora. Al contrario,  la actividad minera está en auge nuevamente y se ha convertido en un sostén de la economía.

“La producción se ha desplomado debido al agotamiento de los campos de gas (algunos sobreexplotados) y a la insana política energética de relegar la exploración en favor de la explotación y monetización de las reservas descubiertas con anterioridad al régimen del MAS”, señala Francesco Zaratti, físico y analista del sector.

Explica que, en  los últimos años, el Gobierno ha intentado revertir esa situación, pero en vano, debido a una mezcla de mala suerte y de ideología “trasnochada” que ha resultado en la ausencia de condiciones mínimas para atraer inversiones de riesgo. Consecuentemente, las reservas de gas se han reducido y los otrora “megacampos” van secándose aceleradamente.

El analista sostiene que la imposibilidad de satisfacer las demandas de los tres mercados (Brasil, Argentina e interno) y, peor aún, de cumplir con compromisos contractuales, hace perder seriedad y confianza. Además –dice– expone al país  al riesgo de penalidades y la pérdida de mercado.

La producción fiscalizada de gas natural 2015-2021. / Infografía: Rubén Aruquipa, Página Siete

El Gobierno admitió que existe una declinación de la producción de gas y líquidos en los principales campos de gas y que la Ley de Hidrocarburos 3058 cumplió su ciclo

Hay que ser  autocríticos en el sentido de que  hace algunos  años estamos  en una situación de declinación  de la producción de gas, aproximadamente   desde 2015 a la fecha, y que definitivamente ha impactado a los volúmenes”, señaló el ministro de Hidrocarburos, Franklin Molina.

Los datos   del Ministerio de Hidrocarburos reflejan que, en 2014, el país producía 61,33 millones de metros cúbicos día (MMmcd), en 2020, bajó a 43,52 MMmcd y, hasta el 29 de noviembre de la presente gestión, se encontraba en 45 MMmcd.

El vocero de YPFB, Juan Carlos Ortiz, señaló     que la  demanda de diésel es de 34.000 barriles día y crece en 5% cada año,   eso significan 1.700 barriles  adicionales cada año. “Para obtener 35.000 barriles el próximo año  necesitamos el triple de producción de crudo, eso significa 105 mil barriles  de petróleo  o condensado y sólo producimos 40.000 barriles. Con esta oferta podemos abastecer 12.000 barriles de diésel, el resto lo debemos importar”, dijo en un coloquio organizado por Energía Bolivia.

“Ser autocríticos en el sentido de que  hace algunos  años estamos  en una situación de declinación  de la producción de gas”.
Franklin Molina

En 2022  la demanda de gasolina será de 35.000 barriles. La producción  llega a 20.000 barriles. El déficit de 15.000 barriles se cubre con importaciones.

Según Ortiz, esto genera dos presiones sobre la economía boliviana, porque para importar se necesita cada vez más divisas: este año se gastará 1.500 millones de dólares, un 20% de las compras totales del exterior.

El segundo problema es la subvención a los carburantes, que  el próximo año llegará a 4.794 millones de bolivianos.

El exministro de Hidrocarburos, Álvaro Ríos, sostuvo que este año la caída en la producción de gas y líquidos se agudizó porque el pozo Margarita X3ST se dañó y se dejó de extraer 2,5 MMmcd. Los pocos yacimientos perforados no tuvieron éxito.

Advirtió que para 2022 la tendencia declinante no va a cambiar y que se seguirá importando.

Minería en auge

La economía en el primer semestre creció en 9,36% y la minería fue el sector que registró la mayor variación. Esto se dio por el crecimiento de la producción de concentrados de plata (67%), estaño (8,8%) y zinc (50,5%).

Hasta agosto, el Índice Global de Actividad Económica (IGAE) de la minería creció en 55,6%. Además, las exportaciones de minerales a octubre llegaron  a 2.188,6 millones de dólares.

Sin embargo, las ventas con valor agregado, por ejemplo, de oro metálico, sumaron 2.021 millones de dólares y de estaño metálico, 358,9 millones de dólares.

El expresidente de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) Héctor Córdova explicó que este año el crecimiento de China aumentó la demanda de minerales y el alza de precios. Destacó que el estaño registró la cotización  más alta de la historia con valores por encima de 18 dólares la libra fina y en algunos días de noviembre llegó a 20 dólares. Hasta ahora, el récord era de 15 dólares, en 2011.

$us200 millones invertirá Phoenix Mining SA en el yacimiento aurífero de Amayapampa.

“Se debe destacar que el  estaño es el único mineral que exportamos como metálico con valor agregado y el 100% de su valor se queda en el país, se lo funde en Vinto y otra empresa. Cuando exportamos concentrados como el zinc transferimos riqueza al exterior”, subrayó Córdova.

Refirió que con la pandemia de Covid-19 y la necesidad del teletrabajo y teleducación la demanda de computadoras, tablets y  celulares se disparó. Las pantallas de estos dispositivos usan una aleación de óxido de estaño y óxido de indio y todas las soldaduras emplean estaño.

Por otra parte, debido al golpe de Estado en  Myanmar, que es el tercer productor mundial de estaño, ese país dejó de entregar su producción y afectó la oferta.

Estos factores ayudaron directamente a la reactivación de la minería y a la demanda de minas como Huanuni y Colquiri.

De acuerdo con Córdova, estas minas –junto a Vinto– durante los últimos 15 años aportaron al Estado más que Glencore y San Cristóbal, empresas que sólo pagan regalías e impuestos. En cambio, todo el valor de la producción que generan las minas y fundidora estatales se queda en el país.

No sólo subió la cotización del estaño, sino la de la plata y la del zinc. El oro llegó a 2.000 dólares y ahora está en 1.800 dólares.

Salida de empresas

Este año marcó la salida del país de empresas mineras importantes como Glencore que operaba las minas Bolívar y Porco y que decidió vender sus acciones a  la canadiense Santa Cruz Silver Mining.

Sumitomo también puede dejar el país, si se concreta la negociación que iniciaron empresarios bolivianos para adquirir la mina San Cristóbal.

Sin embargo, así como se van grandes empresas, luego de muchos años, han llegado otras compañías más pequeñas para explorar oportunidades.

Córdova cita a   la canadiense New Pacific Metals Corporation que, a través de la Empresa Minera Alcira, su subsidiaria, realiza tareas de exploración desde hace unos años en un yacimiento  en el distrito minero de Colavi-Canutillos-Machacamarca, provincia  Saavedra (Potosí).

“Parece que  estamos en un yacimiento de primer  nivel y, si a esta empresa le va bien, puede despertar el interés de otras”, resaltó. Por otro lado,   Eloro Resources Ltda. comenzó a explorar   Iska Iska en Tupiza (Potosí), un  complejo polimetálico con posibles reservas de plata, zinc, oro, plomo y otros.

El 30 de octubre, la Corporación Minera de Bolivia y la Empresa Minera Phoenix Mining SA suscribieron el contrato de producción minera para el yacimiento aurífero de Amayapampa en Chayanta, Norte Potosí. La empresa de capitales estadounidenses, chinos y canadienses invertirá 200 millones de dólares.

La exportación de minerales en 2021. / Infografía: Rubén Aruquipa, Página Siete

La fundación Milenio observa  que, a partir de 2016, el valor de la exportación de minerales supera a las ventas de gas.

El director de Milenio, Henry Oporto, menciona a la canadiense Andean Precious Metals, propietaria actual de la planta de San   Bartolomé (construida y operada por la empresa Manquiri durante varios años), que procesa hoy en día 1,6 millones de toneladas de mineral de plata por año, a partir de depósitos del Cerro Rico de Potosí.

Lo más importante de esta compañía es su decisión de acometer nuevos proyectos de inversión en Bolivia, anunciándose una cartera de activos de exploración, entre ellos, los proyectos San Pablo y Río Blanco.

Están también los proyectos de la canadiense Silver Elephant, en Pulacayo, y la ya referida compañía Santa Cruz Silver Mining, que recién ha adquirido las empresas Sinchi Wayra e Illapa.

“Con cierto optimismo se podría pensar que, si acaso este conjunto de nuevas iniciativas empresariales y de inversión lograra cristalizar, quizás pudiéramos estar asistiendo al despuntar de una nueva etapa de la minería privada en Bolivia”, reflexionó Oporto al analizar al sector.

La reactivación de la planta de úrea, el hecho positivo

El exministro de Hidrocarburos Álvaro Ríos destacó como uno de los hechos positivos del año la reactivación y puesta en marcha de las operaciones de la Planta de Úrea y Amoniaco, porque genera ingresos adicionales.

Apuntó que esto ocurrió en medio de una coyuntura favorable de precios, pues la tonelada de úrea subió de los 250 y 300 dólares a los 750 y 800 dólares.

“Esto ha hecho que por tres meses se esté exportando un millón de dólares por día y la  planta está operando en un 70% de su capacidad”, resaltó el experto.

El 6 de septiembre, el presidente del Estado, Luis Arce, anunció la reanudación de operaciones de la Planta de Amoniaco y Úrea, cuya producción estimada hasta septiembre de 2022 es de 590.000 toneladas métricas (TM); es decir, 78% de lo que puede procesar la factoría.

El complejo  que demandó una inversión de 953 millones de dólares, antes de su paralización en noviembre de 2019, ya había sufrido al menos  cuatro  paros y nunca operó a toda su capacidad.

Ríos ponderó también como un hecho positivo que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB)  hubiese retomado las compras de bioetanol “Esto es positivo porque vamos a ahorrar divisas por la gasolina importada  y es un producto generado en Bolivia”, precisó.

El vocero de YPFB, Juan Carlos Ortiz, informó que el próximo año alrededor del 20% de la gasolina importada será reemplazada por el etanol. Este año la sustitución representó alrededor del 15%.

El vocero de la estatal petrolera  destacó además que la voluntad de la empresa ha quedado ampliamente demostrada a partir del momento en que creció la compra de etanol desde 40 millones de litros, el primer año del programa (2019), hasta 160 millones el 2022. Dijo que seguirá creciendo en el futuro.

La demanda de gasolina aumenta anualmente a un ritmo del 5%.

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