De respiradores a test, el aporte de los científicos

Desde mascarillas de alta tecnología y estudios de inmunidad, hasta fármacos y equipos: el trabajo de las universidades dio esperanza y alternativas en pandemia.
viernes, 6 de agosto de 2021 · 05:00

Liliana Carrillo V.
Periodista

Fueron jornadas agotadoras. De siete de la mañana hasta pasada la medianoche, cuando el mismo vehículo que los había recogido tempranito  de sus casas los llevaba de regreso por las calles desiertas  de una  ciudad enclaustrada. El grupo de ingenieros mecatrónicos fue a trabajar a su laboratorio de la UCB durante semanas, sin pausa, hasta que vio la luz Mambu, el primer respirador hecho en Bolivia.

  Mambu es solo uno de los múltiples aportes de la universidad a la lucha contra la pandemia. El respirador es resultado de trabajo de ingenieros de la Universidad Católica Boliviana (UCB). A la par, la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) desarrolló una planta de oxígeno, creó  productos farmacológicos como el Eucaliptol, además de brindar asesoramiento científico a las autoridades.

Entre otros aportes, la Escuela Militar de Ingeniería (EMI creó la mascarilla “Mac 20” autofiltrante y la Universidad San Simón (UMSS)  desarrolló pruebas anticovid LAMP. “El mejor curso que tiene Bolivia es el humano. El ñeke de sus profesionales para seguir adelante pese a todas las adversidades”, dice el ingeniero Fabio Díaz, uno de los creadores de Mambu.

    
Respirador “made in” Bolivia

 La idea tomó forma cuando el país se ahogaba por la embestida del virus: hacer un equipo de asistencia respiratoria  era posible y ellos lo sabían. Por eso, pusieron mentes a la obra y trabajaron sin tregua durante 10 días hasta que desarrollaron Mambu.

 Fabio Díaz, Khalil Nallar, Diego Suárez, Jhon Ordóñez,  Rodrigo Botelho, Juan Manuel Valverde, Gabriel Rojas, Guillermo Sahonero, Guillermo Manning, Óscar Crispín, Miguel Clavijo, Ana Montevilla  y Renán Espinar son los  creadores del  respirador Mambu.   Todos, docentes o estudiantes de la carrera de ingería mecatrónica de la UCB.

La planta  de oxígeno de la UMSA en Cota Cota
Foto:Archivo / Página Siete

   El Mambu  “es un dispositivo médico de apoyo respiratorio ambulatorio y de emergencia que mantiene los principales parámetros necesarios para atender y soportar la respiración de un paciente”. El respirador llegó a ser fabricado por  Quantum, la primera fábrica de automóviles eléctricos del país y se usó en hospitales de La Paz, Oruro y Potosí.

El 19 de marzo de 2019, un semana después de la confirmación de los primeros casos de coronavirus en el país, comenzó el trabajo. El 10 de abril, el respirador estaba terminando tras semanas de estudios teóricos y diez días intensos en laboratorio en plena cuarentena rígida.

El freno a la veloz carrera lo puso la burocracia. La certificación de Agemed llegó el 14 de septiembre,   cinco meses después. Entonces Quantum empezó la fabricación de los equipos.

  A la distancia Fabio Díaz, director de la carrera de mecatrónica, evoca el frenesí de crear el respirador y los lentos días de trámites y espera. Pero  entre los recuerdos se impone la gran alegría de saber que un Mambu había salvado su primera vida.

 

Planta de oxígeno y fármacos

En junio pasado, la UMSA puso en marcha una central generadora de oxígeno en su campus de Cota Cota, que ahora brinda recargas del insumo médico.

Drones  desinfectadores de los alumnos de la EMI.
Foto:Archivo / Página Siete

La planta fue implementada por el Instituto de Investigaciones Mecánicas y Electromecánicas de la UMSA. Tiene una capacidad de producción de 30 botellones de seis metros cúbicos de oxígeno por día, suficientes para abastecer seis hospitales.

“La planta es uno de los aportes de San Andrés a la lucha contra la pandemia. Ha brindado también asesoramiento científico y desarrollado varios equipos y fármacos. El objetivo es siempre generar soluciones”, sostiene Róger Carvajal,  presidente del Comité Operativo de Emergencias (COE) de la UMSA.  

 Explica que el instituto de la carrera de  ingeniería mecánica además desarrolló un sistema de vigilancia de la cadena de frío que precisan las vacunas anticovid. El sistema alerta cuando sube la temperatura que supone un  riesgo de malograr la dosis.

 También la UMSA creó respiradores y, en la mayor crisis sanitaria,  algunos de estos equipos  fueron implementados en  La Paz.

Las carreras de bioquímica y química desarrollaron  variedad de fármacos con plantas locales. Es el caso del Eucaliptol, destinado a paliar los síntomas bronquio pulmonares de la Covid-19. 

“Los estudios demuestran la alta efectividad del Eucaliptol y es recomendable su producción. No obstante, tropezamos con  trabas para obtener la patente y la certificación -de este y de otros aportes-, aún siendo una institución académica.  Lamentablemente tenemos una normativa esclerozada”, apunta Carvajal.

   Ciencia en marcha

Durante la pandemia,  la Universidad Mayor de San Andrés también brindó asesoramiento científico a las autoridades encargadas de la gestión de la crisis. “También colaboramos con  proyecciones epidemiológicas que alertaron sobre la segunda ola y los subsiguientes picos”, apunta el presidente del COE-UMSA.

Eucalipto l, el fármaco producido por estudiantes de la UMSA
Foto:UMSA

Añade que la casa de estudios superiores   elaboró la  Guía universitaria de la Covid-19 para la prevención, cuidado y  tratamiento de la enfermedad, que fue adoptada por la gobernación de La Paz. Y  sumó a los brigadistas de la vacunación a cientos de estudiantes de carreras de salud. 

Entre decenas de proyectos, la UMSA lleva adelante un  novedoso estudio sobre la eficacia de la vacuna anticovid  con variables socioeconómicas y culturales.

“El potencial científico en Bolivia es inmenso y se evidencia en el aporte de la universidad y sus institutos de investigación. Se precisa solamente apoyo y confianza”, asegura Carvajal.

Test LAMP desarrollado  en San Simón

La  Universidad Mayor de San Simón (UMSS) de Cochabamba fue pionera en el desarrollo de pruebas LAMP (Loop Mediated Isothermal Amplification) para la detección de la Covid-19.

 Después de meses de investigación,  los científicos del laboratorio de la Facultad de Agronomía de la UMSS crearon  las pruebas LAMP, cuando los test escaceaban en todo el país. Según los desarrolladores, las LAMP son tan eficaces como  las PCR, pero mucho más baratas y accesibles. 

“Nuestra investigación surgió ante la desesperación que había el año pasado por diagnosticar la covid. En Cochabamba sólo el laboratorio del Sedes estaba autorizado.  Empezamos a estudiar alternativas a la PCR  y surgió la técnica  LAMP, que era trabajada por unos científicos en Bélgica”, contó el responsable del proyecto, Jorge Rojas.

Entonces el equipo ganó una convocatoria  mundial para proyectos referentes a la Covid-19 y al financiamiento de  10.000 euros,  se sumó una donación de reactivos gestionada por un científico belga residente en Bolivia.

Con todos los insumos en mano, cinco  agrónomos, encabezados por Rojas, asumieron el reto de enfrentarse al virus. No contaban con los mejores implementos de bioseguridad perotenían una misión.

Al cabo de algunas semanas  lograron realizar las pruebas de diagnóstico LAMP. Las autoridades nacionales pidieron una serie de requisitos para avalar el trabajo,  que con ayuda de centros como el Inlasa lograron cumplir No obstante, una vez más,  la burocracia pone trabas.

 

La “U” militar impulsó la investigación
Mascarilla Mac 20, robots y centro de monitoreo de EMI

La mascarilla “Mac 20” autofiltrante, un robot de desinfección, un dron de carga, un respirador automático, un medidor de temperatura corporal son algunos de los  más de 20 proyectos desarrollados por la Escuela Militar de Ingeniería (EMI) para mitigar la emergencia por  Covid -19.

  “La EMI ha apoyado rotundamente la lucha contra la Covid-19 buscando soluciones que vayan a paliar los efectos negativos del coronavirus. Le hemos hecho frente apostando a la investigación, la innovación  de nuestros docentes y estudiantes”, sostuvo Iván Omonte Sejas, rector de la  Escuela Militar de Ingeniería.

 Omonte asumió la dirección de la institución académica militar el 21 de enero, dos meses antes de la llegada de la pandemia al país. “Los retos se multiplicaron, pero teníamos las armas para responder”, asegura el   ingeniero de sistemas que se formó en la  EMI sin dejar nunca al Ejército.

     Paralelamente a las clases a distancia, la universidad   impulsó la investigación. Y el resultado fueron aportes como la mascarilla Mac-20, diseñada por estudiantes y docentes de la EMI.

 Se trata de un dispositivo autofiltrante de combate que ha demostrado su eficacia en protección del coronavirus.  Este equipo de bioseguridad cuenta con un diseño ergonómico de polietileno de baja densidad, semiflexible y con una válvula de exhalación para reducir la humedad al interior. Todo ello le da mayor comodidad al usuario, según una de las desarrolladoras, la estudiante Andrea Peláez.

 También  tiene dos filtros laterales intercambiables impregnados con esencia de eucalipto, elaborados especialmente para contener bacterias. Son  reemplazables y tienen aroma agradable, añadió. 

Asimismo, la EMI implementó el  centro de comando, control, cibertecnología, comunicaciones e información C5IE que  actualiza  los datos de Covid-19 permanentemente a nivel municipal y nacional.

La mascarilla  Mac 20 ha demostrado alta efectividad.
Foto:Archivo / Página Siete

“Es una herramienta de geovisualización web que permite analizar y monitorear de forma espacial el avance de la pandemia. Se alimenta de datos del Ministerio de Salud, del reporte diario de gobernaciones y del sistema de información de vigilancia epidemiológica”, dijo el sargento Mamani, uno de sus desarrolladores.


 Además, robots desinfectantes, drones y medidores de temperatura; la universidad militar ha desarrollado  prototipos de respiradores  mécanicos,  automáticos y automatizados. Asimismo, se suman a los aportes la producción de alcohol en gel, gas desinfectante  e inmunizadores elaborados con base en  eucalipto.  
 

 

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