Reaves, un made in NBA que ilusionó a un país

¡I’m bolivian! El alero que jugó en los Mavericks se hizo a plan de jolke y silpancho. Mostró la realidad del básquet.
viernes, 6 de agosto de 2021 · 05:00

Roxana Pomier F.
Periodista

¡I’m bolivian ! Se escuchaba en  el vestidor de los Dallas Mavericks. Joshua Reaves Bravo se presentaba ante los gigantes de la NBA. Con la nostalgia de un país que apenas conocía y que estaba en las antípodas de sus sueños, mostrar sus orígenes  era un placer. Por eso, el día que vistió la casaca de la selección boliviana de baloncesto cumplió un anhelo y sembró ilusión en la tierra que su madre y su abuela le enseñaron a amar a plan de silpancho y jolke.  

“Gracias a él, Bolivia puso sus ojos en el básquet”, analizó  Martín Ochoa. En siete años como seleccionado nunca vivió algo igual. “Por él pudimos destapar todas las irregularidades que pasan en este deporte”,  acentuó  el tarijeño. Describió a Josh como “un hombre humilde”, de esos que desconciertan: “Él compartió las canchas con los mejores deportistas a nivel mundial y nunca se sintió más que nosotros”.

  En 2020, Reaves se convirtió en el primer basquetbolista con sangre boliviana  en jugar en la NBA. “Soy de origen boliviano. Mi mamá es de ahí”, reveló a los medios de prensa y sus palabras resonaron en Bolivia. Nació en Fairfax, Virginia, el 4 de junio de 1997. En tierra estadounidense fue criado a la boliviana, con silpancho,  marraqueta y anticucho. “Pero adora el jolke, es su plato favorito”, bromeó Betty, abuela del escolta que entiende español y tiene alma stronguista.

 “Somos del Tigre”, aclaró Bravo entre risas. Su papá fue el norteamericano Michael Reaves  (+) y su mamá es la paceña Liset Bravo, quien reside en EEUU desde los nueve años.

 “Un día uno de sus compañeros de equipo le dijo ‘tú no eres boliviano’ y me llamó y me dijo ‘mami, pásame una foto de mi certificado’”, recordó la madre de un Josh que a los 13 años dejó  el fútbol por el básquet. 

“Empezó chiquito a  jugar soccer y escogió el baloncesto, eso lo llevó a la universidad. Él estudió en escuelas privadas gracias al básquetbol. Él empezó así, fue a la Universidad de Pensilvania por cuatro años. Estudió criminología”, precisó la “orgullosa” madre del boliviano-estadounidense que ahora defiende los colores del Besiktas turco. 

   El boliviano

“Nos sorprendió el amor que tiene por Bolivia”, celebró Ochoa. “Nos contó que cuando era niño saltaba y aplaudía cuando veía la bandera boliviana en los Juegos Olímpicos”, recordó el seleccionado. Josh fue citado para jugar en la Verde y en mayo llegó a La Paz.

 “Es un gran honor estar acá, orgulloso por representar a Bolivia en el baloncesto”, expresó el jugador de 24 años y 1,93 m de estatura. Días después, ese sentimiento lo llevó a iniciar una lucha. “Nunca imaginé que el trato (de la federación de baloncesto) iba a ser tan malo”, criticó y renunció a vestir la casaca de la selección de baloncesto, cansado “del mal trato”. “Joshua estaba molesto. Nos dijo: ‘Yo no quiero jugar porque si yo juego, no cambiará nada. Nadie se dará cuenta y nada cambiará. Tenemos que hacer algo para que esto cambie’. Por eso reconocemos todo lo que hizo”, valoró Ochoa.

Criado en la cultura del Stay hungry, stay foolish (una frase de Steve Jobs  para dejar el conformismo), Reaves no estaba dispuesto a ser parte del desastre. “Yo escuché a los muchachos pedir más comida y eso me dolía. Yo digo, ¿sus madres sabrán?  Yo vi todo y me duele”, contó Liset, entre lágrimas. 

Después de poner en evidencia la pobre situación del deporte nacional, Reaves volvió a vestir la casaca verde y lideró  una histórica clasificación en la eliminatoria contra Ecuador,  sellada ante una afición tarijeña que vibró, asombrada, ante el derroche de facultades de  un Josh que apenas se recibía de  ídolo.  Bolivia  se anotó en el cuadrangular preclasificatorio del Mundial de Básquetbol. El estadounidense-boliviano fue la gran figura.  “Es un jugador con un talento impresionante y con una cabeza intelectual a otro nivel. Fue importante para la selección,  dio esperanza a un país que casi nunca se interesaba por el básquet”, identificó Giovanny Vargas, director técnico del equipo que llegó a lugares inéditos.

En Chile, sede del torneo, Reaves tuvo una actuación  brillante. “Su juego era superior al de los chilenos, a los de Paraguay. Era mucha la diferencia”, reconoció Ochoa. “Es un jugador de otro nivel que vino a compartir su talento, en poco tiempo. Fue un compañero dentro y fuera de la cancha. Nos ayudó mucho en las fases de preclasificación. Conseguimos un triunfo ante Ecuador y Nicaragua, algo que nunca pasó”, destacó Cristian Camargo, seleccionado de básquet, quien compartió el sentimiento de gratitud y admiración hacia un jugador único, de una bolivianidad extrema.

 

 

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