Warmi Power te enseña a defenderte de los violentos

Piden que el derecho a la defensa ingrese en la Ley 348 para evitar la penalización de las mujeres.
viernes, 6 de agosto de 2021 · 05:00

Mery Vaca  
Periodista

“Choca esos cinco”, “tú puedes” o “lo lograste” son frases que pueden cambiar una vida, mucho más si son dichas en una clase de taekwondo, en la que mujeres enseñan a otras mujeres a defenderse de la violencia machista.

Eso mismo está ocurriendo en Warmi Power, una iniciativa creada por Laura Roca y Kimberly Nosa,  para enseñar a las mujeres las  técnicas básicas de defensa personal para que puedan defenderse en caso de ser atacadas. Pero, no sólo eso, las mujeres que acuden a estos talleres también reciben mensajes de empoderamiento y de autoestima. Como dice Laura Roca, su directora, se mezcla la parte emocional con la parte física.

Warmi Power, que combina la palabra mujer en aymara y poder en inglés, es un emprendimiento creado hace ya cinco años en La Paz, pero este último ha sido especial para sus integrantes porque fueron conocidas en el exterior gracias a reportajes difundidos en medios internacionales, que destacaron su trabajo con las mujeres aymaras en un contexto en el que la violencia hacia la mujer no cesa en Bolivia.

Laura trabajaba en la Alcaldía, también con temas de género, pero un día decidió abandonar su empleo para perseguir un sueño. Ella es psicóloga de profesión, pero practica las artes marciales desde hace 25 años,  por lo que quería unir sus dos pasiones y,  con  Kimberly, creó Warmi Power.

Kimberly es coach de desarrollo personal y, como Laura, también dejó sus compromisos laborales que entonces se centraban en las empresas, para dedicarse al nuevo emprendimiento. Ella cuenta que desde niña practicaba las artes marciales y que muchas veces tuvo que hacerlo a escondidas porque su madre no estaba de acuerdo en que “una niña” incursionara en una actividad de contacto físico.

Durante este tiempo, Warmi Power logró capacitar a más de 20.000  mujeres porque la demanda es alta, aunque los recursos son pocos, según dice Laura. Los cursos están orientados a empresas, instituciones o grupos privados que pueden pagar por el servicio de capacitación, pero también a grupos de mujeres vulnerables cada vez que se logra algún financiamiento o la aplicación a algún fondo de empoderamiento femenino.

Por ejemplo, durante la pandemia, cuando las cifras de la violencia doméstica crecieron porque las mujeres quedaron atrapadas en casa con sus agresores, las chicas de Warmi Power pudieron capacitar a jóvenes universitarias gracias a un fondo conseguido para esa finalidad.

Es normal verlas entrenando a mujeres, jóvenes e incluso niñas mayores de 12 años en canchas deportivas, en coliseos o donde las mujeres puedan reunirse. 

¿Pero qué herramientas exactamente enseñan a las mujeres? Kimberly se pone en posición del agresor y entonces Laura muestra dos dedos de su mano derecha juntos y tensos apuntando directamente a los ojos de su compañera. Así, explica que una mujer puede meter los dos dedos a los ojos de su agresor para causarle un poco de dolor y escapar de la situación de riesgo. Lo mismo hace con la garganta y luego explica que se puede utilizar un bolígrafo o una llave para la defensa personal.

Laura y Kimberly enseñan unas 10 herramientas básicas, nada complejas, para que las mujeres que están riesgo puedan escapar o pedir ayuda. La sencillez de los ejercicios, dicen ellas, también se debe a que a veces el taller se reduce a una sola sesión de tres horas porque es muy difícil llegar a los lugares donde están las mujeres o porque es complicado volver a reunirlas para continuar con el proceso. Pero, Laura aclara que un curso de defensa personal más completo dura seis meses.

Muchas historias de violencia y defensa personal llegan a oídos de Laura y Kimberly. Recuerdan, por ejemplo, el caso de una mujer taxista que estaba siendo atacada por un pasajero, que pretendía asfixiarla desde el asiento trasero, pero ella sacó un bolígrafo con el que se defendió. Eso le dio tiempo para hacer una maniobra con el auto y pudo salir huyendo.

Pero, ¿qué tan riesgoso puede ser defenderse de la violencia en Bolivia, donde la defensa personal puede ser motivo de una acusación penal? De hecho, se conocen casos de mujeres que han ido a la cárcel por defenderse de sus parejas o por defender a sus niñas que estaban por ser violadas.

Para empezar, Laura aclara que las artes marciales no sirven para generar violencia, sino para la defensa personal que puede salvar vidas. Luego, consciente de las consecuencias que pueden derivar en la justicia, dice que Warmi Power elaboró una propuesta de modificación de la Ley 348 para instituir el derecho a la defensa de las mujeres. La propuesta fue entregada al Servicio de Despatriarcalización.

Warmi Power tenía cinco integrantes, pero acaba de sumar a dos mujeres aymaras, Lidia Huayta y Jhesmin Huanca, quienes podrán capacitar a otras mujeres como ellas con la confianza que crea hablar la misma lengua materna. Y, en adelante, el “tú puedes”, se convertirá en “Jumax sartasmaw”.

 

 

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

49
46