Anuario 2021

Qhantuy, el q’atu en el que su dueño invirtió el dinero de su casa y auto

El emprendimiento digital comenzó con dos personas y hoy genera nueve empleos directos y 15 indirectos. Funciona desde enero y ya tiene 15.000 descargas.
sábado, 1 de enero de 2022 · 00:23

Ivone Juárez /  Anuario 2021

Qhantuy (de q’atu en aymara, que significa puesto  de venta) es la idea de un joven paceño Roberto Delgadillo, quien desde los 19 años decidió  dar rienda suelta a su emprendedurismo. Su primera incursión en el mundo de los negocios fue con un primo, en la venta de camiones de una marca china que se posicionaba  de manera interesante en el país.

Como no tenían el capital suficiente para traer los motorizados al país, optaron por la venta por catálogo. “Nos fue mal”, resume Delgadillo al recordar su paso por el mundo y  la industria automotriz.   

La experiencia lo llevó a guardar sus energías de emprendedor  para comenzar a estudiar en la universidad, donde terminó la carrera de administración de empresas. Roberto nunca se tituló y pone sobre  la mesa ese factor siempre que puede. En vez de buscar su título, en 2015 se fue a Perú a trabajar con la franquicia de retail (venta por menor ) en ese país.

Estaba contento, siguiendo siempre los avances que se daban en la tecnología de la digitalización, sobre todo en Estados Unidos, donde comenzó a seguir el paso de las aplicaciones de pagos móviles. Viajó a ese país para empaparse más de esas nuevas tecnologías  y cuando regresó a Perú se encontró con dos emprendimientos “que buscaban lo mismo”. 

“No es que hubiese inventado la pólvora, sino que el mundo estaba avanzando a los pagos móviles”, afirma.

Roberto tenía planes de regresar a Bolivia. Había ahorrado lo suficiente para comprarse un departamento y un vehículo en el país, pero   ese avance en Perú lo impulsó a acelerar su regreso. Antes contactó a un amigo, Eduardo Mejía, a quien le comentó lo que pretendía.

“En enero de 2020 hablamos con Eduardo   y comenzamos a desarrollar la idea; yo regresé en septiembre de 2020 y comenzamos a ver cómo la pondríamos en marcha. En enero de 2021 comenzamos las pruebas de Qhantuy. Aposté todos mis ahorros pensando que era  chango y podía volver a empezar”, cuenta.

Qhantuy es un agrupador de métodos de pago y cobro. El usuario puede elegir hasta cinco tarjetas de débito y crédito para pagar. Las tarjetas pueden ser  de Estados Unidos, Dinamarca, de  Bolivia o de cualquier país. “El método de pago es a través de compras por internet procesadas por Linkser”, precisa .

Uno puede incluir en la aplicación  las cuentas de bancos que considere necesarias para  cobrar dinero.

Tiendas y comercios de barrio

Cuando Roberto y su amigo Eduardo comenzaron las pruebas de la aplicación no había tienda o negocio de barrio al que no se acercaban, con resultados siempre alentadores, lo  que los llevó a lanzar la idea. Roberto contrató a un par de profesionales y convenció a su familia para que le cedieran un espacio en la oficina con la que contaban. “Mi mamá y mi hermana me apoyaron tanto que se volvieron parte de la empresa”, comenta. 

Con la aplicación lista salían  a la calle, a tiendas y mercados para ver qué  necesidades tenían sus potenciales clientes.  Delgadillo recuerda que una de las primeras personas que se animó a usar Qhantuy fue la propietaria de un salón de belleza. “Por supuesto que nos topamos con la desconfianza porque nadie nos conocía, pero así comenzamos a generar nuestras estrategias para generar confianza”, dice

Así decidieron a incursionar en los mercados populares. Comenzaron con el de Irpavi, donde apenas una casera prestó atención a su idea y les dio su confianza. Con el paso de los días lograron, poco a poco, que todas las comerciantes bajaran en su teléfono celular la aplicación de Qhantuy.

“Nos ayudaron en el boca a boca con las caseras del mercado Los Pinos, que está en construcción. Apenas esté concluido entraremos con la aplicación”, señala Delgadillo.

Después de las caseras, Qhantuy fue con los choferes de radiotaxi y trufis, pero no tuvieron el éxito que esperaban hasta que se contactaron con los jefes de grupo o los propietarios, en este caso de las empresas de radiotaxi.

“Para mi Bolivia es el país de las oportunidades, como para otros lo es EEUU. No hay  más que salir afuera y  traer muchas ideas y querer trabajar.
   

Confianza y retribución

Erick Carvajal, graduado en la Escuela de la Producción y la Competitividad de la Universidad Católica, comenzó a trabajar en Qhantuy hace algo más de cuatro meses como ejecutivo de cuentas. Su trabajo consiste en visitar a clientes corporativos y pequeños comerciantes para mostrarles la aplicación.

Señala que los más desafiantes son los segundos por la desconfianza que los caracteriza, pero en Qhantuy desarrollaron diferentes estrategias para romper barreras con este sector. Menciona que dos son las más importantes: la confianza y la retribución. 

La primera está basada en los clientes ya consolidados, los que transmiten su buena experiencia a los nuevos. La segunda tiene que ver con la prioridad que tiene la empresa de otorgar siempre un regalo a estos clientes. “El que nosotros nos acerquemos con un regalo significa que somos aliados”, señala.

La startup también brinda a sus clientes la promoción de su marca y muchas veces cubre los descuentos que se animan a realizar. “Somos aliados”, insiste Carvajal.

A semanas de cumplir un año en el mercado paceño, Qhantuy ya tiene 15.000 descargas y 5.000 clientes, de los cuales 3.800 están activos. De tener dos empleados, ahora cuenta con nueve  trabajadores directos y 15 indirectos, todos son jóvenes profesionales con una edad promedio de 30 años.

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