Domitila Barrios, la líder minera que le hizo frente a la dictadura

Potosina y minera, Domitila fue testigo de masacres y víctima de abuso y persecución dictatorial. Sin más armas que su experiencia sindical, inició en 1978 una huelga que devino en la caída de Banzer.

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La Paz - sábado, 06 de agosto de 2022 - 5:00

“Señoras, perdonen que convierta esto en un mercado, pero mencionaron a Bolivia y si me permiten hablar, tengo que pronunciarme”, dijo de pie sobre una silla una de las líderes más importantes que nació en Bolivia. Domitila Barrios tenía experiencia haciendo oír su voz y ese encuentro donde se hablaba de los derechos de la mujer no iba a callarla. A diferencia de todas las mujeres intelectuales que asistieron a esa Conferencia Mundial, realizada en México en 1975, Domitila testimoniaba sus propias vivencias.

Ella sabía de la dura vida en las minas con explotación laboral, poca paga y muchos hijos. Conocía también la lucha por la democracia porque había resistido a las dictaduras.

Las palabras que pronunció en esa reunión junto a las entrevistas que dio a la socióloga brasileña Moema Viezzer se convirtieron en el libro Si me permiten hablar... Domitila, una mujer de las minas de Bolivia. La obra llegó a tener cinco ediciones y hasta hoy es requerida en cualquier librería boliviana.

De la dirigencia a la lucha

Domitila Barrios nació el 7 de mayo de 1937 en Llallagua, Potosí, en el distrito minero Siglo XX. Su niñez terminó a los 10 años cuando su madre, ama de casa, falleció. Una Domitila niña se hizo cargo de sus cinco hermanas a las que crió.

Ya de adulta tuvo 11 hijos con su esposo, un dirigente minero de apellido Chungara, lo que le valió ser rebautizada como Domitila Barrios de Chungara y en algunos escenarios solo como Chungara. Ella reivindicó en vida el trabajo de los dirigentes mineros y no puso objeciones, pero luego se divorció y recuperó su apellido Barrios.

En 1952, luego de varios años como integrante del Comité de Amas de Casa del Distrito Minero Siglo XX, pasó a ser secretaria general. Poco a poco fue parte de asambleas donde sus puntos de vista eran tomados en cuenta y cada vez más fue ganando protagonismo en la dirigencia.

Aunque su discurso era feminista, Domitila se enfocaba en los sistemas de dominación económica, política y cultural sobre los pueblos.

La histórica huelga

Domitila Barrios emprendió una lucha titánica contra la dictadura militar. Sobreviviente de las masacres militares en centros mineros, la dirigente no dudó en ser parte de los movimientos que encendieron las mechas de grandes protestas sociales contra el yugo autoritario.

En carne propia sufrió esos abusos e incluso le costaron la vida de dos de sus hijos, uno en el vientre y otro ya joven, según sus propios testimonios.

El escritor uruguayo Eduardo Galeano al referirse a Domitila decía que si algo la llevó tan lejos fue que hablaba de algo que pocos mencionaban y era el principal enemigo: el miedo.

“La gente que pasaba se reía. Yo volví y las vi crecer, las cinco mujeres fueron 50, luego 500 mil y las cinco mujeres no estaban equivocadas, ellas derribaron una dictadura militar, el equivocado era el miedo”, dijo Galeano en una conferencia sobre la huelga de hambre de 1978 contra el régimen de Hugo Banzer.

La huelga de hambre de Domitila es legendaria. La protesta exigía amnistía, retiro de los militares en centros mineros entre otras demandas. La lucha de la mujer minera y de sus compañeras fue el comienzo del fin de Banzer. Aunque con la salida del militar no concluyó la era dictatorial en el país.

“No somos iguales”

En el encuentro de mujeres de 1975 en México, fue Domitila quien puso en la mesa el debate sobre la situación de las mujeres proletarias en contraste con los privilegios que gozan muchas intelectuales.

Sin títulos académicos ni más armas que sus años como dirigente, Barrios cuestionó las bases del sistema capitalista y el rol de las intelectuales. Betty Friedan, feminista liberal de Estados Unidos, fue de las pocas que recriminó a la líder boliviana su irreverencia.

“Mire, señora, olvídese usted del sufrimiento de su pueblo (...), ya la hemos escuchado bastante. Hablaremos de nosotras... de usted y de mí... de la mujer, pues”, dijo Friedan. Y Domitila respondió: “Hace una semana que yo la conozco a usted. Cada mañana llega con un traje diferente, yo no. Cada día llega usted pintada y peinada porque tiene tiempo de ir una peluquería y puede gastar plata en eso, yo no. Nosotras no podemos ser iguales como mujeres, ¿no le parece?”.

La despedida

La relocalización minera instruida por el Decreto Supremo 21060 de 1985 alejó a Domitila de su terruño. Tuvo que migrar a Cochabamba y ya fuera de su papel de líder minera se puso sobre las espaldas otra tarea: la formación política de las juventudes bolivianas.

La Escuela Móvil Domitila consistía en dos horas de discusión con estudiantes acerca de diversos temas con un telón de fondo, el de la preparación de los pueblos para no seguir siendo sometidos. Realizó más de 300 encuentros, según la Fundación Xabier Albó.

Poco antes de cumplir 75 años, Domitila se fue. Sus familiares señalaron al cáncer. En vida ella fue homenajeada de muchas maneras, pero nada la alejó de continuar en una situación de precariedad económica y de riquezas en sabiduría y lecciones de dignidad.

“Las cinco mujeres no estaban equivocadas, ellas derribaron una dictadura, el equivocado era el miedo”.
Eduardo Galeano, escritor
75 años
tenía Domitila
cuando falleció en Cochabamba a causa de cáncer; formó a jóvenes hasta los últimos días de su vida.
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