El anticrético y el pasanaku, dos “bolivianismos” en la economía

El pasanaku y el anticrético son dos modalidades económicas nacidas de la inventiva de los bolivianos. Ambas vienen de una tradición de reciprocidad y comunidad heredada de las culturas originarias.

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La Paz - sábado, 06 de agosto de 2022 - 5:00

¿Quién no ha jugado pasanaku para emprender un negocio, pagar una colegiatura o realizar un viaje? ¿Quién no ha rentado una casa en anticrético con la garantía de que al término del contrato recuperará su inversión? El pasanaku y el anticrético son dos modalidades económicas nacidas de la inventiva de los bolivianos.

Estas dos peculiaridades de la economía no tienen intermediarios financieros, sino compromisos que se basan en la confianza, los lazos de amistad y el crecimiento comunitario. Por eso es que no hay abogados que no sepan cómo redactar actas que les den un poco de formalidad a ambas maneras de manejar el dinero.

Capital que volverá

El anticrético es una modalidad de arrendamiento legal en Bolivia. El propietario presta un inmueble a una persona a cambio de un monto fijado que le será devuelto al cabo de uno o dos años, según acuerden las partes.

Esta forma permite al dueño obtener un capital inmediatamente y al arrendatario solucionar un problema de vivienda, temporalmente, sabiendo que el dinero entregado será recuperado cuando devuelva la casa. Algunas personas tienen varios inmuebles en anticrético y con el dinero que reciben emprenden negocios pues, aunque van a devolver el capital, eso no impedirá que ya hayan hecho inversiones que les den ganancias.

A diferencia del alquiler, en el que se hace un pago cada mes por arrendamiento, en el anticrético el dinero entregado al propietario de la casa se recuperará, aunque la cifra es mucho más elevada en comparación a lo pagado en un alquiler durante el mismo tiempo. Con todo, el dinero que se paga en el alquiler no se recupera; por eso muchas personas prefieren el anticrético.

Claro que existen algunas condiciones, por ejemplo, devolver la casa o departamento en su estado original. Si el prestatario daña la pared, las puertas o el piso deberá pagar los gastos de reparación, tal como sucede en un contrato de alquiler inmobiliario.

En Bolivia, tras la pandemia, al menos tres millones de personas se dedican al comercio informal, según datos recientes de la Cámara de Industria, Comercio y Servicios de Cochabamba (ICAM).

Cualquier transacción bancaria demanda estabilidad de ingresos, por lo que esta población no puede acceder a créditos. Por eso el anticrético es una opción siempre y cuando existan buenos contactos, confianza en que se cumplirán los acuerdos y un acta como previsión legal.

La rueda de la fortuna

Un grupo de confianza se junta, deposita un monto de dinero mensualmente y esa totalidad, según sorteo u orden establecido, le toca a uno de los participantes del pasanaku.

Eventualmente, el beneficiario devolverá ese dinero, pero en cuotas. En definitiva, el pasanaku es una forma comunitaria de ahorro.

¿Quién recibirá primero el dinero del pasanaku? Eso es depende de cada grupo. Algunos hacen sorteos, otros piden los números que les convienen o necesitan. El dinero recaudado irá de mano en mano hasta que todos han recibido el total que depositaron.

En este caso no hay documentos de por medio, la garantía es la confianza. El pasanaku funciona como un cohesionador social y de hecho las entregas de las cuotas de cada mes pueden ameritar encuentros o reuniones sociales.

La palabra pasanaku viene de los vocablos aymaras pasar y naka, que significan tiempo o periodo. Revisar sus orígenes es un laberinto, pues no hay consensos entre los expertos, pero sí se conoce que tiene como pariente lejano al “ayni”. Esta actividad comunitaria andina consiste en recibir un favor en un momento y devolverlo después. Es una forma de reciprocidad.

“Muchas personas dicen que juegan pasanaku para ahorrar, pero se trata de algo más que eso, es una relación de confianza y amigos”, dice Luisa Ríos, organizadora de pasanaku.

La informalidad, la astucia criolla y la herencia cultural permiten que tanto el pasanaku como el anticrético sean prácticas habituales en todos los estratos sociales. Y ello ocurre solo en Bolivia.

“Muchos dicen que juegan pasanaku para ahorrar, pero es más, es una relación de confianza”.
Luisa Ríos
2,9%
de hogares
en Bolivia vive bajo la modalidad de anticrético, según datos del Instituto Nacional de Estadística.
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